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Hace siglos que nuestro mundo ha dejado de creer en la magia. Sustituida por la ciencia y la tecnología, los humanos han perdido la fe en los cuentos de hadas, y los finales felices son algo que ahora solo parece existir en libros y películas.

Pero hay otros mundos separados del nuestro por un fino velo que ha sido atravesado por una oscura maldición, trayendo a un recóndito castillo entre las montañas de Alemania a un gran número de personajes pertenecientes a esos mundos de cuentos de hadas.

En un lugar conocido como el Bosque Encantado, un mundo que alberga reinos de las grandes historias de los cuentos, como Blancanieves, Cenicienta, o Caperucita Roja, el Ser Oscuro, Rumpelstiltskin, ha convencido a la Reina Malvada de que los villanos no tienen finales felices en una tierra donde la magia buena siempre triunfa, y deseando obtener el suyo, la Reina Regina ha reunido a las brujas más malvadas y poderosas de los reinos, a fin de llevar a cabo ese poderoso hechizo.

Pero el mal inevitablemente atrae a las fuerzas del bien, que intentan evitarlo. A oídos del Hada Azul llegaron las intenciones de la Reina Malvada, y tras pedir ayuda a la Reina Blanca de Wonderland, convencieron a Maléfica, Reina de las Ciénagas, para dejar de lado su rencor hacia los humanos y proteger el Bosque Encantado.

Por desgracia, ni la ayuda de aquella que fue el Hada más poderosa de todas ha podido evitar los oscuros planes de Rumpelstiltskin, y el choque de la magia negra con la magia buena que intentaba evitarlo ha provocado una ola de poder tan grande capaz de atravesar no solo el espacio, sino el tiempo y las dimensiones, afectando no solo a los habitantes de aquel mundo, sino a muchos otros, e incluso a un futuro que ahora se antoja incierto.

Ahora, todos esos seres de cuento de hadas han quedado reducidos a meros humanos en nuestro mundo, encerrados en los terrenos de un enorme castillo entre las montañas, conectado con un pequeño pueblo que hace de entrada, pero manteniéndolo separado en cierta manera, con un poderoso hechizo que impide a la mayoría entrar o salir.

Pero las cosas no han salido como todos esperaban. Rumpelstiltskin puede ser ahora el dueño de todas esas tierras, pero no es capaz de abandonarlas, y el "final feliz" de la Reina Malvada ha quedado eclipsado al ver que, en lugar de estar al mando como Directora de la universidad, hay otra persona en su lugar, Maléfica. La magia de las hadas logro en el último momento modificar en parte el hechizo, y aunque la mayoría de los héroes han perdido sus finales felices, gracias a ellas mantienen su libre albedrío, teniendo la oportunidad de reencontrarse y recuperarlo.

En un mundo sin magia, donde todos creen ser personas normales, solo unos pocos recuerdan de dónde vienen, quiénes son, y la necesidad de traer de vuelta la magia a este lugar donde todos parecen haberla olvidado.

Dependerá de cada uno escoger su nuevo camino, tener el valor para recuperar la felicidad que han perdido, o comenzar de cero, mientras se pone aprueba si aún queda algo de magia que despertar en este mundo, y si los cuentos de hadas pueden formar parte de la realidad.
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Un paseo por Grimmsburg {Kilian Rockwell}

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Re: Un paseo por Grimmsburg {Kilian Rockwell}

Mensaje por Taliah Woods el Mar Oct 30, 2018 1:16 am

Sonreí sin poder evitarlo, con ese toque tímido y cálido al decirme que se notaba que conmigo iba más lo dulce, confesando como si le contara un secreto, aunque supongo que era un poco una tontería.

- Lo cierto es que antes de la botella pensé que quizá podríamos compartir uno de esos enormes batidos con helado... pero pensé que esto iría más contigo.

Comenté con una media sonrisa, aunque no quise añadir que también preferí ahogar mi conciencia para no sentirme culpable por Leith.
De hecho por eso preferí centrarme en sus bromas, respondiendo con cierto sarcasmo cuando me insinuó que no aguantaba nada, y ante su risa, acabé riéndome yo también, aunque con un notable sonrojo cuando dijo que tenía mucha resistencia de esa forma, como si le pusiera un doble sentido a cuando hablamos en el bosque...
Eso me hizo sonreír con algo más de timidez y bajar la mirada por un momento, intentando salir de aquello con cierto disimulo.

- Suficiente para aguantar un par de copas, espero...

No tenía por qué mentirle, y le dije que era la primera vez que hacía algo así, pero igualmente, al decirlo él, fue como... ¿por qué diantres tenía que ponerme nerviosa con todo lo que decía?... Quizá no debería tomar otra copa, pero quizá, la culpa volvería entonces, y no quería estropear esta noche.

- Quizá... si me acompañas... me plantee una segunda.

¿Por qué le decía aquello? Y además le sonreí de un modo tímido pero algo intencionado, como si... ¿estaba coqueteando con él? No debería, pero me había salido antes de que siquiera pudiera pensarlo, así que al final tomé la tercera copa, esperando que esa actitud más despreocupada siguiera quedando por encima de la culpa.
Aunque entonces me di cuenta de que, si yo ahora lo hacía en parte para no sentir esa culpa, quizá Kilian lo hiciera solo por algún motivo, así que le pregunté con cierto tacto.
Pareció quedarse pensativo por un momento, y entonces me contó algo que, inevitablemente, me hizo mirarle con cierta ternura, suspirando por un momento y apartándole suavemente el vaso para coger suavemente su mano entre las mías, acariciándola quizá de un modo demasiado íntimo, mientras le mantenía esa mirada dulce y sincera.

- Kilian... Cuando eso te pase... Solo si tú quieres... Puedes contar conmigo, si me necesitas. Basta con que llames a mi puerta. Te preparé un té o un chocolate caliente, y hablaremos de lo que quieras. Por si algún día prefieres sustituirlo por la copa.

Le ofrecí con esa sonrisa dulce, y entonces accedí, soltando su mano y dejando que volviera a alzar el vaso, haciendo yo lo mismo con el mío, tras rellenarlos.

- Por los héroes.

Dije, incluyéndole a él en aquel brindis. Imaginaba que debió ser duro lo que viera en el ejército, pero pocos hombres van voluntariamente, teniendo muchas otras opciones, y deciden luchar por lo que creen correcto, y Kilian en su momento lo hizo.
Definitivamente, tras ese cuarto chupito parpadeé de nuevo, sin percatarme del calor en mis mejillas y esbozando una media sonrisa algo más dulce, como si ahora que empezaba a dejarme llevar por el efecto de la bebida empezaran a desaparecer mis filtros.

- Vale... Quizá no sería recomendable acabar la botella... O tendrás que llevarme en brazos a la universidad.

Bromeé un poco en parte, aunque lo cierto es que ahora mismo no estoy segura de que no me tambalease un poco, en caso de levantarme.

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Re: Un paseo por Grimmsburg {Kilian Rockwell}

Mensaje por Kilian Rockwell el Mar Oct 30, 2018 1:47 am

No entendía como una mujer podía ser tan sexy y, al mismo tiempo, tan adorable… Me volvía loco, ya fuese por esa mirada más atrevida que parecía tener en ocasiones o cuando sonreía con esa timidez y sus mejillas se encendían de aquella forma tan dulce. Por eso no pude evitar sonreír con calidez cuando me contó la idea que había tenido de inicio, antes de pedir aquella botella de tequila… Aunque tampoco pude evitar pensar que aquello era muy típico en una pareja, y que quizás eso la hiciese cambiar de idea en el último momento.

¿Y si pensaste en eso por qué no lo dijiste? –le pregunté de todas formas–. No me habría importado probar algo nuevo si es contigo, si eso lo dejamos para la próxima vez –añadí con amabilidad… La verdad es que esas cosas no me iban demasiado, pero con ella me apetecían hacer cosas que no había hecho nunca, cosas que podría considerarse más dulces o incluso más románticas. Aunque aquello tampoco estaba nada mal, y de hecho seguimos con aquel ambiente divertido, gastándonos bromas mientras seguíamos sirviéndonos chupitos de aquella botella. Incluso le lancé una indirecta más directa y, por la forma en que sonrió, ella pareció captarla al vuelo… sonriendo yo entonces con cierta diversión cuando trató de disimular y cambiar de tema. Aun así, me sorprendió de nuevo cuando dijo que, si la acompañaba, podría plantearse el repetir aquello. Por un momento me había parecido que coqueteaba conmigo, sobre todo por cómo me miraba… ¿En serio podía ser posible o es que estaba soñando despierto?

