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Ambientación
Hace siglos que nuestro mundo ha dejado de creer en la magia. Sustituida por la ciencia y la tecnología, los humanos han perdido la fe en los cuentos de hadas, y los finales felices son algo que ahora solo parece existir en libros y películas.

Pero hay otros mundos separados del nuestro por un fino velo que ha sido atravesado por una oscura maldición, trayendo a un recóndito castillo entre las montañas de Alemania a un gran número de personajes pertenecientes a esos mundos de cuentos de hadas.

En un lugar conocido como el Bosque Encantado, un mundo que alberga reinos de las grandes historias de los cuentos, como Blancanieves, Cenicienta, o Caperucita Roja, el Ser Oscuro, Rumpelstiltskin, ha convencido a la Reina Malvada de que los villanos no tienen finales felices en una tierra donde la magia buena siempre triunfa, y deseando obtener el suyo, la Reina Regina ha reunido a las brujas más malvadas y poderosas de los reinos, a fin de llevar a cabo ese poderoso hechizo.

Pero el mal inevitablemente atrae a las fuerzas del bien, que intentan evitarlo. A oídos del Hada Azul llegaron las intenciones de la Reina Malvada, y tras pedir ayuda a la Reina Blanca de Wonderland, convencieron a Maléfica, Reina de las Ciénagas, para dejar de lado su rencor hacia los humanos y proteger el Bosque Encantado.

Por desgracia, ni la ayuda de aquella que fue el Hada más poderosa de todas ha podido evitar los oscuros planes de Rumpelstiltskin, y el choque de la magia negra con la magia buena que intentaba evitarlo ha provocado una ola de poder tan grande capaz de atravesar no solo el espacio, sino el tiempo y las dimensiones, afectando no solo a los habitantes de aquel mundo, sino a muchos otros, e incluso a un futuro que ahora se antoja incierto.

Ahora, todos esos seres de cuento de hadas han quedado reducidos a meros humanos en nuestro mundo, encerrados en los terrenos de un enorme castillo entre las montañas, conectado con un pequeño pueblo que hace de entrada, pero manteniéndolo separado en cierta manera, con un poderoso hechizo que impide a la mayoría entrar o salir.

Pero las cosas no han salido como todos esperaban. Rumpelstiltskin puede ser ahora el dueño de todas esas tierras, pero no es capaz de abandonarlas, y el "final feliz" de la Reina Malvada ha quedado eclipsado al ver que, en lugar de estar al mando como Directora de la universidad, hay otra persona en su lugar, Maléfica. La magia de las hadas logro en el último momento modificar en parte el hechizo, y aunque la mayoría de los héroes han perdido sus finales felices, gracias a ellas mantienen su libre albedrío, teniendo la oportunidad de reencontrarse y recuperarlo.

En un mundo sin magia, donde todos creen ser personas normales, solo unos pocos recuerdan de dónde vienen, quiénes son, y la necesidad de traer de vuelta la magia a este lugar donde todos parecen haberla olvidado.

Dependerá de cada uno escoger su nuevo camino, tener el valor para recuperar la felicidad que han perdido, o comenzar de cero, mientras se pone aprueba si aún queda algo de magia que despertar en este mundo, y si los cuentos de hadas pueden formar parte de la realidad.
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Un paseo por Grimmsburg {Kilian Rockwell}

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Un paseo por Grimmsburg {Kilian Rockwell}

Mensaje por Taliah Woods el Jue Oct 25, 2018 1:17 am

No sé por qué estaba tan nerviosa... Era solo un día entre compañeros de trabajo, ¿no? Después de todo, Kilian me había invitado a ver el pueblo para que me sintiera cómoda, por ser amigos tal y como quedamos, y es lo que hacen los amigos. Salir juntos y hacer cosas en su tiempo libre.
De hecho de primeras estaba muy animada, sobre todo por los últimos días, tras nuestra comida, en los que me animé a pedir ayuda al profesor Staubfinger y habíamos estado las tardes practicando. Estaba deseando contárselo a Kilian, y también, la idea del club de baile para alumnos y profesores... ¿Querría apuntarse?
El caso es que, tras levantarme temprano, ya que quedamos para desayunar juntos y pasar el día en el pueblo, me vestí en mi linea habitual, y cuando me miré en el espejo, me di cuenta...
Vaya... me dijo que algo informal, y no era para nada informal... de hecho era un vestido ceñido bastante "de fiesta" y con tacones, así que revisé el armario de nuevo y saqué unos vaqueros y una blusa, pero cuando me vi en el espejo... Parezco una monja... o una colegiala de quince años de los noventa...
¿Por qué me importaba tanto mi aspecto? Después de todo... solo era eso... un día tranquilo entre amigos, no era ninguna cita...
Y aun así me cambié otra vez más hasta dar con un vestido de tirantes blanco, con estampado de flores anaranjadas, que me dejaba un escote en pico sencillo, sin necesidad de sujetador debajo, y que me llegaba a la altura de los tobillos, junto a unas sencillas bailarinas color crema, a juego con una chaqueta de media manga que abroché apenas en la cintura, al estar ya entrado el otoño.
Dejé mi melena pelirroja suelta, pese a que planteé un par de recogidos que no me convencieron, así que, por la hora, que ya llegaba cinco minutos tarde, me lo dejé suelto sin más, ligeramente rebelde y ondulado, y me colgué el bolso al hombro, echando a correr hacia la entrada de las residencias.
Por suerte eso solo me llevó otros cinco minutos, esbozando una leve sonrisa de disculpa al verle allí.

- ¡Kilian! Perdona por hacerte esperar, se me fue la hora... No encontraba la chaqueta.

Puse como excusa, aunque no me percaté de que me sonrojaba un poco al no ser del todo cierto. No quería que viera más de lo que era... ¿acaso yo estaba viendo más de lo que era? No, claro que no, simplemente quería ir decente, pero cómoda, no tenía nada de malo...

Ropa del dia:

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Re: Un paseo por Grimmsburg {Kilian Rockwell}

Mensaje por Kilian Rockwell el Jue Oct 25, 2018 2:12 am

Puede que la idea de salir la noche anterior con mi hermano no hubiese sido tan buena… Aunque realmente me había sentido bien al poder desahogar un poco, se nos había pasado la hora y también habíamos perdido la cuenta de las cervezas, sobre todo yo. Cuando sonó el despertador abrí los ojos de golpe y, a pesar del dolor de cabeza por la resaca, una sonrisa se apareció en mis labios… No podía evitarlo al pensar que iba a verla, aunque seguía sintiéndome culpable por lo irresponsable que estaba siendo, ¿cómo narices podía soñar con una mujer que estaba prometida?, ¿qué clase de hombre respetable era…? Puede que mi hermano tuviese razón en lo de que no debía de inmiscuirme en un lío así, pero no podía mantenerme alejado de Taliah y tampoco dejar de ser su amigo… Al menos así podría mantenerla en mi vida, aunque fuese un maldito egoísta por ello.

Suspiré profundamente y me levanté de la cama, yendo directo hacia el cuarto de baño; nada mejor que una ducha fría para espabilar y paliar un poco los efectos de la resaca. No podía evitarlo, pero cuando quedaba con ella prestaba más atención a mi aspecto… Normalmente me ponía lo primero que encontraba en el armario y ni siquiera me miraba al espejo, pero cuando sabía que iba a verla hacía totalmente lo contrario. Al salir de la ducha me devané los sesos más de lo normal para elegir la ropa que llevaría aquel día, siguiendo fiel a mi estilo pero quizás con un aspecto más cuidado del habitual. No pude evitar preguntarme a mí mismo si acaso eso era lo que hacían los amigos… era un maldito hipócrita.

Pero tampoco iba a echarme atrás, no ahora, no cuando me moría de ganas por verla de nuevo… Así que cogí las gafas de sol, la cartera y las llaves de la moto y salí de mi habitación. Habíamos quedado en diez minutos en la entrada de las residencias así que me dirigí hacia allí, sin cruzarme apenas con nadie en el camino. Cuando llegué no estaba, pero todavía tenía un tiempo de margen y no me importaba esperarla, aunque me noté más nervioso de lo normal mientras lo hacía. Eso era otra cosa que no era habitual en mí: ponerme nervioso cuando tenía una… bueno, una especie de cita entre amigos. Habían pasado unos minutos de la hora acordada cuando ella apareció en mi campo de vista, tan hermosa y radiante como siempre, con un vestido que… digamos que le sentaba realmente bien.

¡Taliah! Oh, no, no te preocupes… No me importa esperar si es por alguien como tú –la saludé y le quité importancia cuando se disculpó por haber tardado, intentando subir mi mirada hacia sus ojos y sonriendo dulcemente al ver aquel rubor en sus mejillas. Carraspeé un tanto incómodo mientras me revolvía el pelo al darme cuenta de que me había quedado mirándola de una forma quizás demasiado intensa–. Esto, bueno… ¿te apetece si bajamos al pueblo en moto? Estaría bien darle un poco de uso, ¿te animas? –añadí después con una sonrisa, jugando con las llaves en mi mano. Sin duda sería más emocionante que dar aquel paseo a pie, sobre todo con ella como pasajera.

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Re: Un paseo por Grimmsburg {Kilian Rockwell}

Mensaje por Taliah Woods el Jue Oct 25, 2018 2:25 am

¿Por qué me ponía nerviosa? No era una cita, ni mucho menos. De hecho solo éramos dos amigos que íbamos a pasar el día en el pueblo para no pasarnos todo el fin de semana en el campus corrigiendo trabajos o preparando clases... Era lo más normal del mundo...
Salvo que no recordaba la última vez que me había pasado tanto delante del espejo... Ni siquiera creía haberlo hecho realmente por Leith alguna vez, solo por él, por impresionarle, y no porque tuviera que dar una buena impresión... cuando ahora, ese vestido seguramente sería de lo más sencillo que tenía en el armario, pero lo había escogido inconscientemente por pensar que a Kilian podría gustarme. ¿Qué se supone que estoy haciendo?
Intenté no darle vueltas y salí prácticamente corriendo al darme cuenta de que me había pasado de la hora, pero, tan amable como siempre, apenas llegué a la entrada, su respuesta fue la de todo un caballero, sacándome una dulce sonrisa.

- Es todo un detalle... Aun así lo siento. No suelo ser impuntual.

Le aseguré, fijándome por un momento en que quizá parecía más "arreglado" de lo habitual... ¿Sería cosa mía? ¿Pensaría él que es una cita? De cualquier modo estaba realmente atractivo, pese a que su estilo era más bien sencillo y desenfadado... No sé por qué me atraía tanto, pero prácticamente al segundo me reprendí a mí misma por fijarme demasaido y bajé la mirada con cierta timidez y esa media sonrisa.
Aunque, ante su pregunta, admito que le miré un tanto sorprendida.

- ¿En moto? ¿Tienes moto aquí? Vaya, no sabía que fuera habitual...

O quizá no lo era, pero supongo que sí tiene sentido que el profesorado tenga forma de desplazarse, al menos hasta el pueblo, aunque entonces le miré con una leve sonrisa un tanto avergonzada.

- Si te digo la verdad... nunca he montado en moto...

No es que me diera miedo. Quizá era una buena forma de probarlo, pero supongo que, como tantas otras cosas, para Leith y su padre, eso de las motos era cosa de gamberros y busconas... Pero yo estaba segura de que Kilian era un hombre decente y que sería algo seguro, si me lo ofrecía...

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Re: Un paseo por Grimmsburg {Kilian Rockwell}

Mensaje por Kilian Rockwell el Jue Oct 25, 2018 2:58 am

Quizás se me estaba yendo la olla, otra vez, por haber ideado un plan como aquel… Me repetía a mí mismo una y otra vez que no era para tanto, pero sí que lo era si tenía en cuenta que me estaba enamorando como un loco de Taliah, y ella estaba prometida con otro hombre. Por muchas esperanzas que todavía albergarse sobre que pudiese cambiar de opinión, lo cierto es que no tenía ninguna seguridad al respecto… Y ese continuo querer y no poder era un suplicio, pero más suplicio sería el no poder verla, así que me aseguraría de que aquel día fuese perfecto y seguro que ambos podríamos olvidarnos un poco de esa tensión una vez estuviésemos juntos un rato. Aunque, al verla con aquel vestido, mi subconsciente no podía pensar en otra cosa que en lo increíble que sería poder… en fin, poder quitarle aquel vestido.

No te preocupes, no se lo diré a nadie –bromeé en un tono despreocupado cuando me dijo que no solía ser impuntual, aunque entonces noté que me miraba de arriba a abajo, mientras yo hacía lo mismo prácticamente sin poder evitarlo. ¿Se habría dado cuenta de que me había arreglado más de lo normal? Por mi parte yo deseaba decirle que, como siempre, estaba muy guapa… pero no podía empezar tan pronto con los piropos incómodos así que, en vez de eso, le pregunté si se animaba a bajar al pueblo en moto en vez de ir a pie.

Sí, tengo moto… Aunque apenas la uso alguna que otra vez si bajo al pueblo o simplemente para dar una vuelta –respondí a su pregunta, encogiéndome de hombros cuando dijo que no sabía que fuera habitual–. No suele haber muchos profesores con motos o coches, ya que rara vez alguien sale del recinto –comenté, sonriendo cálidamente cuando me dijo, de una forma un poco avergonzada, que nunca había montado en moto. No parecía temerosa de aquello, así que me imaginaba las razones por las que nunca había vivido una experiencia así…

Bueno, nunca es tarde para hacerlo. De hecho, si no te da miedo o algo así justo ahora puedo remediarlo –añadí en un tono animado–. Así que… ¿vamos? –le pregunté, encaminándome hacia el aparcamiento de las residencias y parándome al lado de una moto azul que tenía dos cascos colgados del manillar. Cogí uno y se lo ofrecí con una sonrisa.

