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Hace siglos que nuestro mundo ha dejado de creer en la magia. Sustituida por la ciencia y la tecnología, los humanos han perdido la fe en los cuentos de hadas, y los finales felices son algo que ahora solo parece existir en libros y películas.

Pero hay otros mundos separados del nuestro por un fino velo que ha sido atravesado por una oscura maldición, trayendo a un recóndito castillo entre las montañas de Alemania a un gran número de personajes pertenecientes a esos mundos de cuentos de hadas.

En un lugar conocido como el Bosque Encantado, un mundo que alberga reinos de las grandes historias de los cuentos, como Blancanieves, Cenicienta, o Caperucita Roja, el Ser Oscuro, Rumpelstiltskin, ha convencido a la Reina Malvada de que los villanos no tienen finales felices en una tierra donde la magia buena siempre triunfa, y deseando obtener el suyo, la Reina Regina ha reunido a las brujas más malvadas y poderosas de los reinos, a fin de llevar a cabo ese poderoso hechizo.

Pero el mal inevitablemente atrae a las fuerzas del bien, que intentan evitarlo. A oídos del Hada Azul llegaron las intenciones de la Reina Malvada, y tras pedir ayuda a la Reina Blanca de Wonderland, convencieron a Maléfica, Reina de las Ciénagas, para dejar de lado su rencor hacia los humanos y proteger el Bosque Encantado.

Por desgracia, ni la ayuda de aquella que fue el Hada más poderosa de todas ha podido evitar los oscuros planes de Rumpelstiltskin, y el choque de la magia negra con la magia buena que intentaba evitarlo ha provocado una ola de poder tan grande capaz de atravesar no solo el espacio, sino el tiempo y las dimensiones, afectando no solo a los habitantes de aquel mundo, sino a muchos otros, e incluso a un futuro que ahora se antoja incierto.

Ahora, todos esos seres de cuento de hadas han quedado reducidos a meros humanos en nuestro mundo, encerrados en los terrenos de un enorme castillo entre las montañas, conectado con un pequeño pueblo que hace de entrada, pero manteniéndolo separado en cierta manera, con un poderoso hechizo que impide a la mayoría entrar o salir.

Pero las cosas no han salido como todos esperaban. Rumpelstiltskin puede ser ahora el dueño de todas esas tierras, pero no es capaz de abandonarlas, y el "final feliz" de la Reina Malvada ha quedado eclipsado al ver que, en lugar de estar al mando como Directora de la universidad, hay otra persona en su lugar, Maléfica. La magia de las hadas logro en el último momento modificar en parte el hechizo, y aunque la mayoría de los héroes han perdido sus finales felices, gracias a ellas mantienen su libre albedrío, teniendo la oportunidad de reencontrarse y recuperarlo.

En un mundo sin magia, donde todos creen ser personas normales, solo unos pocos recuerdan de dónde vienen, quiénes son, y la necesidad de traer de vuelta la magia a este lugar donde todos parecen haberla olvidado.

Dependerá de cada uno escoger su nuevo camino, tener el valor para recuperar la felicidad que han perdido, o comenzar de cero, mientras se pone aprueba si aún queda algo de magia que despertar en este mundo, y si los cuentos de hadas pueden formar parte de la realidad.
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¿A eso lo llamas boxear? (Flynn)

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¿A eso lo llamas boxear? (Flynn)

Mensaje por Regina Mills el Mar Oct 09, 2018 9:07 pm

La velocidad no era importante, ni tampoco lo era el tiempo que te tomases en dar el golpe. Lo que contaba en aquellas situaciones era la técnica, la destreza con la que pegarías el puñetazo. Era importante saber dónde asestar el impacto y cómo darlo, debías acompañar el puño con el hombro para dar más fuerza y contundencia antes de asestar el golpe de gracia.
Respiré hondo, me sequé el sudor de la frente con uno de los aparatosos guantes y seguí golpeando el saco una vez tras otra, sin descanso, sin disminuir el ritmo. Como si a través de la fuerza que liberaba al chocar mis puños contra aquella superficie dura pudiese dejar que el estrés que llevaba cada día a la espalda disminuyera, como si con aquel repetitivo ejercicio que realizaba a diario pudiera notar que mis problemas perdían fuerza a medida que los golpeaba como si fueran aquel saco.