Ni siquiera tendrías que preguntármelo, te acompañaría una segunda vez… y las que fuesen, ¿cómo negarme? –le respondí, siendo completamente directo esta vez y mirándola a los ojos con cierta intensidad, olvidándome de aquel anillo y de todos esos impedimentos… aunque fuese durante unos segundos. La verdad es que a su lado me sentía cómodo y era evidente esa confianza que había entre los dos, tanta que sentía que podría contarle lo que fuese, aunque no fuese muy dado a hablar sobre temas personales. De hecho, ante aquella pregunta, respondí con sinceridad y, por primera vez, expresé mediante palabras aquel hecho que nunca antes le había confiado a nadie más. Y cuando ella apartó mi vaso para coger mi mano entre las suyas con esa ternura… fue un gesto que me reconfortó más de lo que habría imagino, y entonces la miré a los ojos con una sonrisa agradecida.

Gracias, Taliah, te prometo que lo tendré en cuenta –le respondí con sinceridad, intentando que ninguno de los dos se amargase ahora proponiendo una nueva ronda si ella se veía capaz de hacerlo. No me esperaba que fuese a hacer aquel brindis, pero lo repetí, pensando no en mí sino en todos los compañeros que había conocido en el ejército y en los que a día de hoy seguirían arriesgando sus vidas a cientos de kilómetros de sus hogares. Al beber de un trago el cuarto chupito y dejar el vaso en la mesa la miré, sonriendo al ver que ahora sí que parecía haber llegado al punto.

¿Entonces ya empiezas a notar su efecto?, ¿cómo te sientes? –le pregunté con una sonrisa–. Bueno, la verdad que no está nada mal para una primeriza… Y yo también debería de parar ya que sino no sería seguro volver en moto, así que… ¿lo dejamos aquí por hoy? –sugerí entonces, cogiendo mi chaqueta y levantándome de la mesa–. ¿Crees que podrás levantarte sin que todo te de vueltas o tengo que llevarte a cuestas? –bromeé después, aunque de todas formas le ofrecí una mano como gesto de cortesía.

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Re: Un paseo por Grimmsburg {Kilian Rockwell}

Mensaje por Taliah Woods el Mar Oct 30, 2018 2:05 am

La verdad es que ni me daba cuenta de cómo empezaba a mirarle, pero nunca había mirado a Leith del modo en que miraba a Kilian, con esa sonrisa ilusionada y ese cosquilleo en mi vientre que aumentaba cada vez que conectaba con esos ojos oscuros tan dulces y cálidos, cada vez que esa sonrisa suya hacía que me temblaran las piernas... No quería ni pensarlo, pero como me sentía con él era mucho más parecido a lo que había leído o visto sobre el amor, no lo que pudiera sentir por mi prometido.
Por eso no supe muy bien qué contestarle cuando me preguntó por qué no lo hice, y sin querer estropearlo ahora, puse una excusa que sería bastante creíble, esbozando una media sonrisa.

- Supongo que al final me pudo la hamburguesa... y desde luego el tequila es mucho más ligero. Quizá la semana que viene... en la cafetería de la abuelita.

Comenté, refiriéndome a la cafetería de la universidad, quizá dándole demasiadas esperanzas, pero la verdad es que no quería borrar ahora esa increíble sonrisa que me hacía sentir como si flotara. Supongo que solo era un batido... ¿no?
Incluso aumentó mi sonrojo y bajé la mirada con esa sonrisa tímida cuando aseguró que me acompañaría a repetir esto las veces que fuera necesario. ¿Acaso estaba... coqueteando con él?
Con el alcohol ni siquiera me daba cuenta, ya que lo hacía por puro instinto, por lo que me negaba a admitir que sentía por él, pero que estaba dentro de mí de todos modos.

- Eres un cielo...

Le dije con esa sonrisa tímida pero dulce, aunque entonces no pude evitar preguntarle, con tacto pero con cierta curiosidad.
No quería que se entristeciera ahora, pero tenía que decírselo, y realmente empezaba a importarme demasiado como para dejarle pasar por algo así solo, así que, si lo necesitaba, no me importaría dejarle entrar y prepararle algo relajante, para ayudarle con sus pesadillas.
De cualquier forma, solo asentí con una sonrisa dulce ante su agradecimiento y brindé de nuevo, incluyéndolo en ese grupo de héroes.
Claramente ese último chupito fue mi tope, y ante las preguntas de Kilian respondí demasiado directa sin darme cuenta.

- Pues la verdad... acalorada.

Dije sin más, porque realmente era como me sentía, y asentí al final con una sonrisa más confiada cuando dijo que sería mejor dejarlo aquí.

- Sí, claro. Deberíamos volver ya...

No es que quisiera acabar esta noche... De hecho, no quería, pero tampoco pensaba emborracharme hasta el punto de hacer una locura mayor, o no recordar, pues sinceramente deseaba guardar este día al completo en mi memoria para siempre...
Ante su oferta, me cogí de su mano, aunque pequé de confiada al levantarme demasiado rápido, y acabé tambaleándome y chocando ligeramente contra su pecho, aferrándome a sus hombros con mi mano libre y sin poder evitar reír un poco.

- Perdona... Creo que no tengo tanta resistencia como creía...

Comenté, recordando aquella broma, aunque al darme cuenta de la cercanía, sonreí algo más tímida, pero no como quien tuviera intenciones de apartarse.

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Re: Un paseo por Grimmsburg {Kilian Rockwell}

Mensaje por Kilian Rockwell el Mar Oct 30, 2018 2:58 am

No podía evitar dejarme llevar cuando estaba con ella… Como si no necesitase nada más para ser feliz que mirar esos ojos verdes, o que escuchar su risa… Aunque había muchas cosas que quería decirle y hacer y no podía, como besar sus labios de nuevo. Sería inapropiado, pero empezaba a pensar que quizás esperar realmente mereciese la pena, porque ella me miraba con el mismo deseo que yo sentía, y además parecía tener las mismas ganas que yo de hacer más cosas juntos. Quizás con el tiempo lograse cambiar de idea… Por el momento tenía más que suficiente con lo que teníamos, aunque fuese difícil, seguro que era mucho más difícil dejar de ver esa sonrisa tan dulce.

Te tomo la palabra entonces –asentí, esbozando una media sonrisa cuando sugirió probar lo de aquellos batidos la semana que viene en la cafetería de la abuelita, aunque en aquel momento ni siquiera pensé en lo incómodo que sería volver a ver a Ruby en una situación así… Pero la verdad es que solo podía pensar en Taliah y en el buen rato que estábamos pasando juntos, asegurándole que no me importaría repetir algo así las veces que fuesen, sonriendo simplemente cuando dijo que era un cielo. No creía que pudiese cansarme de su compañía ya que nunca me había sentido así con nadie, ni tampoco había tenido la confianza suficiente para contar algo tan personal como el tema de las pesadillas y por qué razón bebía alcohol realmente. Aunque preferí no contarle demasiado para no amargar aquella noche tan perfecta y, en lugar de eso, propuse tomar una cuarta ronda, respondiendo a su brindis y preguntándole cómo se encontraba ya que parecía algo afectada por el alcohol.

Así que acalorada... ¿solo por el alcohol? –no pude evitar soltar aquello de forma más directa, aunque intentando que sonase como una broma y sugiriendo entonces que quizá era el momento de parar antes de que fuese demasiado tarde para poder regresar a la universidad. De hecho era bastante tarde y ninguno de los dos se había dado cuenta, aunque pensaba alargar lo máximo que pudiese aquella noche… ya que no quería que se terminase todavía. Cuando me levanté bromeé un poco con ella y le ofrecí mi mano para ayudarla a incorporarse, aunque no me esperase que lo hiciese de aquella forma tan brusca y chocase entonces contra mi pecho. Casi sin pensar llevé mi mano libre a la parte baja de su espalda, acariándola con suavidad y mirándola a los ojos.