He pensado en todo… No me gustaría que nos multasen por temerarios –bromeé, cogiendo entonces el mío y sentándome en la moto, esperando a que ella lo hiciese también mientras me colocaba el casco. Aunque fuese un viaje relativamente corto, esperaba lograr que su primera experiencia en moto fuese inolvidable.

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Re: Un paseo por Grimmsburg {Kilian Rockwell}

Mensaje por Taliah Woods el Jue Oct 25, 2018 3:13 am

Siempre tan dulce y caballeroso... Incluso me hizo reír al asegurarme que no se lo diría a nadie, como si fuera una especie de secreto entre nosotros.
Lo cierto es que cuando mi mirada se cruzaba con esos ojos oscuros era como si el tiempo se parase, y no sabía lo que estaba haciendo conmigo, pero no recordaba haber notado antes tanta atracción por alguien... Quizá porque antes de que me plantease algo así acepté salir con Leith, y mi lealtad hacia él era demasiado grande...
No podía olvidarlo, y aun así, cuando Kilian me sonreía de esa manera era como si algo se derritiera dentro de mí.

- Procuraré que no sea un secreto que haya que guardar en futuras ocasiones.

No quería decirle que me había retrasado por cambiarme varias veces de ropa y de peinado, así que bajé un poco la mirada, con una tímida sonrisa, hasta que me hizo aquella oferta, sorprendiéndome un poco.
Parece que no era habitual, pero se le veía confiado, así que supongo que no había razones para no hacerlo.
De hecho, ante la idea de que tuviera miedo, negué con una sonrisa confiada, no como si realmente confiase en que no me pasaría nada en una moto, sino en que algo me decía que estaría segura con él.

- No, claro... será algo nuevo. Me gustaría mucho.

Le aseguré, cogiéndome alegremente de su brazo y dejándome guiar, mirando entonces con curiosidad aquella moto que parecía bastante cuidada, y por qué no añadirlo, enorme... Kilian sí debía tener bastante fuerza para llevar un trasto así.

- Vaya... Parece increíble... y no sé, no es que entienda mucho, pero tiene como su propia personalidad. Como si reflejara la tuya.

Le dije con una sonrisa curiosa, y apenas me invitó a subir, tuve que alzarme un poco la falda hasta medio muslo para pasar una de mis piernas por encima de la moto y sentarme tras él, pegándome a su espalda.
Ese contacto me hizo estremecerme por momentos, conteniendo un suspiro y tratando de centrarme en el casco, con una leve sonrisa nerviosa.

- Supongo que ahora me alegro de no haber escogido un moño.

Después de todo, que mi pelo no cooperase era una ventaja, y tras ponerme el casco, aunque algo insegura, pasé mis brazos alrededor de su cuerpo, aferrándome a él quizá más fuerte de lo que esperaba... Vale, puede que sí estuviera algo nerviosa.

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Re: Un paseo por Grimmsburg {Kilian Rockwell}

Mensaje por Kilian Rockwell el Jue Oct 25, 2018 3:56 am

Quería que aquel día fuese perfecto, solos ella y yo…  aunque tuviese claro que había barreras que no debía de atravesar. Me había quedado claro cuáles eran los límites, por mucho que cada centímetro de mi cuerpo desease saltárselos cuando la tenía cerca de nuevo. Justo como en ese momento… Me encandilaba con aquella sonrisa tímida, con aquel rubor en sus mejillas y con esa confianza que había en su mirada, como si en su interior hubiese mucho más de lo que mostraba al mundo. Quería que viviese nuevas experiencias conmigo y que, por encima de todo, las disfrutase. Podía empezar con aquella visita improvisada al pueblo y con su primer viaje en moto. Así que sonreí complacido cuando dijo que le gustaría mucho y la guié hasta el lugar donde tenía aparcada mi moto.

Lo sé… es una preciosidad, ¿verdad? Fue un regalo de mi tío cuando cumplí los dieciocho, desde entonces la he cuidado como si fuera un tesoro –comenté ante su observación. Parecía que le había gustado y tenía razón en lo de que reflejaba mi personalidad, después de todo mi tío me había dejado elegirla y yo mismo la había personalizado un poco–. Sí, la elegí yo y desde entonces le he cambiado algunas cosas –añadí mientras me subía a la moto. Apenas pude evitar mirarla de reojo mientras ella hacía lo mismo, quedándome un poco ensimismado cuando se subió el vestido para poder montarse con mayor comodidad a la moto, aunque intenté volver en mí mismo colocándome el casco y mirando al frente. Pude notar que ella estaba igual de tensa que yo al estar tan juntos, aunque lo que dije después seguro que no ayudaba a aliviar aquella tensión…

Tú agárrate a mí y no te sueltes… Vaya, creo que eso lo has pillado bien –bromeé cuando se abrazó a mí con tanta fuerza, riendo un poco e intentando aliviar sus nervios después–. Tranquila, solo tienes que agarrarte y dejarte llevar… El resto lo haré yo –le dije en un tono de voz suave, metiendo después la llave en el contacto para encender el motor, que de primeras ronroneó con suavidad–. Así que… disfruta del viaje –añadí en un tono más alto para que me escuchase, bajando la visera del casco y esperando a que estuviese cómoda para arrancar y salir del aparcamiento.

El motor rugió más fuerte cuando aceleré, aunque intenté ir más suave de lo habitual para que ella disfrutase del viaje, aumentando poco a poco la velocidad a medida que avanzábamos por la carretera. Ella no podía verme, pero debajo de aquel casco una sonrisa había aparecido en mi rostro de forma inconsciente… No era el primer viaje que hacía en aquella moto con una chica, pero ninguno había sido ni de lejos tan especial, tan único. Sentirla tan cerca de mí mientras el viento nos azotaba, con sus brazos rodeándome, me hacía sentir como si estuviese en el mismísimo cielo. De hecho, aunque el viaje hasta el pueblo era corto, se me hizo mucho más corto de lo habitual. Pronto se pudo visibilizar el pequeño pueblo de Grimmsburg, donde no era demasiado difícil encontrar aparcamiento.

¿Y bien?, ¿cómo ha sido tu primera experiencia en moto? –le pregunté con curiosidad cuando volví a apagar el motor y me quité aquel casco, desmontándome después y ofreciéndole una mano para ayudarla a bajar, esperando que lo hubiese disfrutado tanto como yo. Si le había gustado podríamos repetirlo las veces que quisiese ya que yo no tendría ningún inconveniente al respecto.

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Re: Un paseo por Grimmsburg {Kilian Rockwell}

Mensaje por Taliah Woods el Jue Oct 25, 2018 4:16 am

Era un dato más que ahora conocía de Kilian, su moto. Parecía tener mucho de él, estar bastante adaptada a su personalidad, y la verdad es que era increíble... como él. Realmente parecía uno de esos chicos malos por los que cualquier adolescente suspiraría, y al mismo tiempo era un hombre dulce, divertido y alegre, un buen hombre... algo que desarmaría a cualquier mujer.
No pude evitar sonreírle algo más dulce por la historia que me contaba. La verdad es que parecía bastante contento con su vida en general, y yo, cuanto más le conocía, era como si sintiera que apenas había vivido... que llevaba encerrada demasiado tiempo.
Aunque me centré en su historia, y asentí con una dulce sonrisa.

- Definitivamente va contigo... Aunque parece muy pesada. Debe ser difícil de llevar, ¿no?

Incluso para alguien con la fuerza en los brazos que parecía tener Kilian, pero la verdad es que yo no entendía demasiado de motos, aunque estaba dispuesta a probar, así que me subí tras él y me puse el casco que me ofrecía, agradeciendo que no pudiera ver cómo mis mejillas se encendían de golpe al parecer que le estaba sujetando más de la cuenta, aflojando un poco el agarre con cierta timidez.

- Nunca sobra la seguridad, ¿no?...

Intenté excusarme, aunque ante su sonrisa, no pude evitar sonreír yo también, y sin duda, cuando se puso en marcha, por puro impulso me aferré más a él de nuevo, sujetándome con cierto subidón de adrenalina.
Y realmente fue mejor de lo que me esperaba. La sensación resultaba liberadora. El viento, la velocidad, incluso pese a que no era el medio más seguro de desplazarse, abrazada a Kilian me sentía tranquila, y casi me costó soltarle suavemente cuando detuvo la moto en el pueblo, haciéndolo con cierta reticencia para apartarme el casco y sonreír con una media sonrisa algo tímida pero alegre.

- Vaya... ha sido... No sé, liberador... Sin duda es más divertido que una limusina blindada.

Le aseguré, devolviéndole el casco y tendiéndole la mano para que me ayudara a bajar, dejando caer entonces mi falda de nuevo hasta los tobillos y cogiéndome de su brazo con esa naturalidad, como si esa costumbre con él fuera aún más agradable, mirando con curiosidad a nuestro alrededor.

- Parece muy pintoresco. Bueno, ¿por dónde empezamos?

Supongo que deberíamos desayunar algo para coger fuerzas, aunque como no conocía el lugar, dejé que Kilian me guiase, intentando mostrarme abierta y confiada. Después de todo, tras el viaje en moto, era como si me hubiera relajado tanto que ya no tenía constantemente en la cabeza ese intento de recordarme que solo era una salida entre compañeros...

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Re: Un paseo por Grimmsburg {Kilian Rockwell}

Mensaje por Kilian Rockwell el Jue Oct 25, 2018 5:06 am

Parecía que a Taliah le había gustado mi moto, y estaba más que dispuesto a remediar aquello de que nunca hubiese montando en una antes. Parecía que se había negado demasiadas cosas y experiencias por aquella vida a la que se había comprometido, aquella que daba la sensación de que no la hacía realmente feliz. Mientras estuviese conmigo al menos quería sacarla de esa monotonía, hacer que esa sonrisa de sus labios no se esfumase y que fuese totalmente sincera. Como lo era la mía siempre que estaba con ella.

Bueno, no te creas, parece más difícil de llevar de lo que lo es realmente. Es todo cuestión de práctica, incluso tú podrías llevarla sola sin ningún problema –respondí a su pregunta ya que parecía tener curiosidad sobre el tema, bromeando un poco cuando me rodeó por la cintura quizás con demasiada fuerza, como si estuviera un poco nerviosa… aunque realmente no me importaba que me abrazase así.

En efecto, siendo por seguridad puedes abrazarte a mí todo lo fuerte que quieras –bromeé un poco, riendo juntos y olvidándome así poco a poco de aquella culpa e impotencia que solía gobernar mi mente cuando no la veía y pensaba en ella. Cuando estábamos juntos me sentía más libre y despreocupado, como si por esos momentos pudiésemos vivir en una realidad diferente… Y justo así me sentí el tiempo que duró el viaje en moto, sintiendo la presión de su abrazo y su dulce cercanía y al mismo tiempo la adrenalina por la velocidad. Como muy bien dijo ella cuando llegamos y le pregunté cómo había sido la experiencia para ella, realmente era una sensación liberadora.

Sí, sin duda lo es… Me alegro de que te haya gustado –le dije sinceramente después de bajarme de la moto, sonriendo cuando dijo que era más divertido que una limusina blindada–. Bueno, nunca he ido en una, pero me imagino que lo único divertido que podría tener es un minibar –bromeé, ayudándola a bajar de la moto con cuidado después de dejar ambos casos colgados en el manillar. Ya me había acostumbrado a que se agarrase de mi brazo cuando paseábamos, aunque seguía resultándome realmente agradable, incluso reconfortante, cuando lo hacía.

Sí, pequeño y pintoresco… Parece sacado de algún cuento o algo así, ¿verdad? –comenté mientras comenzábamos a caminar por el pueblo, aunque el paseo no iba a ser demasiado largo ya que tenía en mente un destino que apenas estaba a unos pasos de distancia–. Bueno, he pensado que antes de nada podíamos tomarnos un buen desayuno para reponer energías… y, en fin, solo hay un sitio al que podamos ir a desayunar. Lo bueno de este lugar es que da igual la hora que sea, siempre está tranquilo –respondí a su pregunta en un tono divertido, indicándole con la cabeza un letrero que rezaba “Mel’s & Grimms” que estaba justo enfrente de nosotros. Le abrí la puerta para que entrase primero y ambos fuimos hacia una de las mesas que estaban junto a las ventanas. Como el lugar no estaba especialmente concurrido, como era habitual, el camarero se acercó directamente hacia nuestra mesa una vez nos sentamos, preguntándonos qué íbamos a tomar.

Café solo y huevos con beicon para mí, y para la señorita… –dejé la frase inacabada mientras miraba a Taliah con una sonrisa para que pidiese lo que quisiera. El camarero espero a anotar los pedidos de ambos y se dio media vuelta, fijándome entonces en la hermosa chica con el que tenía el placer de compartir mesa–. Y, bueno, ¿cómo has estado estos días?, ¿al final lograste mirar lo de las clases de baile con el profesor Staubfinger? –le pregunté con curiosidad por iniciar un tema de conversación ya que era consciente de que aquella situación no era incómoda solo para mí, sino también para ella.

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Re: Un paseo por Grimmsburg {Kilian Rockwell}

Mensaje por Taliah Woods el Jue Oct 25, 2018 5:34 am

Algo que me encantaba de Kilian es que me hace reír, y en lugar de intentar atarme, parece querer darme alas. Con él es como si todo fuera posible... al menos hasta que notaba el peso de ese anillo en mi dedo.
Por suerte, me distraje lo suficiente con su moto como para no pensarlo, y negué divertida con una pequeña risa que dejaba clara mi poca confianza al respecto.