Así que intentando hacerte la dura, ¿eh? –le dije, sonriendo dulcemente y mordiéndome el labio inferior mientras luchaba contra aquellos impulsos que me estaban dominando en aquel momento. Ella no parecía dispuesta a apartarse y, dios… yo tampoco quería que lo hiciera, ¿por qué tenía que ser todo tan difícil? Me había perdido en su mirada y notaba que me acercaba más y más a sus labios, mi corazón latiendo a mil por hora, pero antes de que fuera demasiado tarde suspiré y recordé mi promesa, alejándome un poco entonces pero intentando que no fuese de una forma demasiado brusca.

En fin, creo que deberíamos irnos antes de que el camarero nos eche… Somos los únicos que quedamos, puedes agarrarte a mí si lo necesitas… ¿o tendré que llevarte en volandas? No me importaría hacerlo de ser necesario… –le sonreí divertido. Me costó más de lo que creía alejarme para poder salir de la taberna, aunque dejé que se agarrase de mi brazo o lo que necesitase, como si realmente no quisiese alejarme de ella. Al salir de aquel lugar nos recibió una brisa fría, que seguro que nos vendría bien a los dos para despejarnos un poco, aunque no podía olvidarme de aquellas ganas que tenía de dejarme llevar. Cada momento parecía ser el perfecto para besarla, pero no podía hacerlo…

¿Cómo estás ahora?, ¿crees que aguantarás un viaje en moto sin que todo te de demasiadas vueltas? No me importaría esperar un poco –le pregunté, un poco en broma, cuando llegamos hasta mi moto, aunque notándoseme quizás un poco demasiado que no quería que se acercase el final de aquella “cita” de amigos.

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Re: Un paseo por Grimmsburg {Kilian Rockwell}

Mensaje por Taliah Woods el Mar Oct 30, 2018 3:14 am

Realmente no me veía capaz de decepcionarle, pero ni siquiera con esos chupitos me atrevía a decirle que me habría parecido demasiado romántico, y que me habría sentido culpable por Leith, aunque al menos sí que parecía que el alcohol mitigaba temporalmente la culpa. Tanto que, sin querer decepcionarle, y en cierto modo, porque también lo deseaba, le prometí dejar aquello para la próxima semana, alguna tarde tras las clases en la cafetería del campus.
Él aceptó de inmediato, lo que me hizo sonreír algo más dulce.
En ocasiones me perdía en su mirada, y cuanto más brindábamos, más sentía esa inhibición, como si la culpa y las responsabilidades dejaran de importar, y solo quedara su sonrisa, esa mirada cálida e intensa que me hacía estremecerme...
Ni siquiera fui consciente de que, cuando le ofrecí que siempre estaría ahí, si me necesitaba, le estaba, indirectamente, invitando a mi cuarto, algo realmente peligroso dada nuestra situación... pero supongo que lo bueno del alcohol es que te hacía pensar menos... aunque también te aturdía y acaloraba un poco, por lo que se notaba un ligero sonrojo en mis mejillas, que aumentó con ese comentario, fingiendo hacerme la ofendida.

- ¡Kilian! Eso no se le pregunta a una dama...

Pero lo cierto es que no respondí ni que sí, ni que no... porque no quería mentirle, y tampoco me sentía bien del todo con la verdad, pues daría alas a algo que no debería.
Lo que no esperaba es que realmente me hubiera afectado tanto, y cuando me levanté de golpe, cogiendo su mano, me tambaleé ligeramente y caí contra su pecho, estremeciéndome cuando me sujetó de aquella forma entre sus brazos y nuestras miradas conectaron.
Suspiré agitada, aferrándome a su hombro con mi mano libre, y buscando un equilibrio... Puede que, después de todo, él lo fuera... mi equilibrio, el hombre con el que me sentía yo misma, y al que no podía quitar los ojos de encima...
Casi suspiré suavemente sobre sus labios con esa cercanía, perdiéndome en su mirada y apretando algo más fuerte su mano sin darme cuenta, ni enterarme de lo que me había dicho...

- ¿Qué?...

Pregunté al final, algo embobada, hasta que dijo que deberíamos irnos, haciendo ese esfuerzo por separarse apenas volví a notar que me mantenía en pie sola, y parpadeando entonces un par de veces, notando aumentar el calor en mis mejillas y asintiendo al tiempo que yo también me apartaba un poco.

- Sí... sí, claro... Será mejor que volvamos... No te preocupes, estoy bien.

Le aseguré con una media sonrisa, aunque me cogí de su brazo igualmente ante su oferta, ya que sí que notaba que me tambaleaba un poco.
Apenas salimos, temblé como una hoja. Claramente había refrescado, y yo apenas llevaba esa chaqueta fina sobre el vestido, así que, sin darme cuenta, me pegué más a él, casi como si me abrazase a su brazo, buscando ese calor mientras me preguntaba.

- Sí... estoy bien... solo... helada... Será mejor volver... al menos hará más calor en la habitación...

Dije sin medir las palabras, aún ligeramente desinhibida por el alcohol. Aunque estaba, digamos, con ese punto algo más directo y menos pensativo, no dejaba de ser capaz de andar por mí misma, o de agarrarme a él sobre la moto... De hecho casi lo estaba deseando, porque sí que había refrescado, y la idea de abrazarle ahora era aún más tentadora de lo habitual.

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Re: Un paseo por Grimmsburg {Kilian Rockwell}

Mensaje por Kilian Rockwell el Mar Oct 30, 2018 4:10 am

Se me había pasado el tiempo volando junto a Taliah y, aunque lo estábamos pasando de miedo, sería mejor que dejásemos de tomar chupitos de tequila si no queríamos que las cosas se descontrolasen demasiado. Aunque a mí no me había afectado el alcohol ella sí que parecía haber llegado al punto, algo normal en realidad dadas las circunstancias… Y, cuando le ofrecí mi mano para levantarse y ella lo hizo, se tambaleó y chocó contra mi pecho creando aquel momento tan incómodo y sumamente tentador. Realmente tuve que hacer acopio de toda mi fuerza de voluntad para decirle que deberíamos irnos, recordándome a mí mismo en un tono estricto que tenía una promesa que no debía romper.

De acuerdo… Si estás mareada o algo avisa –respondí cuando me dijo que estaba bien, ofreciéndole después que podía agarrarse a mí si lo necesitaba, cosa que hizo cuando salimos de aquella taberna. Hacía un poco de frío y noté que se aferraba a mí brazo como si buscase abrigo, deseando poder abrazarla o hacerla entrar en calor de otras formas… No pode evitar soltar una carcajada cuando dijo que haría más calor en su habitación, intentando no pensar demasiado en los dobles sentidos para mantener la compostura y no dejarme llevar ahí mismo. Pero al ver que estaba helada me quité mi chaqueta sin pensarlo y se la ofrecí.

Póntela y abróchatela, no me gustaría que pillases un resfriado –añadí y entonces se la ofrecí de la forma más natural de mundo, después de todo ella iba poco abrigada y yo tenía una camisa de manga larga y soportaba mejor el frío–. Aunque si ni así entras en calor te aconsejaría que te abraces a mí bien fuerte… –no pude evitar soltarle aquello en un tono de voz más grave y seductor, quizás dejándome llevar más de lo que debería, aunque tampoco estaba rompiendo ninguna promesa al hacerlo. Acto seguido me subí a la moto y le pasé su casco cuando ella hizo lo mismo, ajustándome el mío después.

¿Entonces estás lista? Ya sabes, agárrate fuerte… –le recordé, esperando a que respondiese y a que se agarrase a mí para arrancar la moto y salir de allí. Puede que alardease un poco al acelerar tan rápido nada más arrancar, haciendo que el neumático de la rueda trasera chirriase sobre el asfalto antes de pillar velocidad de forma repentina. El viaje de ida había sido más suave ya que después de todo era su primera vez, pero en aquella ocasión quería que experimentase un poco más la adrenalina, y sonreí con cierta satisfacción cuando noté cómo se aferraba más a mí a medida que aceleraba… Aun así tampoco fui tan rápido como iría de ir solo ya que tampoco quería que se marease demasiado.

Cuando llegamos volví a dejar la moto en el mismo lugar del aparcamiento de las residencias, quitándome el caso y bajándome primero para ayudarla a hacer lo mismo, ofreciéndole mis manos para que se agarrase a ellas.

Creo que podría acostumbrarme a llevarte de pasajera… –le sonreí una vez se bajó, suspirando un poco entonces como si no quisiera que se acabase aquel día y, aunque no sabía con seguridad si debía proponerle aquello, lo hice–. Esto… Si quieres te acompaño hasta tu habitación ya que se ha hecho un poco tarde –sugerí ya que tampoco iba a dejar que fuese sola, pero también sabía que era un riesgo para ambos… y una parte de mí quería exponerse a él.

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Re: Un paseo por Grimmsburg {Kilian Rockwell}

Mensaje por Taliah Woods el Mar Oct 30, 2018 4:33 am

Supongo que había pillado más el punto de lo que creía, aunque me sentía segura con Kilian... No es que estuviera borracha, solo... me sentía como más liviana, más libre, y eso podía ser peligroso, aunque en ese momento estaba demasiado desinhibida como para darme cuenta. Quizá por eso me quedé tan cerca de él algo más de la cuenta, hasta que carraspeó y se apartó un poco, ofreciéndome su brazo. Solo solo me hizo mirarle con más deseo... Era tan dulce y respetuoso pese a la situación... Algo así me hacía ver que respetaba aquella promesa, y una parte de mí se maldecía por la mía... una en la que ahora no pensaba demasiado, asintiendo y cogiéndome de su brazo en cuanto me lo ofreció.
Pero apenas salimos, empecé a temblar por el frío, y cuando me ofreció su chaqueta, me pareció aún más dulce, sonriéndole con cierta timidez y, sin darme cuenta, una leve mirada coqueta, poniéndomela agradecida.

- Gracias...

Suspiré con una sonrisa quizá demasiado alegre apenas me la puse y sentí su calor aún en la prenda, casi como si él mismo me abrazase, pero entonces me hizo aquella propuesta y yo... No sé qué me pasó, pero apreté suavemente los labios por un momento y le mantuve la mirada, respondiendo al final con esa tímida sonrisa, pero con un toqeu algo más... ¿sugerente? ¿Qué me estaba pasando?

- Quizá te tome la palabra...

Pero entonces bajé la mirada, acentuándose mi sonrisa con ese leve sonrojo en mis mejillas, como si, pese a todo, sintiera esa ligera timidez por lo poco acostumbrada que estaba a ese tipo de cosas, suspirando en cuanto me ayudó a subir tras él y, tal y como me había dicho, aferrándome a su cintura con ambos brazos en torno a su cuerpo, esta vez sin la cautela de aquella mañana, al estar algo más libre por las copas.
De hecho, pensaba que el viaje me despejaría, pero en lugar de eso, el calor del alcohol aún en mi cuerpo, mezclado con la sensación de velocidad, me dejó un poco mareada, aunque no en el mal sentido. Casi me notaba como si flotase, como cuando me dejaba llevar por la música y bailaba, solo que, claramente, con algo menos de coordinación.
De hecho incluso reí un poco con cierta dulzura, agitando un poco mi melena pelirroja aún ligeramente ondulada, apenas se bajó y me ofreció las manos.

- Vale... ahora sí que vas a tener que ayudarme a bajar.

Tenía la sensación de que acabaría tropezando con la falda del vestido si lo intentaba yo sola, así que esperé a que se acercase y puse ambas manos en sus hombros para que pudiera alzarme fácilmente por la cintura y bajarme...
En ese momento bajé ambas manos por sus brazos, y hablé sin pensar, perdiendo mi mirada en la suya, con una media sonrisa más sincera y soñadora.

- Tienes unos brazos tan fuertes...

¿Qué estaba diciendo? No podía hacerle esto... ni a Leith... ni al propio Kilian... Podría ver cómo me miraba, esa sonrisa tan cálida, lo caballeroso que era conmigo... Pero yo... Ahora ni recordaba ese anillo en mi dedo... solo veía esos increíbles ojos marrones.
Asentí cuando se ofreció a acompañame a mi habitación, sin pensar en las repercusiones que aquello podría tener, sujetándome de nuevo de su brazo y manteniendo esa leve sonrisa embobada, mezcla de mis verdaderos sentimientos hacia él, que cada día afloraban más, con la "libertad" que me habían dado esas copas.

- Sí... será lo mejor para que te asegures de que no me tropiezo por el camino... Y así te devuelvo tu chaqueta...

Le dije, aferrándome a su brazo. Aunque caminaba más o menos bien, sí que se notaba que me desviaba un poco hacia los lados, y cuando él intentaba sostenerme y hacerme caminar recta, me hacía reír un poco por lo bajo, como si fuera lo más divertido del mundo, hasta que llegamos a mi puerta y me detuve, suspirando y quitándome su chaqueta.

- Ten... Has sido muy dulce al prestármela...

Comenté con esa sonrisa algo más cálida y sincera, sin darme cuenta de que me soltaba alegremente los botones de la mía y la abría con intención de quitármela, hasta que me dí cuenta y reí un poco.

- No... esta es mía.

Comenté, sin apartar mi mirada de la suya, y por un momento suspiré de nuevo, aún con esa sensación de impulso que no se me terminaba de quitar...

- Bueno... Yo... Debería entrar...

Le dije, apoyando ambas manos en sus hombros e inclinándome para darle un fugaz beso en su mejilla para despedirme, pero apenas lo hice y me planteé apartarme, la idea estaba en mi cabeza, pero mi cuerpo no se movió, manteniendo esa cercanía y buscando su mirada con ese anhelo que ahora mismo no era capaz de ocultar...
Yo... solo podía pensar en aquel beso en el observatorio, en lo que me hizo sentir... y casi como si mi cuerpo no respondiera a mi mente, sonreí algo más dulce y alcé una de mis manos, haciendo una caricia suave y lenta en su rostro.

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Re: Un paseo por Grimmsburg {Kilian Rockwell}

Mensaje por Kilian Rockwell el Mar Oct 30, 2018 6:32 pm

Empezaba a ser realmente difícil mantener aquella promesa… Se notaba que aquellos chupitos de tequila habían hecho su efecto en Taliah, ya que ahora parecía que no se contenía tanto como antes con aquellas miradas más directas que sin duda podrían interpretarse como un coqueteo… Era tan tentadora… Yo tampoco pude evitar ser un poco más directo cuando le sugerí que se abrazase bien a mí durante el viaje en moto para entrar en calor, y al final sí que me tomó la palabra, sonriendo satisfecho cuando noté que ya no se aferraba a mí con el mismo cuidado que en el viaje de ida. Cuando llegamos y le ofrecí ayuda para bajarse de la moto me quedé un poco embobado cuando movió su melena de aquella forma tan sexy después de quitarse el casco, volviendo en mí cuando dijo que ahora sí que tendría que ayudarla a bajar.

Claro, encantado de ayudarte –me apresuré a decirle, agarrándola de la cintura y alzándola con facilidad para dejarla sobre el suelo. Cuando lo hice me volví a quedar en ese estado de ensoñación, sin apartar mis manos de su cintura mientras la miraba a los ojos, en los que se podía detectar ese brillo por efecto del alcohol y… algo más. Lo que no me esperaba era que me soltase ese halago mientras bajaba sus manos por mis brazos, sin poder controlar esa sonrisa traviesa al notar cómo parecía realmente impresionada–. Horas de gimnasio y mucha verdura cuando era pequeño… –bromeé, esbozando una sonrisa entre divertida y sugerente, y sugiriéndole entonces acompañarla hasta su habitación para que no volviese sola y aquel momento no se volviese todavía más tenso.

A saber dónde apareces mañana si no te acompaño… –bromeé un poco, aunque tampoco estaba tan mal pero sí que había llegado al punto. De hecho, mientras caminábamos hasta su habitación le costaba ir en línea recta y yo intentaba sostenerla para que lo hiciese, algo que parecía resultarle de lo más divertido…  y al final yo también me uní a sus risas, aunque intentando no armar ningún espectáculo para no despertar a nadie.