- Aunque te agradezco esa fe, me temo que no estaría tan segura. Parece muy pesada. No creo que sea tan fuerte como tú.

Aunque no me di cuenta de cómo podía interpretarse eso como un cumplido, y simplemente me subí tras él, levantando mi falda lo justo como para que no me molestase. Aunque agradecí llevar el casco cuando me sacó los colores al decirme que podía abrazarle cuanto quisiera, si era por seguridad... No era un abrazo... ¿no? Solo me sujetaba...
Por un momento mi pulso se aceleró, aunque intenté no darle vueltas, y me vino mejor de lo que creía ese pequeño viaje, ya que la velocidad despejó mis pensamientos.
Realmente resultaba liberador, y fue lo que le dije cuando llegamos, devolviéndole el casco con una sonrisa algo más dulce y confiada, incluso como para bromear al final, sonriendo con cierto toque atrevido sin darme cuenta.

- No sé... Sirven más champagne que cerveza. A lo mejor resulta aburrido para ti.

Reí divertida con él, cogiéndole de la mano para bajar, y entonces me sujeté de su brazo, como solía hacer habitualmente, y comenzamos a pasear por el pueblo.
No sé cómo lo hace, pero realmente hace que me sienta libre cerca de él, como si pudiera ser yo misma, sin formalidades y sin tener que medir cada paso o preguntarme qué es lo que quiero o lo que debo hacer... Con él era como si ese debo no existiera... solo... quiero...
Asentí con esa sonrisa más dulce y alegre ante su referencia, y desde luego estaba de acuerdo.

- Bueno, estamos en el país que vio nacer a los hermanos Grimm y todos sus cuentos populares. Supongo que tiene sentido que tenga cierto toque de fantasía.

Asentí ante su idea del desayuno, y parece que solo había una taberna por la zona, hasta la que me llevó, sonriendo cuando me abrió la puerta. Definitivamente, pese a ese aspecto de "chico malo" era todo un caballero.
Nos sentamos en una de las mesas, y tras su pedido, hice el mío, mirando al camarero con una sonrisa amable.

- Unas tortitas con mantequilla y sirope de caramelo y un capuccino a la vainilla con un toque de canela.

Me miró como si fuera lo más raro que le hubieran pedido en todo el mes, pero apuntó y se fue, haciéndome mirar a Kilian con una leve sonrisa algo más tímida.

- Creo que me he pasado un poco... Debería haberme limitado al sencillo café con leche.

Supongo que estaba acostumbrada a sitios más finos, pero aquel me gustaba. Era rústico y acogedor.
Entonces Kilian me hizo aquella pregunta que, al momento, despertó mi sonrisa de nuevo, con algo más de entusiasmo.

- Ah, sí, quería hablarte de ello. Al final seguí tu consejo y fui a hablar con el profesor Staubfinger.

Dije con una sonrisa alegre, mostrándome orgullosa de mí misma.

- Llevamos practicando las tres últimas tardes y no estoy tan oxidada como creía. De hecho estamos pensando en preguntar a la directora si nos permite fundar un club de baile para alumnos y profesores, como taller extracurricular.

Le comenté, preguntándole entonces, con cierta curiosidad.

- ¿Vendrías?

Después de todo, la idea de animarme a retomar aquella pasión fue suya.

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Re: Un paseo por Grimmsburg {Kilian Rockwell}

Mensaje por Kilian Rockwell el Jue Oct 25, 2018 6:50 pm

La miré con una sonrisa cuando dijo aquello… ¿había sido una especie de cumplido? La idea de que fuese así, no sé, me agradaba. ¿Desde cuándo pensaba así? En otra ocasión con otra chica ni siquiera le habría dado importancia y habría aprovechado para hacerme un poco el engreído, pero con ella todo era diferente; no quería ser el antiguo Kilian confiado, engreído y casanova… No, con ella me salía aquel lado más “dulce” que nunca había mostrado antes. De hecho nunca me había sentido tan bien con ninguna chica como lo hacía con ella, deseando que aquel paseo en moto y aquel día que íbamos a pasar juntos fuese eterno. Pero eso no era posible, así que al menos estaba dispuesto a hacer que cada minuto valiese la pena, y que para ella fuese divertido y una forma de salirse de la rutina.

Ugh, champagne, una bebida demasiada fina para alguien como yo. Conmigo sin duda se malgastaría –bromeé con una sonrisa divertida, respondiendo a su broma y comenzando a caminar entonces por aquel pueblo que apenas estaba conformado de cuatro edificaciones. Era pequeño y hasta ahora lo había visto como un lugar realmente aburrido… De hecho ni siquiera me habría acercado allí nunca de no ser por la existencia de aquella taberna alejada de la universidad. Pero con ella a mi lado hasta empezaba a verle cierto encanto, fijándome en que realmente parecía un pueblo sacado de un cuento o algo por el estilo.

Mmm, no lo había pensado así. Veo que realmente eres una mujer de cultura –respondí a su comentario con otra sonrisa, mirándola de reojo durante unos momentos y sugiriéndole entonces comer algo para desayunar antes de comenzar a ver aquel lugar en mayor profundidad. Solo había un lugar al que podíamos ir, el Mel’s & Grimm, así que entramos y nos sentamos en una de las numerosas mesas que estaban vacías. El camarero, que parecía estar bastante libre de trabajo, se acercó a nosotros en cuanto nos echó el ojo para tomar nota de lo que queríamos. Torcí una sonrisa cuando, después de hacer mi pedido, Taliah hizo el suyo y el camarero la miró con cierta confusión, frunciendo el ceño pero asintiendo finalmente y dándose la vuelta.

Tranquila, si es lo que te apetece no tenías por qué haber pedido otra cosa –negué con la cabeza cuando Taliah me miró con cierta timidez al percatarse de la expresión que había puesto el camarero antes de marcharse–. Es solo que en este sitio están acostumbrados a gente con gustos más sencillos y a servir cervezas más que otra cosa, seguro que no eres la primera que deja al camarero con esa cara de confusión –bromeé un poco, cambiando de tema al preguntarle sobre lo que habíamos hablado la última vez de retomar el baile, algo que le apasionaba y que había dejado de lado. No pudo alegrarme más saber que al final había seguido mi consejo y sonreí ampliamente cuando me dijo que había estado practicando con el profesor Staubfinger las tres últimas tardes y que incluso habían pensado en fundar un club de baile a modo de taller para alumnos y profesores.

Vaya, realmente estoy orgulloso de ti, has ido más allá de lo que esperaba con la idea del club de baile… Suena muy interesante –la felicité con una sonrisa sincera, sintiéndome realmente bien al ver que ella parecía realmente feliz e ilusionada con aquella iniciativa y torciendo una sonrisa cuando me preguntó si iría a ese taller de baile–. ¿Cómo iba a negarme? –pregunté de forma retórica. La verdad es que sonaba demasiado bien, aparte de que sería interesante y que seguro que muchos alumnos y profesores se apuntarían si la directora daba el visto bueno.

Puedes contar conmigo, y seguro que hasta puedo arrastrar a mi hermano también… Seguro que le parece entretenido –añadí con una sonrisa divertida al imaginarme lo gracioso que sería vernos a los dos intentando bailar de forma decente, pero había una idea que me atraía mucho, mucho más–. Y la verdad es que me encantaría verte bailar, seguro que lo haces de miedo… y ya si me enseñas y bailamos algo juntos sería fantástico, aunque tendrías que tener algo de paciencia conmigo al principio –le dije, quizás sonando demasiado ilusionado con la idea. Solo sería un baile de amigos… Bueno, qué demonios, sabía que no sería solo eso, pero igualmente me moría de ganas por hacerlo.

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Re: Un paseo por Grimmsburg {Kilian Rockwell}

Mensaje por Taliah Woods el Jue Oct 25, 2018 7:11 pm

Supongo que no pude evitar mirar a Kilian algo más de la cuenta, realmente parecía un hombre fuerte, a la par que atractivo, y supongo que solo una ciega no se daría cuenta, pero no era justo que le mirase así o le diese esperanzas... ni para él, ni para Leith.
Así que intenté no darle mucha importancia y centrarme en la idea de que solo sería un día entre amigos, aunque al menos el viaje en moto me despejó bastante, y cuando bajamos no podía evitar sentirme más libre con él, más yo misma.
Por eso sonreía y bromeaba, negando divertida con su respuesta y esbozando una media sonrisa algo más tímida.

- ¿Sabes que la primera vez que tomé algo de alcohol fue una cerveza irlandesa en un bar a los quince años? Por poco la escupo... Pero lo cierto es que tampoco me gusta demasiado el champagne, aunque hay que tomarlo a veces por educación cuando se hace un brindis en una fiesta.

Le expliqué, cogiéndome con naturalidad de su brazo y hablando del pueblo, aunque me encogí un poco de hombros ante su respuesta.

- Leo mucho. Supongo que es una de esas actividades que mi tío sí que aprobaba de señorita decente y responsable. Aunque realmente me gustan los cuentos de hadas... Es dulce pensar que aún quede algo de magia en el mundo.

Le dije con una sonrisa sincera y cálida, siguiéndole hasta aquella taberna y entrando a pedir el desayuno.
Creo que dejé algo confuso al camarero, esbozando una sonrisa tímida hacia Kilian apenas se fue, pero agradecía que no fuera la única que habría hecho un pedido "peculiar" en aquel sitio. Sin duda parecía un sitio más sencillo, así que le propuse, mostrando esa confianza que tenía hacia él.

- Pues te propongo algo. Para la cena, sorpréndeme. Pide tú por mí.

No me di cuenta en ese momento, pero sería una especie de prueba. Además, suponía que para la comida simplemente encargaríamos algunos bocadillos y saldríamos a pasear por el pueblo.
Entonces me preguntó por mis "clases" de baile, así que le conté entusiasmada cómo me ha ido con le profesor Staubfinger y los planes de ese club de baile, ante lo que él pareció tan contento como yo, esbozando una leve sonrisa algo más dulce y alegre cuando me dijo que se sentía orgulloso.
Ni siquiera me di cuenta de ese gesto instintivo, cogiéndole de la mano y apretándosela suavemente.

- Gracias, Kilian... por animarme con esto y por confiar en mí. Tenías razón.

Aunque lo decía principalmente por el hecho de que no tendría que dejar de hacer lo que me gusta pese a casarme con Leith, empezaba a preguntarme si quizá no la tendría también en otras cosas, pero no quería pensar en eso ahora, aunque le solté tímidamente cuando el camarero llegó con nuestro pedido, carraspeando un poco y asintiendo cuando me dijo que no solo iría él, sino que invitaría a su hermano.

- Claro, si también le gusta, estaría muy bien.

Coincidí, aunque asintiendo de nuevo, con una sonrisa algo más dulce cuando me dijo que tendría que tener paciencia con él.

- Seguro que aprenderás enseguida. Pareces muy capaz de conseguir cualquier cosa que te propongas.

Puede que eso hubiera sonado más... intenso... de lo que realmente pretendía, así que bajé la mirada con esa media sonrisa y me centré en mis tortitas, con un poco de mantequilla encima, echándoles el sirope caliente de caramelo y probándolas.
Estaban realmente buenas, así que fue algo que me salió sin pensarlo realmente, partiendo otra porción en el tenedor y preguntando a Kilian.

- Están deliciosas. ¿Quieres probarlas?

Dije con intención de acercarle el tenedor si aceptaba, sin percatarme demasiado de la intimidad en ese gesto tan sencillo.

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Re: Un paseo por Grimmsburg {Kilian Rockwell}

Mensaje por Kilian Rockwell el Jue Oct 25, 2018 8:18 pm

No podía evitar olvidarme de los problemas cuando estaba con ella, por mucho que aquella presión por contenerme un poco siguiese presente en todo momento. A veces, cuando bromeábamos de aquella forma tan despreocupado, tenía que resistirme a besar aquellos labios cuando sonreía. Pero eso no quería decir que no disfrutase de aquellos momentos como un niño, como si nada más o nadie más importase en aquel momento.

Oh, no dejas de sorprenderme… Seguro que tu yo adolescente era de lo más rebelde –bromeé cuando me contó aquella anécdota, sonriendo cuando dijo que el champagne no le gustaba demasiado pero que en ocasiones había que tomarlo por educación–. Tomarlo por educación… ¿y acaso está prohibido brindar con cerveza? O con tequila… seguro que esos brindis saben mucho mejor –volví a bromear, manteniendo aquel ambiente informal mientras paseábamos por el pueblo en dirección a la taberna. Y, como siempre que me contaba cosas sobre ella, la escuché con atención cuando respondió a mi observación.

Bueno, si te soy sincero nunca he creído que la magia pudiese existir en el mundo en el que vivimos, aunque a veces me da la sensación de que estaba completamente equivocado. –La miré durante unos momentos, como si en sus ojos se albergase parte de aquella magia… aunque, para que el momento no se volviese demasiado incómodo, no tardé en añadir algo más–: Aunque supongo que es porque, a diferencia de ti, a mí nunca me gustó leer demasiado… Prefería dedicar el tiempo a otras cosas. –Y así me había ido, optando por pasar el tiempo en la calle con malas compañías a hacerlo con un buen libro en casa…

Cuando llegamos a la taberna el camarero se acercó para tomarnos el pedido, quedándose un poco confundido con lo que le pidió Taliah, aunque intenté quitarle importancia cuando pareció arrepentirse por pedir algo así en un sitio tan sencillo. La verdad es que tampoco era su culpa, no es que en aquel lugar se saliesen demasiado de un menú más bien sencillo y poco extenso. Aunque, dado la poca clientela que parecían tener, tampoco era algo extraño.

Trato hecho, aunque no creo que sea algo demasiado sorprendente… pero me esforzaré –acepté su propuesta, sonriendo complacido ante su confianza. Lo cierto es que parecía acostumbrada a sitios mucho más… en fin, mucho menos sencillos, aunque sí que parecía encontrar cierto encanto en lo sencillo, como si de algún modo se sintiese más cómoda. Justo para que se sintiese más cómoda y se olvidase de aquellos impedimentos que teníamos, intenté cambiar de tema al preguntarle sobre las clases de baile que había prometido que intentaría retomar.

A veces sí que la tengo –le guiñé un ojo con picardía cuando me dio las gracias por animarla con el tema del baile y me dijo que tenía razón–. En realidad no fue tan difícil, se notaba que querías hacerlo y que solo necesitabas un pequeño empujoncito –añadí con un leve encogimiento de hombros, hablando después sobre la idea que habían tenido el profesor Staubfinger y ella sobre realizar un taller de baile. Parecía un poco tímida cuando me preguntó si me animaría a participar en ese taller, aunque justo entonces llegó el camarero con lo que habíamos pedido y dejé de mirarla durante unos segundos.

Tampoco tiene mucha idea sobre baile, pero seguro que se apunta si lo convenzo –le dije refiriéndome a mi hermano, recalcando después que conmigo tendría que tener cierta paciencia si iba a ser mi profesora, algo que deseaban con toda mi alma. Iba a dar un trago a aquel café cuando soltó aquello, con lo que me quedé unos momentos mirándola a los ojos hasta que ella bajó la vista, bebiendo entonces un buen trago de café y preguntándome si habría dicho eso con… quizás algún doble sentido. O puede que fuese yo haciéndome ilusiones de nuevo.

Sí, suelo conseguir todo lo que me propongo, me lleve más o menos tiempo… Digamos que soy algo insistente –sonreí con picardía, pensando que aquello también podría entenderse de otra manera… como si estuviese hablando de conseguirla a ella en concreto–. Pero, en fin, si tú me ayudas seguro que en poco tiempo aprendo a bailar sin pisarte los pies –bromeé después para aliviar la tensión que se había generado. Entonces me concentré en aquel desayuno con alto contenido en grasas, mirándola con una sonrisa cuando se ofreció a darme a probar un poco de sus tortitas.

Claro, la verdad es que tienen una pinta deliciosa –asentí, dejando entonces que me acercase el tenedor para probarlas, asintiendo cuando di el primer bocado–. Mmm… realmente deliciosas –dije, sin darme cuenta del todo de que ahora mismo podríamos pasar por una pareja perfectamente… Ojalá fuese cierto. No tardamos mucho más en terminarnos el desayuno mientras charlábamos animadamente sobre cualquier tema.

Déjame invitarte al desayuno –me ofrecí con una sonrisa que no admitía un no por respuesta–. Vuelvo ahora mismo –añadí mientras me levantaba e iba hacia la barra, diciéndole al camarero que me cobrase todo.

¿También le cobro lo de su novia? –me preguntó él, como si no entendiese el significado de “cóbrame todo”, aunque aquella pregunta que me pilló por sorpresa.

Sí, claro… Pero no es mi novia, solo somos  compañeros de trabajo… ya sabes, los dos somos profesores en la universidad –comenté yo con cierta incomodidad, aunque él me miró enarcando una ceja, como si no se lo creyese del todo. Le dejé algo de propina sobre la barra y volví a la mesa donde estaba Taliah, todavía sonriendo con cierta incredulidad.

No te vas a creer lo que me ha soltado el camarero… –le dije con un tono de voz divertido, suspirando después como si prefiriese no hablar del tema–. En fin, ¿empezamos el tour turístico entonces? –añadí con una sonrisa amable.

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Re: Un paseo por Grimmsburg {Kilian Rockwell}

Mensaje por Taliah Woods el Jue Oct 25, 2018 8:49 pm

Me gusta hablar con él... Es como si con Kilian no tuviera que ocultar nada, y pudiera ser simplemente yo misma, decir lo que pienso y lo que siento sin que vaya a juzgarme o a decirme que no es apropiado o que no debería. De hecho incluso me hacía reír cuando él mismo se notaba que no seguía demasiado las normas.

- Seguramente no tanto como tú.

Bromeé con él aunque cogiéndome de su brazo y explicándole tras su broma, con una media sonrisa.

- Realmente es de mala educación no participar en un brindis de ese tipo, y da mala suerte brindar con agua, por ejemplo. Son normas de etiqueta.

Me pareció curioso cuando me dijo que no creía mucho en la magia. Supongo que tiene sentido, si lo pienso bien. Después de todo, aunque se muestre tan alegre y abierto, es un hombre que ha estado en la guerra y habrá visto cosas terribles. Aun así, supongo que yo siempre me había refugiado mucho en eso, porque mi madre adoraba esas historias. Así que no pude evitar intentar dar algo de "magia" a su perspectiva.

- ¿Sí? ¿Y qué haces cuando respiras? Puede que haya ciencia que explica ciertos procesos, como por qué estamos vivos, o que expliquen cosas que antes se consideraban fenómenos místicos como la salida del sol, los eclipses de luna, o la posición de las estrellas. Ahora la ciencia explica muchas de esas cosas, pero ¿cómo se dio todo de la forma exacta para que todo esto fuera posible? Magia...

Le sonreí divertida, casi como si acabara de desvelarle un secreto universal o algo así, entrando con él a esa sencilla taberna y pidiendo el desayuno. Realmente creo que se me fue un poco la mano, por eso le propuse que, para la cena, escogiera él, encogiéndome de hombros ante su respuesta.

- No me preocupa. Confío en ti.

Le aseguré con esa leve sonrisa que se volvió algo más tímida al bajar un poco la mirada. Después de todo, muchas de las cosas que tenía arraigadas eran más por costumbre del mundo del que vengo, ya que yo misma creo que sería feliz con cosas sencillas, como ese paseo en moto.
Entonces le hablé de mis clases de baile y de la idea que habíamos tenido el profesor Staubfinger y yo, tomando su mano por un momento y apretándola con calidez para darle las gracias, aunque le solté con cierta timidez al llegar el camarero con nuestro pedido.

- Aun así... no creo que me hubiera atrevido sin ese pequeño empujón.

Le confesé, centrándonos entonces en el desayuno y dándole a probar de esas deliciosas tortitas. Hasta que lo hizo, no me di cuenta de lo íntimo del gesto, o de cómo inconscientemente me estremecía al volver a notar el tenedor en mis labios, tras haber posado los suyos, recordando por un segundo aquel beso en el observatorio, y teniendo que parpadear un par de veces para apartar esa imagen y centrarme en la conversación, sin darme cuenta de cómo esbozaba una leve sonrisa algo más dulce ante la idea de que pudiera conseguir lo que deseara...

- Bueno... creo que soy lo bastante ágil como para evitar que me pises.

Le dije algo más confiada, ya que, por lo que había estado viendo con el profesor Staubfinger, no estaba tan oxidada como creía.
Asentí entonces cuando se ofreció a invitarme al desayuno. Supongo que podría compensárselo en la comida.

- Claro, gracias...

Le dije con una sonrisa algo más dulce, viendo cómo se acercaba a la barra y suspirando por un momento. No me di cuenta del modo soñador en que empezaba a mirarle, con esa sonrisa cálida y suave, como si por momentos me hubiera olvidado de aquel diamante en mi dedo, hasta que regresó, levantándome con él y cogiéndome de su brazo de nuevo, preguntándole por curiosidad.

- ¿Qué te ha dicho?

Asentí ante su oferta, saliendo juntos de aquella taberna y dispuesta a dejarme guiar.

- Claro. Te sigo. ¿Qué vamos a ver primero?

La verdad es que no tenía muy claro qué tipo de cosas habría a nivel turismo en este pequeño pueblecito, así que dejé que fuera Kilian quien decidiera lo que ver, y quizá más tarde podríamos comprar algunos bocadillos en la plaza y apartarnos un poco, más hacia las zonas boscosas de las afueras, para estar algo más entre la naturaleza.

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Re: Un paseo por Grimmsburg {Kilian Rockwell}

Mensaje por Kilian Rockwell el Jue Oct 25, 2018 10:09 pm

Tenía cierta curiosidad por cómo había sido Taliah en la adolescencia, por lo que me había contado hasta ahora parece que tenía más impulsos por probar cosas nuevas o saltarse las normas, aunque fuese para ver una película en un autocine. Aunque cuando dijo que seguro que no era tan rebelde como lo había sido yo a aquella edad, no pude más que sonreír y darle la razón.

Chapó, dudo mucho que llegases a tanto… No sé si te habría gustado demasiado por aquella época, ahora soy mucho más formal en comparación –respondí, esbozando una sonrisa pícara, como dando a entender que seguía sin ser formal “del todo”, aunque negué con la cabeza con cierta incredulidad cuando me habló sobre normas de etiqueta–. Umm, ¿así que si yo brindase con cerveza tendría también mala suerte? No sé cómo funcionan esas cosas –bromeé con un tono de voz divertido. Después, cuando hablamos sobre la magia, le confesé que yo no creía en esas cosas, aunque la verdad es que ahora comenzaba a hacerlo… Cuando estaba con ella podía sentir algo que solo podía ser pura magia, algo inexplicable e intenso, aunque esos pensamientos me los guardaré para mí mismo. Su argumento en defensa de la existencia de la magia me hizo sonreír divertido, al igual que había hecho ella.

Al final vas a hacer que me vuelva creyente con esos argumentos –bromeé en el mismo tono divertido–. Aunque digamos que soy un poco escéptico con esas cosas, no suelo creer en nada que no pueda ver o comprobar por mí mismo –añadí, ya que esa era otra parte de mi personalidad y otro punto en el que ambos diferíamos un poco. Aun así, por muy escéptico que fuese, estaba convencido que esa mirada de ojos verdes ocultaba algún tipo de magia que no podía comprender del todo…

De todas formas dejamos el tema de la magia y los cuentos de hadas cuando compartimos aquel desayuno en la taberna, pasando a hablar sobre comida y clases de baile, torciendo una sonrisa sincera cuando mostró esa confianza en mí, aunque fuese por una cosa tan simple como encargarme de pedir algo sencillo para la cena. Realmente me alegró que hubiese seguido mi consejo con el tema del baile y al parecer estaba más ilusionada de lo que la había visto nunca, quitándole importancia cuando me agradeció el hecho de que la animase. Aunque cuando posó su mano sobre la mía me sorprendí un poco, mirándola de un modo más intenso hasta que la apartó con cierta incomodidad, sin poder evitar ese cosquilleo que sentí ante su suave tacto.

Puede ser, pero el mérito sigue siendo tuyo… Quizás este es un primer paso para tener más en cuenta lo que te gusta y te aporta cosas buenas –le dije, sin poder evitar pensar de forma un tanto optimista con aquel hecho… No era de los que se hacían ilusiones tan pronto, ni mucho menos, pero en todo lo referente a ella no podía evitarlo… Por muy idiota y arrepentido que me sintiese después. Aunque en aquellos momentos no pensaba en esa parte, sino en lo feliz que me hacía estar con ella, y en lo natural que ella actuaba cuando estábamos juntos, dándome a probar un trozo de sus tortitas como si fuéramos una pareja o algo parecido…

No lo dudo, y estoy seguro de que bailas como toda una profesional… La verdad es que tengo muchas ganas de poder verte. Es mi propia brusquedad y torpeza lo que me preocupa –bromeé al final con una sonrisa divertida... Después de todo para bailar había que ser delicado, y yo no estaba acostumbrado a ser delicado precisamente. Cuando terminamos me ofrecí a invitarla al desayuno y fui hacia la barra, sorprendiéndome un poco cuando el camarero insinuó que Taliah y yo éramos pareja… ¿En serio parecíamos una pareja? Cuando volví a la mesa todavía sonreía incrédulo.

Pensó que tú y yo éramos pareja… Qué locura, ¿verdad? –le respondí sin pensar demasiado que aquello podía llegar a incomodarla, sonriendo divertido y desviando mi mirada de ella, pero deseando al mismo tiempo que de verdad lo fuésemos–. Por supuesto le dije que tan solo éramos amigos y compañeros de trabajo… –añadí para que no se preocupase, aunque podía notarse cierta decepción en mi voz, a pesar de que intenté disimularla y también desviar el tema cuando le pregunté si estaba lista para comenzar el tour.

Pues podríamos ir hasta la plaza, a esta hora seguro que ya está en marcha el mercado. Vamos a dar un paseo y le echamos un vistazo –sugerí con una sonrisa, abriendo la puerta de nuevo para que ella pasase delante… En serio, no sé qué me pasaba pero con ella pero no podía evitar comportarme así, como si se mereciese el mejor trato del mundo. Y realmente lo hacía por cómo me hacía sentir y por lo especial que era. Nos pusimos en marcha y desanduvimos el camino que habíamos andado antes hacia la taberna para ir hacia la plaza, en la cual se encontraban colocados algunos puestos con fruta, verduras, dulces, postales o joyería artesanal, entre otras cosas.

Primera parada del tour: la plaza del pueblo de Gimmsburg. Como ves, los fines de semana suelen hacer un pequeño mercado para los pocos turistas que vienen por la zona o para que la gente del pueblo venda y compre lo que necesite –comencé a explicarle, hablando un poco en broma como si fuese un guía turístico de verdad. Mientras caminábamos por la plaza, a un paso lento, cada vez venía más y más gente, aunque seguía siendo bastante tranquilo y acogedor–. ¿Ves algo que te guste? –le pregunté entonces. En mi caso apenas me fijaba en lo que había en los puestos, sino en ella...