Para nada, es lo que haría todo caballero por una dama como tú –respondí cuando me devolvió la chaqueta una vez llegamos hasta la puerta de su habitación, mirándola con cierta intención mientras sonreía, aunque me quedé un tanto boquiabierto con lo que hizo después–. Vaya, al final parece que sí que has entrado en calor… –solté sin pensar al observar cómo se desabrochaba su propia chaqueta, aunque lo cierto es que el que estaba entrando en calor cada vez más ahora mismo era yo. La verdad es que no sabía que podía llegar a tener tanto autocontrol, porque lo que estaba aguantando ahora mismo por mantener la compostura era indecible–. Creo que te vendría bien dormir un poco… –añadí, subiendo mi mirada de su escote a sus ojos y torciendo una sonrisa un poco tensa. No quería aprovecharme de la situación ni tampoco tentar a mi suerte y a mi aguante, por mucho que quisiera.

Sí, deberías… y yo debería irme ya… –suspiré un poco ya que no quería dejarla ir todavía, y mi pulso se aceleró un poco al ver que ella tampoco parecía estar por la labor, quedándose frente a mí después de darme aquel beso en la mejilla–. Taliah… –susurré dulcemente cuando alzó su mano para acariciar mi rostro, cerrando los ojos unos momentos para disfrutar de su suave tacto y abriéndolos de nuevo para perderme en su mirada. Sentía como si una fuerza invisible me impidiese alejarme y, qué demonios, lo único que podía pensar era en repetir aquel beso que habíamos tenido en el observatorio. “Contrólate, Kilian, recuerda tu maldita promesa” me dije a mí mismo mientras luchaba contra aquel impulso y, como si de repente hubiese logrado vencer a aquella fuerza invisible, me quedé a medio camino… A escasos centímetros de sus labios, mirándola con deseo y cierta pena… No podía romper aquella promesa, ¿pero en serio iba a apartarme si era ella la que tenía intenciones de besarme…?

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Re: Un paseo por Grimmsburg {Kilian Rockwell}

Mensaje por Taliah Woods el Mar Oct 30, 2018 7:20 pm

Creo que, con el casco puesto, el efecto de la moto causó lo contrario de lo esperado, haciendo que la velocidad me "marease" un poco más, manteniendo ese punto del alcohol.
No estaba borracha, ya que a grandes rasgos, sabía lo que hacía, pero sí que estaba, digamos, más desinhibida, y eso se notaba en la facilidad en que alcé mis brazos hacia él para que me cogiese y me ayudara a abajar de la moto, o en cómo me quedé algo impresionada, acariciando fugazmente sus brazos.
Lo que le dije ni siquiera lo pensé... Puede que ese fuera el efecto del alcohol en ese punto, que no me callaba lo que pensaba o sentía, riendo un poco con su respuesta de forma dulce y alegre, aún sin soltarle.

- Pues está claro que funciona...

Me sujeté entonces de su brazo, y la verdad, admito que no me había divertido nunca como en aquel día... Todo había sido perfecto. El paseo por el pueblo, la comida en el bosque, la tarde entre los árboles y aquella cena en la taberna... Pero sobre todo lo había sido por él... por su sonrisa, por esa mirada tan cálida que hacía que mi corazón se acelerase.
Aunque una parte de mí se negara aún a aceptarlo, sin duda me estaba enamorando de Kilian, de un modo intenso y ardiente que ni siquiera podía explicar. Algo que, claramente, nunca había sentido por Leith.
Pero en ese momento, riendo en voz baja por el pasillo de las habitaciones del personal, no pensaba en mi prometido, y casi parecía que hasta me había olvidado de ese pesado anillo en mi dedo, esbozando una sonrisa más dulce cuando llegamos a mi puerta y respondió aquello.

- Eres tan dulce... Nunca había conocido a un hombre como tú... Tan fuerte y valiente... y a la vez tan cálido...

Ni siquiera pensaba en lo que decía. Era como si hubiera eliminado ese filtro y simplemente dejara fluir lo que siento, lo que pienso realmente, algo más suelta por esas copas de más.
Pero al devolverle la chaqueta está claro que estaba un tanto despistada, porque me abrí la mía y casi se la doy también, sin percatarme de que le ponía un poco nervioso.
Asentí ante lo que dijo, sabiendo que tenía razón.

- Sí... ha sido un día agotador... pero nunca lo había pasado tan bien.

Le dije claramente, inclinándome entonces hacia él, aunque aferrándome a sus hombros para no volver a acabar encima, y dándole un fugaz beso en la mejilla como despedida... pero entonces... No sé qué me pasó.
Yo... realmente no quería despedirme... no así, como si solo fuera... Un amigo...
Es lo que debía ser. Esa parte ahora algo dormida de mi conciencia me gritaba que tenía que dejarlo así, pero cuando le miré a los ojos y se quedó tan cerca de mí...
Alcé una de mis manos para acariciar suavemente su rostro, al escuchar mi nombre de sus labios me pareció el sonido más dulce del mundo, algo que me hizo sonreír, manteniendo esa caricia y mis ojos verdes fijos en los suyos.

- ¿Cómo haces que me sienta así?...

Le susurré de primeras, perdida en su mirada y en esa cercanía que me embriagaba aún más que las copas que habíamos tomado. Y ante esa falta de filtros, simplemente seguí.

- Contigo me siento libre... más... yo misma... Sin tener que fingir o escoger entre quién debería o querría ser...

Le sonreí de esa forma dulce y con un toque enamorado en mi mirada, sin darme cuenta de que ya rozaba mi nariz con la suya, presionando algo más mi mano en sus hombros.

- Haces que me sienta viva...

Susurré al final, y un momento de arrojo, seguramente impulsada por mi aturdida conciencia, bajé mi mano de su rostro a su camisa, aferrándola y tirando de él para besar intensamente sus labios, como si desde aquella noche en el observatorio no hubiera podido respirar, y ahora buscara ese aire de nuevo.
Ni si quiera lo pensé. Yo solo... lo necesitaba.

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Re: Un paseo por Grimmsburg {Kilian Rockwell}

Mensaje por Kilian Rockwell el Mar Oct 30, 2018 9:18 pm

No podía creerme que Taliah estuviese lanzando aquellas indirectas tan sugerentes… Estaba claro que el tequila había hecho su efecto y, de no ser porque estaba prometida y yo le había jurado que actuaría como un amigo, le habría seguido el juego hasta acabar realmente “entrando en calor” en su habitación. Aquello era algo que ambos deseábamos pero que no podíamos permitirnos, ¿por qué tenía que ser así? Irónicamente, esta vez tenía que ser yo quien intentase mantener las cosas bajo control… por muy imposible que me pareciese aquello por las cosas que decía.

Creo que el que habla ahora es el tequila… –bromeé cuando me soltó aquellos halagos, aunque parecía que hablaba en serio… ¿Era eso lo que pensaba de mí? Realmente sí que sabía ver lo bueno de la gente, ya que yo no creía merecerme todo aquello–. Yo tampoco había conocido nunca a una mujer como tú, estás muy por encima de la media –no pude evitar soltarte aquello con toda la sinceridad y naturalidad del mundo, torciendo una sonrisa más cálida que desapareció cuando se desabrochó su propia chaqueta, como si también quisiera dármela… Estaba empezando a notar cómo mi autocontrol iba a menos a pasos agigantados. ¿Cómo narices iba a mantenerme bajo control con una mujer tan despampanante que estaba siendo más directa que nunca antes? No sabía si arrepentirme o alegrarme por haber aceptado aquella idea de bebernos una botella de tequila…

Ese era el objetivo, podemos repetirlo cuando quieras… –respondí cuando me dijo que nunca lo había pasado tan bien. Lo cierto es que yo no recordaba haber tenido un día tan perfecto en toda mi vida, y no quería olvidarlo nunca. Después, el que debió ser un simple beso en la mejilla de despedida terminó siendo más bien un beso de “no despedida”; ninguno de los dos parecía dispuesto a alejarse del otro. Sabía que era lo que debía hacer pero no podía moverme del sitio… Me sentía como en una nube, sobre todo cuando acarició mi rostro con esa suavidad y me miró con ese brillo de enamoramiento en sus ojos, el mismo que se reflejaba en los míos.