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Re: Un paseo por Grimmsburg {Kilian Rockwell}

Mensaje por Taliah Woods el Jue Oct 25, 2018 10:51 pm

Realmente, una parte de mí, aunque no terminaba de atreverme a ser consciente de ella, habría querido conocer a Kilian entonces, antes de aceptar salir con Leith y antes de comprometerme de esta manera... ¿Habríamos sentido la misma atracción? ¿Estaría ahora con él en lugar de con Leith?
No podíamos saberlo, pero puede que ninguno de los dos tuviéramos este trabajo ahora de haber sido así, o que nos hubiéramos metido en demasiados líos.
De cualquier forma no lo pensé demasiado, solo sonreí algo más dulce, y supongo que no medité mucho mi siguiente respuesta.

- No lo sé... ¿Eras tan dulce y divertido como ahora?

Al percatarme, sonreí con cierta timidez y bajé la mirada, esperando que no se hubiera notado demasiado que decir eso implicaba admitir que "me gustaba" en cierta manera cómo es ahora, y una confesión así podía ser peligrosa para los dos.
Así que intenté centrarme más en el tema de la etiqueta, negando divertida con su pregunta.

- No, creo que solo ocurre con el agua... Pero dudo mucho que encontraras cerveza en ese tipo de fiestas.

Supongo que no pude evitar entonces intentar poner algo de "magia" en su vida, ya que, de algún modo, mi madre es lo que solía hacer, y aunque no tenía muchos recuerdos, ese sí que lo conservaba.
Ante su respuesta, esbocé una media sonrisa. Entendía que esa es la mentalidad de muchos hoy en día.

- Deberías darle una oportunidad. Después de todo, las emociones no se ven y están ahí.

Entramos a desayunar a una pequeña y pintoresca taberna de la zona, donde hablamos de mis nuevas clases de baile, y sentí la necesidad de agradecérselo. Después de todo, si me había atrevido a ello había sido por él, aunque aparté algo nerviosa mi mano de la suya cuando llegó el camarero con el pedido y bajé la mirada con cierta timidez ante lo que dijo él entonces.

- Podría ser...

Tampoco quería pensar demasiado en eso ahora. Solo sé que no puedo permitir que esto, este intento de saber lo que deseo realmente de mi vida, se convierta en una elección entre Kilian y Leith, y cada vez que lo pensaba me sentía culpable. Culpable porque el solo hecho de plantearme que quizá no quisiera casarme era una traición para mi mejor amigo, culpable por cómo me era imposible dejar de mirar a Kilian de esa manera, como si fuera el hombre más fascinante que hubiera conocido, y culpable por seguir recordando aquel beso que parecía haberse grabado a fuego en mis labios.
Cada vez que pensaba en todo eso, mis emociones me desbordaban, y no quería estropear un posible día estupendo con cuestiones vitales de ese calibre, así que lo aparté y me centré en hablarle de las clases de baile, negando y tratando de animarle ante su idea de apuntarse.

- No todos son así. Puede que haya bailes más delicados como el ballet o el waltz, pero otros pueden requerir de mucha fuerza e intensidad, o son más marcados. Seguro que alguno se adapta a tu estilo.

Dejé que me invitara a desayunar, pensando que podría compensarle con la comida o la cena, y entonces me cogí de su brazo de nuevo por costumbre y salimos de la taberna, aunque sonrojándome sin poder evitarlo con lo que le había dicho el camarero, bajando la mirada con una media sonrisa nerviosa.

- Sí... una locura...

Lo cierto es que... ¿me lo parecería? ¿Sería una locura pensar que una mujer como yo pudiera suspirar por un hombre como él? No lo era, y por un momento se reflejó en una chispa en mi mirada al alzarla de nuevo y cruzarla con la suya, pero recuperé una sonrisa tímida y le quité importancia, aunque de un modo quizá demasiado ambiguo.

- Bueno, tampoco es que le conociéramos. Después de todo, no teníamos que darle explicaciones.

Asentí cuando me ofreció ir a echar un vistazo al mercado, y lo cierto es que la plaza estaba llena de vida. Era preciosa, llena de puestos de todo tipo en torno a ella y una bonita y sencilla fuente en el centro.
Aunque no parecía haber muchos turistas, sí que había gente curioseando los puestos, así que nos acercamos apenas Kilian lo ofreció.

- Realmente es un sitio precioso.

Le dije, acercándonos a algunos de los puestos. Además de comida variada, tenían cosas hechas en cerámica, cuero y metales, desde bolsos o jarrones, a bisutería diversa, además de prendas de ropa. Era como una pequeña feria medieval.
En uno de ellos me llamaron la atención unos pendientes con forma de hojas, cogiéndolos delicadamente y, sin llegar a ponérmelos, ya que ahora no llevaba más que el colgante de mi madre encima, los superpuse a la altura de mi oreja, frente a un espejo que había en el puesto.

- ¿Te te parecen?

Pregunté a Kilian con una dulce sonrisa. La verdad es que se me notaba que me llamaban bastante la atención los diseños florales o naturales, como esos mismos pendientes o un sencillo brazalete de diseño celta con una pequeña piedra de ambar verde en el que me fijé mientras sopesaba la idea de los pendientes. Realmente me gustaría llevarme algún recuerdo así, y por su puesto llevaba el monedero por si acaso.

Bisutería variada (?):



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Re: Un paseo por Grimmsburg {Kilian Rockwell}

Mensaje por Kilian Rockwell el Jue Oct 25, 2018 11:48 pm

Me dio la sensación de que, cuando Taliah me preguntó si era tan dulce y divertido de adolescente como lo era ahora, lo hizo sin meditarlo demasiado, algo que noté por cómo sonrió con cierta timidez después de hacerlo. Yo me mordí el labio inferior y sonreí como un idiota, ¿por qué narices me ponía así de imbécil cuando ella decía algo bueno de mí? Nunca nadie me había visto con tan buenos ojos, sacando lo bueno de mí, aunque a mí me pareciese que había poco de eso…

¿Que si era dulce y divertido? Bueno, podrías hacerle esa misma pregunta a mi tío y seguro que te dice que no lo era, aunque sí que era bastante divertido dependiendo de qué consideres como divertido… –bromeé un poco, sin poder evitar mirarla con más curiosidad mientras ella seguía sin poder mirarme todavía–. ¿En serio te parezco dulce y divertido? –Mi tono de voz era un tanto extrañado, como si no pudiese creerme del todo que alguien me viese así, aunque esperaba no incomodarla demasiado con aquella pregunta. De todas formas al final enlazamos aquella conversación con otras sobre otros temas, como las fiestas de etiqueta o la existencia o no de la magia.  

Una fiesta sin cerveza… ¿qué tipo de fiesta es esa? Por suerte nunca pisé sitios así, y dudo mucho que lo haga nunca, seguro que me sentiría como un pez fuera del agua de hacerlo –comenté, encogiéndome de hombros, ya que la verdad es que esperaba otro tipo de lugares para pasar un buen rato–. ¿Me imaginas con esmoquin? –bromeé, torciendo una sonrisa y preguntándome después si es que acaso seguía siendo escéptico de verdad sobre el tema de la magia después de conocerla a ella.

Porque lo que sentía cuando me miraba, o cuando simplemente rozaba mi mano como lo hizo una vez nos sentamos a desayunar… o lo que sentí cuando nos besamos aquella vez… Lo que sentía entonces solo podía catalogarse como magia, una magia parecía invadir cada centímetro de mi cuerpo con emociones que nunca antes había sentido, emociones intensas que parecían capaces de elevarme en el cielo y de permitirme tocar la luz de las estrellas junto a ella. Sabía que era una locura, ¿pero entonces por qué no podía ni quería luchar contra esa misma locura…? Intenté alejar todos aquellos pensamientos de mi mente y traté de enfocarme en la conversación que estábamos teniendo, bromeando sobre el hecho de que seguro que sería un poco brusco al aprender a bailar, o intentarlo.

Oh, no tenía ni idea… ¿y qué estilo crees que se ajustaría más a mí? Uno que pudiésemos bailar juntos, claro… Nada de breakdance y cosas de esas –bromeé un poco después de hacerle aquella pregunta con cierta curiosidad, como si solo me interesase un estilo de baile que pudiésemos bailar juntos. ¿A quién pretendía engañar? Después de todo bailar con ella era mi principal incentivo para apuntarme a aquel taller… Pero había mucho más que deseaba con respecto a ella, mucho más  que bailar juntos, y cuando el camarero pensó que Taliah y yo éramos pareja una parte de mí fantaseó con aquella idea y con lo bien que me habría sentido de haber sido verdad. Aunque cuando le conté lo que había pasado la pude notar un poco incómoda, fijándome en aquella sonrisa tímida y en cómo volvía a ser incapaz de mirarme, aunque sí que me fijé también en aquella… ilusión, o algo parecido, que se reflejaba en su mirada cuando volvió a cruzarla con la mía.

Sí, en fin… La verdad es que me pilló totalmente por sorpresa –sonreí, revolviéndome un poco el pelo como solía hacer cuando estaba un poco tenso, antes de cambiar de tema con una facilidad pasmosa para no alargar demasiado esa incomodidad y ofrecerle de forma amable dar comienzo a nuestro pequeño tour por el pequeño pueblo.

Sí, la verdad es que tiene su encanto… Aunque tampoco lo había apreciado demasiado hasta ahora, supongo que influye un poco la compañía –respondí a su comentario con cierta intención, pero no sonando sugerente sino más bien dulce, algo que, de nuevo, no era demasiado habitual en mí. Aquel día se celebraba un mercado por la plaza y había unos cuantos puestos colocados a lo largo de las calles, con productos variados a la venta, así que comenzamos a recorrerlos uno a uno y nos paramos aquellas veces que ella veía algo que le llamaba la atención, como cuando se acercó a por aquellos pendientes de plata. Cuando me preguntó qué me parecían me quedé mirándola apenas unos segundos sin poder hallar una respuesta, aunque terminé por sonreír y responder.

Creo que son bonitos y que a ti te favorecen especialmente –le dije con completa sinceridad–. Si de verdad te gustan, permíteme que te los regale –añadí con una sonrisa cálida, soltándoselo como una petición para que no le resultara demasiado abrumador, sacando después la cartera de uno de los bolsillos de mis vaqueros y pagándole a la mujer que atendía aquel puesto, que metió aquellos pendientes en una pequeña caja de madera que después le entregó a Taliah.


Última edición por Kilian Rockwell el Vie Oct 26, 2018 12:45 am, editado 1 vez

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Re: Un paseo por Grimmsburg {Kilian Rockwell}

Mensaje por Taliah Woods el Vie Oct 26, 2018 12:22 am

Realmente ni siquiera lo pensé... ¿En qué diablos estaba pensando? Definitivamente en nada lógico, porque no estaba bien que le hiciera cumplidos así a Kilian cuando simplemente intentábamos ser amigos... aunque, ¿los amigos no te gustaban después de todo? Es decir... no sería agradable ser amiga de alguien borde o desagradable... pero realmente, el modo en que se lo dije no parecía precisamente amistoso... y aun así, cuando me preguntó, fui incapaz de decepcionarle, como si no quisiera mentirle, y aparte, no pudiera hacerlo, respondiendo con una media sonrisa algo tímida.

- Sí... lo creo.

No dije más, agradeciendo el cambio de tema y negando divertida, sin darme cuenta de que volvía a sentirme demasiado natural con él como para no medir mis palabras. No sé qué me ocurre cuando estoy con Kilian, pero me siento tan libre, tan yo misma... que no soy capaz de aparentar lo que quizá debería.

- Pues creo que te sentaría muy bien... Aunque seguramente te resultaría incómodo.

Añadí por intentar salir un poco del paso y encogiéndome de hombros con cierto disimulo, aunque nada podía ocultar el leve tono rojizo de mis mejillas.

- Bueno, tampoco yo veía que fueran lo mío hace tiempo... Pero supongo que a todo se acostumbra uno, si es necesario.

Mientras desayunábamos, pasamos a hablar de mis clases de baile, y de la idea que tenía junto al profesor Staubfinger de ese taller, con el que Kilian también pareció muy animado. Parece que no entendía mucho de baile, aunque me hizo reír divertida cuando dijo que nada de breakdance.

- No es que esté entre mis especialidades... Para algo más firme quizá un paso doble... o un tango, aunque este último es algo más complejo.

Comenté con una leve sonrisa tímida y un toque rojizo en mis mejillas. No sé si sería buena idea bailar algo tan apasionado con Kilian, dado nuestro historial, pero por otro lado... no sé, una parte de mí realmente se sentía tentada.
Preferí centrarme más en la conversación y después me levanté con él para salir del lugar y visitar el pueblo, aunque admito que sonreí tímidamente y volví a bajar la mirada, tratando de no darle importancia a aquello que dijo el camarero y sumándome a su cambio de tema. No podía evitar sentir esa ligera culpa por lo fácil que parecía olvidarme de Leith cuando estaba cerca de Kilian.
Aunque al hacerme otro cumplido mi sonrisa se acentuó algo más dulce. ¿Cómo podía cualquier mujer mantenerse impasible ante esa sonrisa?

- Supongo que sí...

Le dije con cierta timidez, pero realmente ni siquiera me daba cuenta de ese brillo en mis ojos al mirarle, del modo en que lo hacía, o de cómo empezaba a notar una sensación cálida en mi pecho y ese cosquilleo en mi estómago tan cerca de él. ¿Por qué tenía que ser todo tan complicado?...
Así que intenté centrarme en los puestos de aquella plaza y olvidarme un poco de todo. Después de todo, era lo que me ocurría con Kilian... me hacía dejar de pensar.
Me centré en un puestecillo con algunos abalorios, y cuando le pregunté a Kilian por los pendientes, su reacción me sorprendió bastante.

- Oh, no, Kilian, no tienes por qué...

Pero ante su insistencia, no pude hacer más que sonreír con cierta dulzura y recoger aquella cajita, mirándole con ese toque cálido en mi mirada, con esa forma tan especial con la que no podía evitar mirarle.

- Gracias... Son preciosos.

Me los puse al momento, guardando la caja en el bolso, y tras comprar unos brazaletes de toque celta que me habían gustado para combinar con mi ropa habitual, volví a cogerme del brazo de Kilian, luciendo aquellos pendientes con una bonita sonrisa. Lo cierto es que ni me había dado cuenta, pero, al contrario que ese diamante rosado en mi dedo, que rara vez encajaba con mi estilo, esos pendientes parecían encajar perfectamente con la única joya que llevaba voluntariamente desde hace años, el collar de mi madre.
Curioseando los puestos, pasamos por otro con cosas echas de cuero, llamándome la atención algunas carteras y bolsos, aunque en especial, una pulsera de cuero marrón oscura, adornada con hilo negro y una placa de plata, en la que estaban grabadas unas formas que llamaron mi atención. Parecían tribales vikingos, pero, al igual que con la piedra de runas que Kilian me mostró, no recordaba que fueran así exactamente.
Era claramente un brazalete masculino, y no pude evitar cogerlo por un momento para examinarlo.

- Kilian, mira...

Se lo mostré con esa sonrisa curiosa, y entonces solté su brazo para, en su lugar, cogerle de la mano.

- ¿Puedo?

Le pregunté con una media sonrisa, colocándolo en su muñeca para ver qué efecto daba, y atando las cuerdas de hilo negro entrelazadas con las que se afianzaba a la muñeca.
Realmente parecía como si hubiera sido hecho para él... No sé por qué, pero me daba la sensación de que encajaba completamente con su estilo.

Brazalete:

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Re: Un paseo por Grimmsburg {Kilian Rockwell}

Mensaje por Kilian Rockwell el Vie Oct 26, 2018 1:38 am

No sabía qué demonios me dominaba cuando estaba con ella… pero era casi imposible resistir esas ganas de mirarla, o de decirle lo que pensaba… o de besarla. Tenía que luchar contra mí mismo para no hacerlo, pero igualmente quería disfrutar de aquella pequeña excursión conversando sobre lo que fuese, y bromeando con ella para sacarle esa sonrisa natural que tanto me encandilaba. Ella creía que era dulce y divertido, y no podía evitar pensar que quizás me veía con buenos ojos, algo que realmente me agradaba. Puede que con ella fuese más dulce de lo normal… Bueno, puede no; fijo que lo era. Y también me sentía feliz de forma instantánea cuando veía que ella también lo era, sonriendo cuando se mostró tan entusiasmada por haber retomado las clases de baile y también con aquella idea del taller de baile. Sin duda me gustaría apuntarme para bailar con ella.

Un tango… me gusta. Y si es más complejo mejor, será todo un reto, y adoro los retos –comenté con una sonrisa confiada, fijándome de nuevo en aquella sonrisa tímida y en aquel rubor en sus mejillas. Qué hermosa era… tanto como un ángel sonriendo. Me había cautivado desde un primer momento, y seguía haciéndolo cada vez que estábamos juntos, pero no podía evitar pensar que nunca podría estar con ella. Y no sabía qué hacer para poder remediarlo, ¿acaso podía hacer otra cosa que no fuese esperar, sin tener ninguna garantía? Sí, eso era lo único que podía hacer, y también permanecer junto a ella como un amigo al que podría acudir cuando lo necesitase, uno con el que podría pasar buenos momentos.

Así que era justo eso lo que quería conseguir, yendo hacia el mercado de la plaza del pueblo una vez terminamos aquel desayuno. Parecía que de verdad le gustaba aquel lugar, y yo empezaba a verle cierto encanto también, aunque hasta ahora me había parecido algo así como un pueblo fantasma y un lugar tremendamente aburrido. Pero cuando le dije lo que pensaba ella pareció volver a sonrojarse, aunque me mirase de aquella forma tan intensa durante apenas unos instantes.

Bueno, ya sabes eso de que a veces vale más una buena compañía que un bonito paisaje… Y hasta ahora no había venido al pueblo con nadie más, solo ayer con mi hermano y hoy contigo –intenté desviar el tema de nuevo, aunque enseguida nos distrajimos paseando entre aquellos puestos, fijándome en que a Taliah parecían gustarle de verdad aquellos pendientes, así que le pedí que me dejase comprárselos como regalo.

No hay de qué, sería una pena que se quedasen aquí y que se los llevase otra mujer que no los luciría tan bien, ¿no crees? –repuse con una sonrisa amable cuando me dio las gracias por el detalle, aunque entonces la miré de una forma más intensa, notando que sentía de nuevo aquellas malditas mariposas en el estómago o lo que fuese–. Así tendrás algo que te recuerde a mí –añadí, torciendo una sonrisa menos animada al pensar en la posibilidad de que finalmente se fuese al terminar el curso y no volviese a verla, y que lo único que le quedase a ella de mí fuesen aquellos pendientes. De todas formas no tardé mucho en recuperar aquella sonrisa más confiada cuando se agarró de mi brazo para continuar con aquel paseo por el mercado. Paramos en un puesto que tenía bolsos, pulseras, carteras y demás cosas hechas con cuero y Taliah comenzó a curiosear mientras yo miraba otras cosas, prestándole atención cuando me dijo que mirase algo.

¿Qué has encontrado…? –pregunté con curiosidad, fijándome entonces en aquel brazalete al que le había echado el ojo–. Claro que puedes –asentí a su pregunta, dejando entonces que colocase dicho brazalete de plata y cuero en mi muñeca, mirando cómo ataba las cuerdas con habilidad. Cuando terminó lo miré con cierta curiosidad, pensando que había algo en aquel brazalete que me resultaba… no sé, familiar… Aquella especie de runas o lo que fuese eran muy parecidas a las de la piedra que me había regalado mi madre–. Vaya, sí que has sabido elegir bien, me encanta –le dije, alzando mi mirada hasta sus ojos y sonriendo agradecido por aquel gesto. No era muy partidario de este tipo de cosas, pero realmente llevaría aquel brazalete con mucho gusto.

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Re: Un paseo por Grimmsburg {Kilian Rockwell}

Mensaje por Taliah Woods el Vie Oct 26, 2018 2:06 am

Con Kilian me sentía yo misma, como si no tuviera que aparentar ni fingir ser quien no soy, aunque ni siquiera me diera cuenta de que lo hacía estando con Leith, por no decepcionarle o hacerle daño. Después de todo, esa había sido mi vida demasiado tiempo, y no me había percatado de lo poco que realmente la deseaba hasta estar aquí...
Realmente había venido esperando echarle de menos, a él, y a nuestra vida juntos, la que se supondría que sería el resto de mi vida a su lado... y lo único que podía sentir era nostalgia ante la idea de dejar las clases de baile, mis clases de astronomía y a mis alumnos, y sobre todo... a Kilian... Pero cada vez que pensaba en ello me hacía sentir que estaba convirtiendo esa elección de vida en una entre dos hombres, y eso no era correcto. Además, seguía sintiéndome obligada a respetar mi promesa a Leith, como si ya fuera un contrato firmado, pero cuando veía esa sonrisa dulce, esos ojos oscuros chocando con los míos... ¿Y si llegaba a enamorarme de Kilian? ¿Podría respetar los sentimientos de Leith como para pasarlos por encima de los míos... y de los de él?
Era algo que aún no terminaba de concebir, por eso me centré en hablar de cualquier cosa, aunque admito que se notó ese color en mis mejillas cuando escogió el tango, ante la idea de un baile tan apasionado juntos. Definitivamente era jugar con fuego, y más siendo un tipo de baile que solía ser "de mal gusto" bailar con alguien que no fuera tu padre... o tu marido. Pero no iba a quitarle esa ilusión, así que solo bajé un poco la mirada con una tímida sonrisa, y tras terminar el desayuno, salimos a dar un paseo por el pueblo.
Intenté evadir el tema de lo que dijo el camarero, ya que, después de todo, resultaba una idea en la que no había podido dejar de pensar desde que le conocí, e incluso con sus cumplidos lo ponía aún más difícil, pero me dio la salida perfecta al mencionar a su hermano, recuperando esa sonrisa más tranquila y segura.

- Ah, ¿cómo está Flynn? Apenas nos hemos cruzado alguna que otra vez por los pasillos o en la sala de profesores. ¿Se está adaptando bien?

Sabía lo importante que era su hermano para él, y realmente era un tema de conversación mucho más neutro.
Aunque admito que me sorprendió después, cuando pasamos por ese puesto de abalorios, que insistiera en comprarme aquellos pendientes.
Me los puse prácticamente al momento, sonriendo dulce y con ese toque tímido ante su cumplido, aunque por un momento, cuando añadió lo siguiente, alcé la mirada un poco extrañada, y notando su tristeza, entendí a lo que se refería...
No sé por qué sentí la necesidad imperiosa de hacer algo, de consolarle de algún modo, y antes de pensarlo siquiera esbocé una sonrisa más comprensiva y cálida, tomando una de sus manos y alzando la otra para hacer una suave caricia en su rostro, casi de forma instintiva.

- Kilian... Nunca podría olvidarte.

Pese a que seguramente no debería haberlo dicho, se notaba en mi mirada que era sincera, alzándome de puntillas para darle un fugaz beso en su mejilla opuesta a la que sostenía en una de mis manos y apartándome entonces lo justo como para volver a cogerme de su brazo con esa sonrisa más cálida, parando después en ese otro puesto de artesanía donde había sobre todo cosas de cuero.
Me fijé en un brazalete que, de algún modo, me hizo sentir que era perfecto para Kilian, y cuando lo probé en su muñeca, estaba claro que lo era, así que lo pagué y sonreí algo más alegre al ver su entusiasmo.

- Para que recuerdes la visita...

Le dije entonces, demostrándole que no temía que él me olvidara, porque algo me decía que, igual que yo no podría olvidarle, él tampoco lo necesitaría para recordarme a mí. Solo era un recuerdo de este lugar, del día de hoy.
Tras comprar también en aquel lugar un bolso algo más sencillo y pequeño del que llevaba, durante un rato seguimos caminando por aquellos puestos, charlando animadamente mientras revisábamos algunas tiendecillas más.
En una compré un par de bolsitas de té naturales para llevar a la universidad, y en otra nos "asaltó" un vendedor de quesos con una bandeja, dándonos a probar unas muestras, cogiendo una de un modo quizá demasiado confiado y natural y acercándola a los labios de Kilian para que la mordiera, llevando el resto a los míos y sonriendo divertida.
También compramos unos bocadillos y unas bebidas para tenerlas a mano a la hora de la comida y poder seguir visitando el pueblo, aunque entonces llamó mi atención al final de aquellos puestos, una tienda más física, que parecía ser de antigüedades.

- Vaya... Este sitio no parece la típica tienda de recuerdos. Tiene cosas que parecen realmente auténticas antigüedades.

Le comenté, mirando con curiosidad el escaparate.

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Re: Un paseo por Grimmsburg {Kilian Rockwell}

Mensaje por Kilian Rockwell el Dom Oct 28, 2018 12:44 am

Solo un idiota no se daría cuenta de la evidente tensión que había entre Taliah y yo… ¿Sería tan difícil esto para ella como lo era para mí? Me imaginaba que sí, ya que ambos parecíamos luchar contra aquel “querer y no poder”, y a veces se le notaba por aquellas sonrisas reservadas, por el rubor que aparecía en sus mejillas o por aquellos cambios de tema repentinos. Sonreí un poco cuando lo hizo de nuevo al aprovechar que había nombrado a mi hermano para preguntar por él, aunque la verdad es que yo también abogaba por un cambio de tema ya que sino la situación acabaría siendo realmente incómoda para los dos… de nuevo.

Oh, mi hermano está bien. Le está encantando este lugar y parece realmente feliz aquí, se podría decir que está en su salsa –respondí a su pregunta con una sonrisa–. Anoche hasta bajamos al pueblo para tomar un par de cervezas en la taberna, no había un alma pero fue divertido –añadí… Já, un par de cervezas, aquello no me lo creía ni yo… y entre el alcohol y la confianza habíamos acabado hablando justo de ella, algo que obviamente iba a omitir ya que prefería que no supiese cómo me estaba comiendo el coco con aquel tema para no preocuparla o alejarla. Pero sí que pensaba en ella a todas horas, y también en la posibilidad de que este año se fuese y no volviese a verla, así que cuando le regalé aquellos pendientes me salió decirle que era una forma de que no me olvidase. Soné más melancólico de lo que pretendía y ella pareció notarlo, cogiendo una de mis manos y acariciándome la mejilla con esa dulzura habitual en ella. La miré a los ojos, torciendo una sonrisa entre triste y complacida.

Eso espero… –susurré, acariciando su brazo cuando se acercó para darme aquel beso en la mejilla, y suspirando un poco cuando se alejó–. Sino mi fantasma te perseguirá en la otra vida –añadí en un tono más bromista, para cambiar un poco de tema y ocultar aquella melancolía que me había invadido de pronto al pensar en nuestro futuro. Aunque volví a tener cierta esperanza cuando se fijó en aquel brazalete y me lo regaló, señalando que era una forma de recordar la visita… como si ella confiase en que no fuese a olvidarla a ella, pasase lo que pasase. Y estaba convencido de que así sería.