Si es así entonces déjate llevar… Quédate conmigo… –respondí en susurros a aquella confesión, diciendo lo que pensaba sin poder evitarlo. Lo que no me esperaba era que se aferrase a mi camisa con ese ímpetu y me besase de aquella forma tan intensa, tan intensa que me dio la sensación de que me quedaba sin aire… aunque más bien me sentía como si fuese capaz de respirar de nuevo. El resto del mundo dejó de tener sentido entonces, las barreras que me había autoimpuesto cayeron sin remedio y mis manos fueron hacia sus caderas, como si de algún modo quisiese retenerla y acercarla más a mí. Y entonces respondí a su beso, reviviendo aquella maravillosa sensación que me había dejado loco en aquel observatorio, subiendo mis manos lentamente por su espalda… perdiendo todo control.

Le había prometido que no volvería a besarla, pero no que no fuese a responder si ella me besaba, aunque la verdad es que lo había visto como una posibilidad remota hasta ahora. Sabía que el alcohol era el culpable de que ella se desinhibiese de aquella manera, dejando así salir sus verdaderos deseos; sabía que aquello podía tener un fatal desenlace, o quizás no, y sabía que ella se sentiría mal después de aquel beso… Pero en aquel momento no podía pensar en otra cosa que no fuesen sus labios y, mientras durase ese momento, lo disfrutaría… Aunque supiese que el dolor me aguardaba después.

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Re: Un paseo por Grimmsburg {Kilian Rockwell}

Mensaje por Taliah Woods el Mar Oct 30, 2018 9:43 pm

Realmente no estaba acostumbrada al alcohol, pero sí que sentaba bien en cuanto a que no me obligaba a retener lo que pensaba o sentía, sin darme cuenta en ese momento de lo peligroso que podía ser aquello...
Incluso negué cuando dijo que era el tequila el que hablaba, siendo quizá más directa de lo que debería.

- No... lo pensé desde que te conocí... Supongo que el tequila solo hace que no me lo calle.

Comenté con una pequeña risita suave, y mi sonrisa se acentuó ilusionada cuando me dijo que tampoco había conocido nunca a una mujer como yo, devolviéndome el cumplido. ¿Por qué me ilusionaba saberlo? Eso no estaba bien, y aun así yo... solo podía pensar en él.

- Eso parece un cumplido muy grande viniendo de alguien que ha visto tanto mundo.

Seguro que Kilian, por lo que me contó, habría conocido a muchas mujeres. No lo pensaba en ese momento como algo más concreto, sino como si simplemente hubiera visto mujeres de distintas partes del mundo, entre lo rebelde que era y su época como soldado, por lo que me parecía un cumplido muy dulce, aunque quizá en ese momento simplemente estuviera actuando como una boba enamorada... desinhibida por aquellas copas.
Llegamos un poco a trompicones a mi puerta, asintiendo con una sonrisa dulce ante su oferta y simplemente contestando con lo que sentía, sin plantearme que fuera o no apropiado.

- Me gustaría mucho...

Pero cuando me acerqué para darle un fugaz beso en su mejilla, con la aparente intención de despedirnos y simplemente entrar en mi cuarto, no fui capaz de hacerlo. Me quedé perdida en su mirada, en esos ojos tan cálidos que aceleraban mis latidos y me derretían por completo, y aunque una parte de mí seguía gritándome que no debía... yo lo hice... Ni siquiera le dio tiempo a mi razón a parar mis labios cuando empezaron a expresarle cómo me sentía... que, en definitiva, aunque no dijera aquellas palabras, me estaba enamorando de él...
Ante su respuesta solo sentí que me envalentonaba aún más, y entre el propio empujón del alcohol y el que Kilian me dio, respondí como llevaba deseando desde aquella noche en el observatorio, con un beso apasionado y directo que dejaba claro que quería hacerlo... quería quedarme con él...
En ese momento ni siquiera recordaba por qué no debía... ni podía pensar en Leith o en ese anillo... yo solo podía seguir besándole como si el mañana no existiera.
Apenas me respondió, todo mi cuerpo reaccionó al suyo, como si realmente estuviera hecha para él, rodeando su cuello con mis brazos y dejáncome caer de espaldas contra la puerta para que pudiera sujetarme mejor, suspirando contra sus labios al notar sus manos en mi cintura y deteniéndome únicamente para tomar pequeñas bocanadas de aire cuando no tenía más remedio, enlazando aquel beso con otro, y otro más, incluso abriendo sus labios e invitando a su lengua a invadir mi boca en besos cada vez más apasionados.
Era como si mi mente se hubiera ido de vacaciones, y mientras una de mis manos acariciaba sus hombros y su espalda, la otra se enredó en sus rizos oscuros, sintiendo un calor cada vez más intenso que no recordaba haber sentido nunca...
Con Kilian todo era... puro fuego.

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Re: Un paseo por Grimmsburg {Kilian Rockwell}

Mensaje por Kilian Rockwell el Mar Oct 30, 2018 10:23 pm

No había conocido nunca a una mujer como ella… Ninguna me había vuelto loco como ella, ninguna realmente me había atrapado de esa manera. Lo que sentía cuando la miraba a los ojos era nuevo; ese deseo de que fuese mía, de protegerla, de hacerla feliz cada día de su vida… Era algo que no podía controlar y, aunque sabía que tener aquellas citas con ella era jugar con fuego, simplemente no podía mantenerme alejado de ella.

Es la pura verdad… –respondí con sinceridad cuando dijo que mi cumplido era demasiado grande ya que había visto mucho mundo–. Todas las mujeres que he conocido o con las que he estado… Ninguna era como tú, ninguna me hacía sentir así… Solo tú –añadí… ya había sido bastante sincero, ¿qué más daba ahora añadir un poco más? Por cómo la miraba a los ojos ella sabría que decía la verdad, en mis ojos castaños se reflejaba lo que sentía como en un espejo. Además, el hecho de que ella no se controlase ni inhibiese como era habitual, debido al efecto del tequila, aumentaba mi confianza.

Perfecto… –susurré cuando me dijo que le gustaría volver a repetir lo de hoy, y entonces suspiré un poco y disfruté de aquel beso en la mejilla que debería haber sido nuestra despedida… Pero no lo fue, de hecho pasó algo que no podía haber previsto… Esta vez fue ella la que me besó, con el coraje que el alcohol y mis palabras le habían dado para dejar volar libres a sus deseos más oscuros. Y yo también dejé que los míos volasen… no los contuve más, como había hecho hasta ahora; después de todo la promesa era que yo no la besaría. Y, qué demonios, con gusto ardería en el infierno por haberme dejado llevar si podía beber de la dulzura de sus labios una vez más.

Los dos nos movimos hasta que su espalda quedó apoyada contra aquella puerta, y mis manos memorizaron sus caderas y sus curvas, que se escondían bajo la tela fina de aquel vestido. Me dejé llevar y la besé con un deseo incontrolable, como si estuviera sediento de ella, dejando que mi lengua entrase en su boca cuando ella abrió los labios a modo de invitación. Entonces nuestras lenguas se enredaron, embriagándome con su cálido aliento y la suavidad y la humedad de sus labios, separándome lo justo de ellos para tomar pequeñas bocanadas de aire… Poco a poco, mis manos comenzaron a tocarla de forma más atrevida, y estaba claro que ahora no podría apartarme de ella a no ser que ella lo hiciese… Pero esperaba que se quedase.

Una parte de mí se engañaba pensando que quizás ese era el primer paso para que ella se diese cuenta de qué era lo que de verdad quería; otra, en cambio, me advertía de que despertarme de aquel sueño tan dulce iba a ser doloroso. Pero me daba igual, en ese momento todo me daba igual; solo quería besarla, tocarla, sentirla… y que esa noche no se terminase nunca.