No podría olvidarla… De momento está siendo perfecta –respondí con calidez, dedicándole una sonrisa antes de continuar con nuestro recorrido. El tiempo fue pasando rápidamente, más rápido de lo que me gustaría, recorriendo el resto del mercado y sin dejar de conversar sobre cualquier tema. Con ella era como si el tiempo perdiese todo su sentido, ya que lo que eran horas parecían convertirse en minutos… y a veces me olvidaba de todas las prohibiciones y parecía que ella también por aquellos gestos más confiados que realmente hacían que pareciésemos una pareja. La veía feliz, realmente feliz, con aquella sonrisa radiante que era simplemente contagiosa; estando con ella era como si las nubes grises desapareciesen y el sol lo iluminase todo… o más bien la luz de las estrellas.

Parece muy misterioso, ¿verdad? Vamos a echarle un vistazo –sugerí, entrando en aquel lugar junto a ella. Al posar un pie en aquella tienda el dueño nos dedicó un saludo de lo más formal, al que respondí antes de comenzar a echar un vistazo a lo que había en las estanterías. La estancia estaba oscura, apenas iluminada por unas lámparas repartidas por todo el lugar, lo que le daba un aspecto todavía más misterioso. Me fijé en que había de todo; desde armas de diferentes tipos, hasta joyas, espejos, baratijas de lo más extraño y hasta algunas piedras y minerales que llamaron mi atención.

Qué piedra más extraña… Hasta parece que tiene luz propia –comenté fijándome en una piedra que había dentro de una de las vitrinas de cristal, aunque quizás eran puras imaginaciones mías o el efecto de la poca luz que entraba por los ventanales. Entrecerré los ojos, observándola con curiosidad–. Juraría que he visto esta misma piedra en otra parte… –comenté, como si pensase en alto, aunque descarté la idea cuando el dueño de la tienda me dijo que solo había un ejemplar así en todo el mundo, añadiendo después que no estaba a la venta. Esperé un poco más por si Taliah encontraba algo que le llamase la atención y después me dirigí a ella con una sonrisa.

¿Qué te parece si vamos a dar un pequeño paseo por las afueras del pueblo para comer? –le pregunté, ya que lo cierto es que en el pueblo había poco más que le pudiese mostrar, y después de comer podríamos aprovechar la tarde para dar un paseo por el bosque y perdernos un poco por la naturaleza. Seguro que a ella le agradaba aquella idea.

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Re: Un paseo por Grimmsburg {Kilian Rockwell}

Mensaje por Taliah Woods el Dom Oct 28, 2018 1:23 am

Cada vez que nos quedábamos sin un tema de conversación más neutro, o me miraba de esa forma, era como si un silencio incómodo se formara entre nosotros, y aun así... pese a todo, no quería alejarme. Con Kilian me sentía diferente, como si no tuviera nada que esconder, y aunque una parte de mí seguía diciéndome que no estaba bien, era como una droga, cada vez con una adicción más fuerte por aquella sensación de libertad.
Pero lo más saludable para los dos era apartar esos pensamientos, así que le pregunté por su hermano, sonriendo algo más dulce ante su respuesta.

- Me alegra que se haya adaptado tan bien... Aunque eso de bajar a tomar cerveza a la taberna... A Ruby le va a sentar mal que le quiten los clientes.

Bromeé con una dulce sonrisa, pensando en la camarera de la cafetería del campus. Normalmente los alumnos prefieren los platos de su abuela antes que los del comedor, y diría que también los profesores. Yo misma empezaba a aficionarme a las magníficas recetas de la señora Lucas, o la "abuelita", como muchos ya la llamaban al parecer, casi como si fuera una abuela para todos con su excelente comida. Pero también era lugar de reunión de alumnos y profesores los viernes por la noche, para tomar café o refrescos.
En nuestro paseo por los puestos del pueblo, compramos algunas cosas, y cuando Kilian me regaló aquellos pendientes, le aseguré que no los necesitaba para recordarle...
Querría decirle más, que pasara lo que pasara, encontraría el modo de volver a verle, que no sería un adiós para siempre... pero sabía que no sería correcto, así que solo sonreí algo más dulce con su broma.
Después de todo, aún no sabía cómo iban a salir las cosas, aunque no pude evitar decir algo más sincero, suspirando por un momento, sin saber si sería mejor o peor... De cualquier modo, era la verdad.

- Kilian... Aún no sé lo que pasará. Pero si vine aquí es porque quiero estar segura de qué quiero en mi vida... Y aún quedan muchos meses por delante. De cualquier forma... aunque sé que es lo que debo hacer... No es seguro aún que este sea mi único año.

Dije casi como quien le hablara del tiempo, intentando no darle demasiada importancia, como si realmente esperase que no le diera demasiadas vueltas. Después de todo, por ahora yo me veo incapaz de pensar en ese futuro. Prefiero centrarme en el presente, así que le compré aquel brazalete de cuero no para recordar en el futuro, sino para que fuera un recuerdo de este día, sonriendo algo más dulce con su respuesta.
Tras pasear algo más entre los puestos, me llamó la atención aquella tienda que parecía de antigüedades, así que le propuse entrar, y pareció tener tanta curiosidad como yo.
Asentí con una sonrisa, aunque me solté de su brazo al entrar, dejando que observara lo que parecía haber llamado su atención, tras el saludo del dueño.
No sé lo que fue... supongo que no me esperaba algo así, pero fue como si, al mirarle, notase un escalofrío... como si no me diera buena espina. No sé, era algo extraño, pero intenté no darle la mayor importancia, puesto que parecía muy amable, y me acerqué de nuevo a Kilian para mirar aquella piedra.

- Vaya... es como si tuviera un brillo por dentro... Casi parece como si llevara un pequeño universo en su interior.

El brillo de la piedra casi parecía cósmico, como haber introducido un fenómeno astrofísico dentro de ella, pero fuera lo que fuera, por lo que dijo el dueño, debía ser realmente valiosa, así que sonreí a Kilian de forma comprensiva, y estaba dispuesta a aceptar cuando vi algo en una de las paredes y por un momento me quedé un tanto embelesada, como si fuera algo... Como si las hubiera visto antes, tal y como Kilian dijo de aquella piedra.
Eran una pareja de dagas, pero eran peculiares, con la hoja curva y unos grabados dorados, de empuñadura de madera clara y adornada con ese mismo toque dorado. Parecían realmente afiladas.

- Sí, claro... solo... dame un momento. ¿Has visto eso? No recuerdo de donde, pero... creo que he visto algo parecido antes...

Le dije tal y como él había hecho con la piedra, y entonces me acerqué a coger una de aquellas dagas. De inicio simplemente la sostuve en la mano, notándola mucho más liviana de lo que creía, pero lo que menos me esperaría fue lo que sentí después.
Todo pasó muy rápido. Estaba sopesando aquella daga en mi mano cuando el dueño de la tienda se acercó por mi espalda, tanto que, me hizo sentir como un instinto, algo que se me hacía extraño y familiar al mismo tiempo.
Ni siquiera sé cómo pasó, pero cuando me habló tan cerca, comentando lo hermosa que era aquella pieza, casi como un movimiento reflejo, hice bailar la daga en mi mano, girándola a una velocidad casi inhumana, y al segundo quedó a la altura del cuello del dueño, perfectamente calculada.
De una expresión fugaz entre seria y firme, pasé a una de completa vergüenza y sorpresa, apartándola y dejándola rápidamente sobre la vitrina más cercana, mirando al dueño realmente preocupada.

- ¡Oh, Dios mío! Cuanto lo siento, lo siento muchísimo. ¿Está usted bien? No pretendía... Ni siquiera sé como...

El hombre negó con una sonrisa, como si le hiciera gracia algún tipo de broma que yo no alcanzara a comprender, y aseguró que no pasaba nada, pero que tal y como parecía manejarla, quizá debería comprarla.
Negué al momento, y me acerqué de nuevo a Kilian, cogiéndole de la mano con cierta tensión.

- No, yo... muchas gracias... pero será mejor que nos vayamos... lo siento muchísimo...

Miré a Kilian justo antes de prácticamente tirar de él hacia la puerta y salir de allí, aún un tanto contrariada.
¿Qué acababa de pasar? No recordaba haberme movido así en mi vida, y aun así... Fue como si mi cuerpo supiera exactamente lo que hacía.

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Re: Un paseo por Grimmsburg {Kilian Rockwell}

Mensaje por Kilian Rockwell el Dom Oct 28, 2018 2:25 am

Cuando Taliah mencionó el nombre de Ruby se me notó un tanto incómodo, desviando mi mirada de la suya por unos momentos al recordar lo que había pasado hacía relativamente poco… Aquel beso del que me había arrepentido, aquel que había dado por despecho y no porque lo deseara de verdad ya que, desde que había besado a Taliah, era como si no hubiese otros labios que desease que no fuesen los suyos. Todavía me arrepentía de aquello, como si la hubiese traicionado o algo así.

Sí, bueno… Es que hay que variar un poco, ¿sabes? Aunque tampoco hay tanto donde elegir para tomar algo por estos lares –desvié el tema, bromeando un poco y recuperando esa sonrisa divertida que me caracterizaba. Aunque cuando le regalé aquellos pendientes esa sonrisa volvió a esfumarse al recordar que quizás cuando acabase aquel año no volviese a verla más, aunque ella me aseguró que no podría olvidarme, y lo cierto es que me sentí mucho más esperanzado con lo que añadió después de mi broma.

Realmente espero qué averigües lo que quieres de verdad. Y no lo negaré, egoístamente lo que más deseo es que este no sea tu único año aquí, empiezo a acostumbrarme demasiado a tu compañía –le respondí, esbozando una sonrisa más cálida y mirándola con ese brillo enamorado en la mirada que no podía controlar. Pero, a pesar de lo que sentía, prefería seguir siendo su amigo toda la vida a no volver a verla nunca más una vez se terminase el curso. Aunque, puestos a soñar, lo ideal sería que ella se olvidase de aquel anillo de compromiso que llevaba en la mano… Y puede que fuesen imaginaciones mías, o quizás las esperanzas de un loco enamorado, pero cuando estábamos juntos parecía que a veces realmente se olvidaba de aquel compromiso y sonreía con aquella naturalidad que me hacía sentirme… completo, y muy feliz. De hecho yo también me olvidé de todo aquel lío mientras continuábamos con aquel tour, dejándome llevar y charlando y bromeando con ella, hasta que llegamos a aquella misteriosa tienda de antigüedades y ambos decidimos pasar a echar una ojeada.

Si, ¿verdad? Nunca había visto nada parecido, ojalá pudiera examinarla y conocer más sobre ella… –comenté mientras los dos observábamos aquella piedra que, de un modo extraño, me resultaba familiar, como si la hubiera visto en algún momento de mi vida… Aunque al parecer era una piedra realmente única y, como todo lo que era único, ni siquiera estaba a la venta. Le sugerí a Taliah que sería buena idea ir a comer mientras dábamos un paseo por las afueras de Grimmsburg y ella aceptó, pero antes de que saliésemos de la tienda algo pareció captar su atención.

Umm… qué dagas más elegantes… y afiladas. Nunca había visto un acero como ese –comenté, observando aquellas dagas que había mencionado y que tanto habían llamado su atención. Parecía que le resultaban familiares, e incluso a mí me sonaban de algo pero no sabía de qué exactamente, aunque lo que no me esperaba era que cogiese aquella daga y reaccionase de aquella manera cuando el dueño de la tienda se le acercó por la espalda comentando algo sobre las mismas armas. Pestañeé un par de veces, confundido y sorprendido… Juraría que la acaba de ver moverse con una de las dagas de una forma bastante hábil, demasiado hábil para alguien corriente… Y esa mirada fiera en sus ojos verdes; nunca la había visto así pero, de nuevo, tenía una extraña sensación de familiaridad. Sacudí mi cabeza y volví al mundo real cuando ella lo hizo, disculpándose con aquel hombre al que no parecía importarle demasiado el que le hubiesen colocado un arma tan cerca del cuello.

¿Cómo narices has hecho eso? –le susurré, despidiéndome del dueño de la tienda antes de salir de nuevo a la calle y mirándola con cierta curiosidad. La verdad es que había sido bastante… sexy, a la par que sorprendente–. ¿Has ido a clases de defensa personal, esgrima… o algo parecido? Nunca había visto a nadie moverse tan rápido y con esa precisión, apenas dejaste el filo de la daga a unos centímetros de su cuello… –comenté, todavía sorprendido, aunque bromeando después un poco ya que parecía haberse avergonzado bastante con aquel momento–. ¿Eres una ninja o algo así y no me lo habías contado? –le sonreí divertido, mientras nos encaminábamos por el pueblo en dirección al bosque. Había un pequeño camino que llevaba hasta él, con un pequeño cartel de madera que lo señalizaba, y mientras paseábamos intenté hablar sobre otras cosas.

¿Habrá un lobo feroz por estos bosques? De ser así no te preocupes, yo te protegeré –bromeé, ya que el bosque, como aquel pueblo, también parecía sacado de un cuento. Era realmente hermoso y tenía un toque de lo más mágico y relajante.

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Re: Un paseo por Grimmsburg {Kilian Rockwell}

Mensaje por Taliah Woods el Dom Oct 28, 2018 2:50 am

Noté su nerviosismo cuando hice aquella broma, y por un momento hasta me pareció como si le diera pena o algo así, sin poder evitar reírme un poco al final, ajena por completo al verdadero motivo de sus nervios y acariciando su brazo de forma suave y comprensiva por instinto.

- Kilian, tranquilo, solo era una broma. Esa muchacha es encantadora, dudo que se enfadara contigo ni con nadie por cambiar de bar por una noche.

Le dije para tranquilizarlo, aunque admito que no pude evitar sentir cierta debilidad en aquel puesto, cuando me regaló esos bonitos pendientes y temió no volver a verme... De hecho yo... ni siquiera podía pensarlo, pero lo que le dije entonces...
Quizá fuera cierto, pero no se lo había dicho a nadie, ni siquiera a Leith... Tenía que irme al final del año, tenía que casarme con Leith. Yo... No, ni siquiera podía mentirme a mí misma... Le quería, por supuesto, ¿pero amarle? Ni siquiera estaba segura de haber sentido algo tan fuerte... salvo aquella noche que no puedo olvidar por mucho que lo intente... Y cada vez que miraba esos cálidos ojos oscuros lo recordaba, esa sonrisa que despertaba la mía sin darme cuenta o me hacía apartar la mirada con cierta timidez.
¿Por qué nos hacía esto? ¿Por qué le daba esperanzas? Quizá porque una parte de mí se negaba a perderla también... Y por alguna razón me costaba terriblemente ocultar mis emociones delante de Kilian.

- Ya... yo... Me gusta esto... Las clases, los alumnos, la universidad...

Tú... Quise decírselo, pero en lugar de eso apreté los labios con cierta contención y bajé la mirada con una leve sonrisa tímida, como solía hacer cada vez que intentaba no decir algo que no debía...
Tras curiosear los puestos, nos acercamos a aquella tienda de antigüedades, pero parecía tener cosas realmente peculiares, algunas que incluso era como si ya hubiéramos visto antes, aunque parecían objetos únicos.
Pero cuando estábamos a punto de irnos, me fijé en aquellas dagas, y al coger una, me di cuenta de que no la esperaba tan ligera... pero lo que aún me esperaba menos fue tener esa reacción ante el acercamiento del dueño.
Me sentí realmente avergonzada, devolviendo la daga y prácticamente saliendo de allí apresurada con Kilian, tras deshacerme en disculpas.
Aunque él parecía realmente impresionado, yo me detuve un momento al salir, mirando mi mano como si no me lo creyera, y respondiéndole realmente confusa.

- Yo... No lo sé, de verdad que no...

Negué en cuanto mencionó todas esas opciones, mirándole avergonzada al decirme que había dejado la hoja justo con una precisión impecable a la altura de su cuello, lo que solo me hizo tensarme algo más, pensando en lo que podría haber pasado.

- Kilian, por poco lo mato... yo... no sé qué me ha pasado. Fue...

Me dijo que si era alguna especie de ninja, ante lo que le miré algo más seria, dándole un ligero manotazo en el brazo, un tanto avergonzada.

- No te rías... No había pasado tanta vergüenza en mi vida. Pobre hombre...

Le dije, aunque sin poder evitar mirarle algo extrañada después, confesándole aún como si ese hecho me diera mala espina en general.

- Parecía muy amable... y ni siquiera se asustó. No sé lo que fue, pero, cuando se me acercó... Sentí como una especie de escalofrío, como si no me diera buenas vibraciones o algo así... No suele pasarme con la gente.

Por lo general suelo ver el lado bueno prácticamente en todo el mundo, no sé por qué ese hombre me había dado sensación de recelo, aunque al menos me sentí más tranquila fuera de la tienda, y era como si, al cogerme de nuevo del brazo de Kilian, sintiera cierta seguridad.
Asentí cuando me propuso acercarnos al bosque, y se conoce que me había quedado muy callada, ya que aquella broma me devolvió al momento de aquel paseo, dejando de darle vueltas al asunto de la tienda y recuperando una leve sonrisa.

- Perdona, aún estoy un poco extrañada... Pero no, no creo que haya lobos tan cerca del pueblo, o habría advertencias al respecto.

Supuse con una media sonrisa tranquila, fijándome a nuestro alrededor.
Era una zona tranquila con algunos árboles. Se notaba que el pueblo, al igual que el campus, estaba rodeado de bosque, y encontramos un pequeño claro con algunas hojas secas desperdigadas por estar ya en otoño, aunque parecía un lugar tranquilo y acogedor.

- ¿Nos sentamos a comer aquí?

Le ofrecí, sin tener reparo alguno en sentarme en el suelo. Después de todo, llevaba vestido largo, y no había mucha humedad en el suelo, ya que las hojas caídas hacían una especie de alfombra natural sobre la tierra.

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Re: Un paseo por Grimmsburg {Kilian Rockwell}

Mensaje por Kilian Rockwell el Dom Oct 28, 2018 2:49 am

Parecía que Taliah se había dado cuenta de mi incomodidad cuando mencionó a Ruby, aunque los motivos no eran los que ella pensaba… De todas formas preferí no darle más vueltas al tema ya que no creía que fuera el momento de contarle aquello, y en realidad tampoco tenía porqué hacerlo… aunque sintiese que sí debía hacerlo. Pero me olvidé de aquello cuando me hizo aquella confesión en los puestos del mercado, dejándome entre sorprendido y esperanzando ya que realmente parecía estar hablando con completa sinceridad. Aunque volvió a apartar la mirada con esa reserva, la ilusión que se reflejaba en la mía no se esfumó, y tampoco aquella sonrisa, y le dije que me gustaría que se quedase no solo ese año ya que comenzaba a acostumbrarme a su compañía...

Las clases, los alumnos, la universidad… –repetí lo que ella había enumerado, esbozando una sonrisa divertida que después se volvió un poco más pícara y atrevida–. ¿Y los profesores no? –bromeé, quizás con cierta mala intención, y sin dejar de mirarla para ver su reacción. Aunque tampoco quería hacer que se sintiese demasiado incómoda así que me centré en otros temas de conversación mientras íbamos a aquella tienda de antigüedades, que realmente era misteriosa y un poco extraña… Los dos encontramos objetos que nos resultaban familiares, por imposible que fuese, aunque lo realmente sorprendente fue cómo Taliah se manejó con aquella daga, como si fuese una experta en el tema o algo así... La verdad es que aquellos movimientos parecían imposibles, de no ser porque los había visto con mis propios ojos.

Bueno, quizás tengas algún don natural o algo así… La verdad es que fue increíble –respondí, aunque me arrepentí un poco de hablar sobre el tema cuando me miró con aquella vergüenza en la mirada y me dio aquel manotazo en el brazo por soltar aquella broma, parándome en seco durante unos momentos para quedarme frente a ella–. Perdona, no me río más, lo prometo. Lo importante es que no ha pasado nada y a aquel hombre ni siquiera le importó. La verdad es que parecía que sabías muy bien lo que hacías, y eso sin tener ningún tipo de adiestramiento –le dije, acariciando sus brazos suavemente como si intentase que se tranquilizase, antes de reanudar de nuevo el paso.

Bueno, la verdad es que parecía un tipo un tanto… extraño –dije, encogiéndome de hombros ante su comentario, como intentando quitarle importancia–. Se apareció de pronto detrás de nosotros de un modo bastante silencioso, y tenía sonrisa siniestra, ni que lo hubieran sacado de una película de terror –bromeé, sonriendo divertido. La verdad es que parecía un hombre bastante raro, como si escondiese algo, aunque me olvidé del tema cuando seguimos con aquel paseo. No había nada más en que pudiese pensar que en la hermosa chica que iba a mi lado, aunque parecía estar un poco ensimismada después de lo que había pasado, así que intenté hacer una pequeña broma para devolverla a la realidad.

No pareces una mujer que se asuste fácilmente de los lobos feroces… –bromeé cuando respondió a mi broma con aplastante lógica, asintiendo cuando sugirió sentarnos a comer sobre un lecho de hojas secas–. Claro, si a ti no te importa a mí me vale cualquier sitio –le sonreí, antes de sentarnos allí mismo y comenzar a hincarle el diente a aquellos bocadillos que habíamos comprado antes en el pueblo. Aquel sitio era de lo más relajante y bastante silencioso, incluso tenía un aire romántico como si lo hubiesen sacado de una película... En momentos así desearía que no hubiese ninguna barrera entre nosotros, y poder abrazarla y besarla como ansiaba hacer en ese mismo momento…

Si te apetece, después de comer podemos adentrarnos un poco más en el bosque. La verdad es que nunca lo vi cómo me gustaría, y sé que hay unas cataratas que son bastante bonitas –comenté por romper el silencio, y también por distraerme a mí mismo de aquellos pensamientos. Iba a ser difícil mantener aquella promesa de no volver a besar, sobre todo estando tanto tiempo juntos y a solas, pero estaba convencido de que no la iba a romper.

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Re: Un paseo por Grimmsburg {Kilian Rockwell}

Mensaje por Taliah Woods el Dom Oct 28, 2018 3:15 am

Aunque una parte de mí se sentía "incómoda" con Kilian, la verdad es que no podía ignorar que, al mismo tiempo, me sentía más yo misma, como si con él no tuviera que aparentar... salvo el hecho de ocultar mis emociones hacia él... pero casi era más por la culpa que sentía hacia Leith, y por miedo a tirar por tierra esos diez años, porque algo me dice que, si le doy alas, ya no podré parar... Y nuestra única oportunidad para hacer lo correcto era mantener esa amistad, nada más...
Entonces, ¿por qué le daba esperanzas? Era como si no pudiera evitarlo, y aunque intenté salir del paso, se ve que insistió, provocándome un leve sonrojo.
¿Lo estaba haciendo a propósito?
Sí... esa encantadora sonrisa pícara que hacía que me temblaran las piernas era claramente intencionada, con lo que negué con una media sonrisa y ese toque rojizo en mis mejillas, aunque por una vez intenté seguir si broma.

- Sí, claro... los profesores también. El profesor Staubfinger es realmente encantador.

Aunque se notó que bromeé al final, sí que le había mirado de un modo algo más especial al asegurar que también me agradaba pasar tiempo con los profesores, como si inconscientemente una parte de mí le pidiera que no se rindiera.
Al menos, entrar en aquella tienda de antigüedades nos hizo cambiar de tema, aunque no precisamente de una forma tan positiva, ya que me llevé un buen susto.
Salimos de allí de forma bastante apresurada, y cuando me quejé de sus bromas, su cambio de actitud me hizo pensar que, quizá, como a veces podía ocurrirme, estaba dándole más vueltas a las cosas de las que tenían, así que sonreí cuando acarició mis brazos de esa forma. No sé por qué, pero era como si esa caricia me reconfortara de un modo que no sabía explicar, sintiendo al momento una sensación de calidez y tranquilidad que me hizo esbozar una leve sonrisa, apoyando ambas manos sobre su pecho.

- No... yo... perdona, creo que a veces le doy demasiadas vueltas a las cosas... Supongo que solo fue un acto reflejo, pero fue tan raro que... no sé, me he asustado un poco, nada más. Supongo que podría pasarle a cualquiera.

Le expliqué, cogiéndome entonces de su brazo y negando con una leve sonrisa entre tímida y avergonzada por cómo habló de aquel pobre hombre.

- Vamos, Kilian, pobre hombre, no era para tanto... Además, teniendo en cuenta la situación, ha sido muy amable. La verdad es que no sé por qué me ha dado esa sensación... nunca suele pasarme.

Aun así es algo que me dejó un poco pensativa, quizá más tiempo del que creía, porque ya nos adentrábamos en el bosque cuando Kilian llamó mi atención de ese modo, parpadeando un par de veces y esbozando una leve sonrisa, centrándome algo más en él.

- Bueno, es algo bastante lógico. Dudo que dejaran a los alumnos venir tan alegremente si hubiera alerta de lobos en la zona. Estos terrenos están bastante cerca de la universidad.

Le dije con esa media sonrisa más dulce, aunque me hizo reír un poco al llegar a aquel claro, al decir eso de que "si a mí no me importaba a él tampoco".

- ¿Crees que por ser una chica criada en un ambiente refinado no soy capaz de sentarme en el suelo?

Bromeé un poco con él, sentándome entonces a su lado con naturalidad y sacando aquellos bocadillos.
La verdad es que era todo tan agradable... La naturaleza, la tranquilidad... y él... Era como si todo estuviera hecho para ser justo así, sencillo... y perfecto... Lo único que parecía desentonar era el diamante rosado excesivamente caro en mi dedo, al que desde hacía un rato había dejado de prestar atención.
Ante la oferta de Kilian, asentí con una sonrisa, aunque también siendo consciente de mi situación.

- Claro, si crees que podría haber un camino no demasiado escarpado. No es que tenga ningún problema, pero no llevo precisamente botas de montaña.

Le dije con una media sonrisa, ya que, a juego con aquel vestido, llevaba unas sencillas bailarinas crema, que sin duda resbalarían en rocas mojadas, y no servirían muy bien para terrenos demasiado empinados o escarpados.
Y aun así, añadí con cierta timidez, ya que no quería que creyera que dudaba de él, pues no era así para nada. Simplemente era consciente de que yo no sabría volver, de adentrarnos demasiado.

- Y siempre que creas que podríamos llegar al pueblo para la cena. No creo que yo supiera volver si nos adentramos demasiado, pero supongo que un militar experto sabrá moverse por el bosque incluso si oscureciera.

Comenté como un voto de confianza, aunque realmente no es que estuviera preocupada. No tendría problema en ir de acampada, pero realmente no sin tienda de campaña o al menos ropa algo más abrigada, porque seguramente por la noche refrescaría.

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