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Re: Un paseo por Grimmsburg {Kilian Rockwell}

Mensaje por Taliah Woods el Mar Oct 30, 2018 10:44 pm

Era tan dulce... tan caballeroso y romántico... Pensé que los hombres así, los que te hacían sentir ese cosquilleo en el vientre y esos latidos acelerados, solo existían en el cine o en los libros, porque con lo poco que conocía, mi concepción de "amor" de verdad, era totalmente distinta.
Pero realmente esta salida había sido mucho más peligrosa de lo que creía... Aún no era consciente de hasta qué punto lo era...
Mi sonrisa se acentuó algo tímida pero dulce con su respuesta, y realmente no pude evitar creerme cada palabra, suspirando y asintiendo con esa mirada enamoradiza de la que ni me daba cuenta.

- Eso es precioso...

Le dije con ese suspiro de adolescente enamorada, y realmente era como si el alcohol hubiera atontado a tal punto a mi conciencia que simplemente estuviera diciendo lo que sentía, sin filtros y sin pensar en el mañana, solo en el ahora.
Mi sonrisa se acentuó ilusionada cuando quedamos en repetir esto en breve, y pensaba despedirme en la puerta de mi cuarto, con aquel beso en su mejilla, pero no pude hacerlo...
Le dije cómo me sentía con él, cada palabra, como si no me quedase filtro alguno en ese momento, mostrando en mi forma de mirarle que lo había contenido desde aquella noche en el observatorio, pero que realmente era lo que sentía. Día a día, al verle, al ir conociéndole poco a poco, empezaba a enamorarme de un modo que no creía posible, y cuando me pidió que me quedara con él... Yo simplemente desee hacerlo más que nada en el mundo, tirando de su camisa y presionando nuestros labios en un beso directo y apasionado.
Pero no pude quedarme ahí. Al igual que ocurrió en el observatorio, apenas sentí esa corriente por mi cuerpo, esa calidez en mi pecho, fue como una adicción, y seguí beso a beso, esta vez con esa conciencia que me hizo parar la vez pasada ligeramente embriagada por aquellas copas.
Incluso abrí mis labios invitándole a profundizar aún más, acariciando su lengua con la mía y presionando nuestros cuerpos contra la puerta.
Empezaba a sentir tanto calor... Respiraba de forma entrecortada, en los escasos segundos que nuestros labios se separaban, y cuando sus manos se volvieron más atrevidas, mi cuerpo se amoldó por completo, como si le pidiera más... Hasta que, cuando sus manos se apretaron en mis caderas, aparté unos momentos la mano que tenía en su pelo para alzar lo justo mi falda y dejar que me levantase con esos fuertes brazos, rodeando su cintura con mis piernas y sosteniéndome a sus hombros.
Notaba mi pecho subir y bajar por la agitación, ahora con mi escote a la altura de sus labios, y mientras me aferraba con ambas manos a sus hombros, volví a buscar esa mirada tan cálida, ahora encendida como si ardiera tanto como me hacía arder a mí. Tenía las mejillas claramente sonrojadas entre el alcohol y el calor del momento, y los labios húmedos de nuestros besos, mirándole agitada unos instantes, hasta devolver mi mano a su nuca, acariciándole suavemente como una invitación a besarme de nuevo.
Era como si, por unos instantes, me hubiera olvidado de todo, incluso del anillo en mi dedo, que lucía en la mano con la que ahora me sostenía a su hombro.

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Re: Un paseo por Grimmsburg {Kilian Rockwell}

Mensaje por Kilian Rockwell el Miér Oct 31, 2018 12:09 am

Cuando le dije que no había conocido a ninguna mujer como ella hablaba totalmente en serio… De no haber estado comprometida estaba seguro de que habría usado todas mis cartas con ella, sin disimulo, sin medias tintas y sin ningún tipo de contención. Pero la realidad no era esa y ella estaba atada a otro hombre, aunque no lo quisiese de verdad. Deseaba que se diese cuenta de aquello tarde o temprano, que me eligiese a mí y a una vida que realmente pudiese aportarle felicidad; como le había dicho, quería que se quedase conmigo. Y todavía seguía albergando esperanza, sabía que podía hacerlo, y que quería hacerlo… De hecho el alcohol solo le facilitó el decir la verdad, su verdad, aquello que sentía y que había guardado bajo llave por no hacer daño a nadie. Y no podía haber palabras que sonasen mejor para mí, ni labios que fuesen más dulces que los suyos.

Aunque de primeras aquel beso inesperado me pilló totalmente por sorpresa, no desaproveché la ocasión y me dejé de llevar, como si hubiese deseado hacer esto durante todo el día… Y así era. Nunca había sentido un deseo así en toda mi vida, tan intenso y más allá de lo meramente físico, aunque claro está que su físico me ponía como una moto. Pero cuando besaba sus labios sentía algo más… profundo, complejo, incluso mágico. El notar que ella también sentía ese mismo deseo no hacía más que aumentar mis ganas de besarla y tocarla, incluso de quitarle la ropa, de hacerla mía en todo el sentido de la palabra.  

Y ninguno de los dos era capaz de poner un tope a esa pasión para refrenarnos, de hecho cada vez la tocaba de forma más atrevida, como si desease tocar su cuerpo desnudo bajo de aquella tela. Notaba cómo se aferraba a mi hombro, como me invitaba a darle un beso más profundo, enredando mi lengua con la suya y besándola con más ímpetu. No podía controlarme… Y cuando se subió la falda de aquel vestido mis manos recorrieron sus piernas, notando cómo se me aceleraba el pulso y se me agitaba la respiración, y alzándola después y aguantándola mientras ella me rodeaba la cintura con sus piernas. Cuando volví a abrir los ojos lo primero que vi fue su escote en toda mi cara… Definitivamente tenía que estar soñando. Dejé pequeños besos por ese escote, subiendo hasta llegar a su cuello y alejándome un poco entonces para poder mirarla a los ojos, esos hermosos ojos verdes que ardían en llamas.

Me vuelves loco… Taliah… –susurré, agitado, y con esa sonrisa en mis labios que reflejaba lo inesperado y perfecto que había sido aquel momento para mí. Al fijarme en lo agitada que estaba ella también, y en lo apetecible de sus labios húmedos e hinchados a causa de aquel beso, sentí la necesidad de besarlos de nuevo y lo hice, sintiendo como sus dedos se enredaban en el pelo de mi nuca como si pretendiese mantenerme cerca de ella. Nuestras caderas se pegaron más, nuestros cuerpos se amoldaron el uno al otro y nuestros labios siguieron con aquella danza prohibida, sintiendo como esas llamas ardían en mi interior… Después de aquel beso en el observatorio había pensado que no volvería a sentir nada tan increíble, pero me había equivocado.

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Re: Un paseo por Grimmsburg {Kilian Rockwell}

Mensaje por Taliah Woods el Miér Oct 31, 2018 12:34 am

No sé qué me pasó... supongo que el estar más desinhibida con el alcohol me hizo dejar salir sentimientos y emociones que había reprimido desde que Kilian y yo nos conocimos, desde aquel beso en el observatorio que lo cambió todo.
Cuando me pidió que me quedase con él, tras decirle cómo me hacía sentir, no pude desear nada más... Yo... quería quedarme, deseaba más que nada en este momento saber lo que se siente cuando realmente alguien te atrae de este modo, cuando sientes que tu mundo deja de girar al mirarle...
Así que le besé, pero al contrario de lo que nos ocurrió en el observatorio, esta vez no parecía tener conciencia que me frenase, y un beso siguió a otro, y a otro más, hasta el punto de dejarle apoyarme contra la puerta de mi cuarto y abrir mis labios a modo de invitación, respirando de su boca y haciendo aquellos besos cada vez más apasionados.
Sentía un calor que no podía explicar. Kilian era puro fuego, y apenas empezó a tocarme, fue como si prendiera cada rincón, como si me amoldase perfectamente a él porque realmente deseaba que lo hiciera, que me demostrarse lo que es entregarse cuando lo deseas hasta el punto de no ser capaz de pensar.
Era como si no pudiera parar, como si hubiera echado gasolina a una llama que ahora me consumía completamente, y apenas sus manos se volvieron más atrevidas en mis caderas, me alcé la falda lo justo como para que pudiera levantarme del todo y rodearle la cintura con las piernas, ahogando un suave gemido en su boca en cuanto me empotró de esa forma contra la puerta.

- Ah... Kilian...

Cerré los ojos por unos segundos y gemí su nombre con una entrega de la que no me creía capaz apenas sus labios recorrieron con esa avidez mi escote, volviendo a enredar una de mis manos en su pelo y apretando los labios para no hacer demasiado ruido, hasta que nuestras miradas volvieron a cruzarse y me dijo aquello de esa forma tan agitada.
Y realmente una parte de mí no quería parar. Nunca me había sentido así con nadie, con esa necesidad a la que me impulsaba mi cuerpo. Quería más... mucho más... Sentía como si necesitara sus labios por todo mi cuerpo, sus manos recorriendo mi piel, sentirle de un modo mucho más profundo...
Respondí de nuevo a sus labios, como si realmente hubiera perdido la razón, y suspiré agitada apenas sus labios volvieron a mi cuello, acariciando su espalda y subiendo de nuevo a su hombro...
Nunca antes me había sentido así con nadie, y entonces lo vi... Por un momento, al abrir los ojos, me deslumbró unos instantes aquel diamante rosado en mi dedo, y fue como si todo aquello se viniese abajo, pasando de sentir esa calidez en mi pecho a un horrible nudo en el estómago.
Y entonces me di cuenta... De que con Leith nunca había sentido algo así, de que aquella pasión que ahora compartía con Kilian jamás se la había entregado al hombre con el que debería casarme.
Ese brillo enamorado en mi mirada pasó de pronto a uno de tristeza, y me contuve como pude, con un tono de voz algo más afligido.

- Kilian... espera, por favor... para...

Le pedí, bajándome de nuevo y dejando que mi falda cayera de nuevo por su propio peso hasta mis tobillos, mientras llevaba ambas manos a su pecho, como si intentara mantener la distancia.
Y entonces le miré con esa culpa en mis ojos verdes, con esa chispa que aún quedaba de que ahora lo sabía... que le deseo, y que posiblemente eso jamás pueda cambiarlo, pero al mismo tiempo, junto a mis manos, ahí estaba entre nosotros, ese anillo...

- Lo siento... yo... No puedo, no puedo hacer esto... No es justo... No puedo arruinar su vida de esa manera...

Pensar por un momento en que Leith me hubiera visto así, entregándome a Kilian de una manera en la que nunca podría entregarme a él... No solo arruinaría el futuro que parece haber construido para nosotros con tanta ilusión, le destrozaría el corazón... Si hacía esto... si seguía por ese camino... Traicionaría a mi mejor amigo de un modo horriblemente doloroso e irreparable.
Quería explicarme... Decirle algo... Algo que no implicara romperle el corazón también a Kilian, porque la sola idea casi hacía que el mío se partiera junto al suyo, pero antes de poder encontrar algo coherente que decirle, un par de lágrimas rodaron por mis mejillas y no fui capaz de seguir mirándole a la cara. No después de lo que acababa de hacer. Así que actué como una cobarde.

- Lo siento...

Le dije de nuevo, casi como si me disculpase más por el hecho de que no podía ser que porque no lo sintiera, ya que había sentido cada beso, y antes de darle tiempo a replicar, me volví para abrir la puerta del cuarto y entré cerrándola ante él, apoyando la espalda de nuevo al lado contrario y sin poder controlar más el llanto, mientras me dejaba caer sentada en el suelo y contemplaba avergonzada ese anillo en mi dedo.
No supe si Kilian se habría ido, o si seguiría tras la puerta escuchándome llorar, pero mientras me sentía la persona más horrible del mundo, solo podía pensar en una cosa, algo de lo que ya no podía escapar. Nunca podría amar a Leith, no como él me amaba a mí, y nunca lo haría. Pero debía casarme con él, o le arruinaría la vida a mi mejor amigo. Fuera como fuera, tenía que olvidarlo, aunque desde esa noche supiera que me casaría con un hombre al que nunca podría amar, porque acababa de entregarle mi corazón a otro.

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Re: Un paseo por Grimmsburg {Kilian Rockwell}

Mensaje por Kilian Rockwell el Miér Oct 31, 2018 2:26 am

No podía, ni quería, contenerme ahora que ella había iniciado aquel beso… Aunque sabía a dónde nos llevaría aquel camino tan peligroso, estaba dispuesto a correr el riesgo. Ni siquiera podía controlarme y, aunque había estado con muchas mujeres, nunca había sentido ese fuego ardiendo en lo más profundo de mi alma al besarlas… Solo con ella. Y ahora no quería besar otros labios, ni tocar otro cuerpo que no fuese el suyo. Por lo que la alcé y dejé que rodease mi cintura con sus piernas, mientras mi cuerpo se amoldaba al suyo con cierto ímpetu.

La forma en la que susurraba mi nombre me volvía loco, y mis labios surcaron su escote como si fuera lo más delicioso que hubiera probado nunca… hasta llegar a su cuello y dejar pequeños besos sobre su tersa piel. Apenas la miré a los ojos unos momentos antes de volver a probar sus labios, cediendo por completo a los deseos más prohibidos, consciente de que si seguíamos así la ropa terminaría por sobrarnos a los dos, volviendo a dejar besos por su cuello con aquella pasión incontrolable, como si desease besar todo su cuerpo, sentir todo su cuerpo… Pero justo entonces noté que el agarre de sus manos sobre mis hombros se aflojaba y que se quedaba quieta de pronto, y supe que algo no iba bien.

¿Qué sucede…? –le pregunté en un tono preocupado, soltándola con suavidad en cuanto me lo pidió y buscando entonces su mirada con cierto miedo… ya que sabía lo que iba a encontrar en ella. Y ahí estaba: de nuevo aquella culpa. Toda esa euforia y el calentón que tenía encima se esfumaron de pronto, y noté un fuerte nudo en la garganta, bajando la mirada hacia sus manos, que había apoyado en mi pecho como si intentase mantener las distancias. Al ver de nuevo aquel anillo de compromiso lo maldije… y también a mi suerte, a su indecisión y a su prometido. No quería escuchar sus disculpas, no quería que aquel momento se terminase así, no quería perderla… Solo quería que se quedase conmigo.

¿Y qué hay de tu vida…? –le pregunté, buscando entonces su mirada, hablando en un tono de voz suave y triste. No quería que se sintiese peor de lo que seguramente se sentiría ahora, y me sentía como un capullo por haber dejado que aquello llegase tan lejos sabiendo que no acabaría bien. Pero no quería besar otros labios que no fuesen los suyos, ni perderme en otra mirada que no fuese la suya. Mi corazón le pertenecía ahora, para bien o para mal, y aquello no iba a cambiar por mucho que me doliese. Y lo peor de todo es que sabía que ella sentía lo mismo y que, en cambio, no sentía nada por su prometido más que un sentimiento de amistad. Sabía que sufría al estar en una situación así y que no era feliz… y yo solo quería que fuese feliz.

No llores… Por favor, Taliah… –le pedí, atrapando una de sus lágrimas con uno de mis pulgares, pero en mi mirada también iba implícita la petición de que no se fuese… Quizás pudiésemos hablar lo que había pasado, arreglarlo de algún modo. Pero su respuesta fue aquel “lo siento” y, antes de que pudiese añadir algo más, me dio la espalda y abrió la puerta de su habitación. Quería hacer algo, no dejar que aquella puerta se cerrase y entrar, abrazarla y consolarla, decirle que lo sentía y que no iba a dejarla a pesar de todo. Pero mis brazos cayeron a mis costados y la puerta se cerró.

Aun así no me fui y, cuando la escuché llorar al otro lado, apoyé una mano y mi frente sobre la puerta, mordiéndome el labio inferior con tanta fuerza que al poco rato sentí el sabor salado de mi propia sangre. Me veía tan impotente en aquella situación que sentía que me ahogaba, pero no me fui de allí hasta que escuché que dejaba de llorar y se alejaba. Fue entonces cuando me giré y seguí mi propio camino, no hasta mi habitación, sino hacia el gimnasio… Necesitaría descargar algo de adrenalina antes de ir a mi habitación, o lo más probable es que no pegase ojo en toda la noche.

Aunque, hiciese lo que hiciese, no iba a poder olvidarme de aquel beso y de ella. Mi corazón era suyo. Y podía pisotearlo y hacerlo añicos las veces que quisiera… porque eso no iba a cambiar.

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