Ya cuando poseía mi magia utilizaba el ejercicio como un método para aislarme del mundo y alejarme de mi vida por unas horas. Me habían enseñado el arte de pelear con mi cuerpo antes que con mi magia, en mis muchos viajes había aprendido abundantes clases de lucha cuerpo a cuerpo hasta dominarlas y combinarlas en una danza mortal para aquel que no sucumbiera a los encantos de mi poderosa oscuridad. Había logrado convertirme en una poderosa reina oscura tanto con mis habilidades sobre la magia negra como con mis fuertes brazos y piernas.
Mis maestros habían sido duros conmigo, más de lo que cualquier ser débil pudiera soportar en dos vidas. Pero también habían logrado unos resultados asombrosos en mí. Quizá se arrepintieron cuando vieron en lo que me habían convertido entre todos, quizá se hubieran echado atrás si hubieran sabido lo que alcanzaría a ser, quizá hubieran corrido a esconderse cuando supieron que iba a arrancarles el corazón de sus corpulentos cuerpos.

Volví a respirar hondo y dejé de pensar en el pasado. Para ello traté de rememorar lo que había hecho ese día antes de llegar allí, a aquella solitaria sala a la que casi nadie iba.
Traté de visualizar el sonido de mis pasos caminando por el camino de grava del exterior de la universidad. De concentrarme en cambiar mi atuendo a uno más adecuado para la ocasión, no podía boxear con chaqueta y tacones, así que me puse mi ropa de deporte y dejé mi traje pulcramente doblado dentro de la bolsa negra a un lado de la sala para que no me estorbase.
Realicé mis ejercicios de calentamiento, estirando mi cuerpo felino antes de ejercitarlo. Conté hasta cien en cada uno, manteniéndome siempre al límite de lo que podía resistir, antes de ponerme mis guantes y dirigirme decidida a aquel simple saco que había sido golpeado tantas veces que en alguno puntos tenía hendiduras.


Volví a abrir mis ojos, con la mente ya vacía de mi antigua vida, y los concentré en el objeto que tenía ante mí. Traté de imaginar que todas aquellas personas a las que más detestaba estaban ante mí, con sus sonrisas bobaliconas y sus estúpidas mentes tratando de funcionar correctamente. Los imaginé a todos, a los pasados, a los presentes y a los que aún después de muertos continuaban persiguiéndome, torturándome en mi mente como antiguos fantasmas.
Comencé a golpearlos a todos y cada uno de ellos, a Dracobich, con aquella falsa sonrisa en la cara y mi trono en aquel reino bajo su trasero, a los Rockwell, con sus estúpidas mentes intercediendo en mis planes sin ni siquiera saberlo y a Jenkins, que con sus estupideces tan solo me complicaba soberanamente la vida. Imaginé a Mckleen y Waterman en mi despacho, frente a mí, con sus sonrisas congeladas de terror cada vez que mi puño golpeaba el saco, y a la pequeña furcia pelirroja que había tratado de humillarme en aquel maldito baile. Me encargaría de todos ellos a su debido tiempo.

-¡AAAAAAAAAAAAAH!-grité con toda mi ira explotando dentro. Golpeé con tanta fuerza que el aparato se desplazó unos centímetros en el suelo, rayando el suelo de madera y produciendo un sonido desagradable.

Me había quedado bastante a gusto con aquel último golpe, como si estuviera en paz conmigo misma tras haber liberado toda la frustración que tenía acumulada dentro. Me sentía liviana, como si pudiera flotar por la sala y elevarme hasta el cielo azul.
Tenía tanta energía dentro que sentía que podía seguir golpe tras golpe, instante tras instante, hora tras hora y así hasta que mi cuerpo cayera al suelo desfallecido de puro abatimiento, brillante de sudor y completamente exhausto.

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Re: ¿A eso lo llamas boxear? (Flynn)

Mensaje por Flynn Rockwell el Mar Oct 09, 2018 10:44 pm

Mañana libre. Hacía tiempo que no tenía una mañana libre como bien dice la palabra. Siempre acababa haciendo trabajo atrasado o resolviendo algún enfrentamiento entre alumnos, y no tanto alumnos…

Últimamente las cosas entre mi hermano y Taliah, nuestra compañera y profesora de astronomía, no iban del todo bien. Parecía que había una extraña tensión entre ellos que era difícil de explicar. Él encaprichado hasta los huesos de ella, y ella, prometida con otro hombre pero sintiendo algo por mi hermano... Sea como sea esperaba que no terminara metiéndome a mí en algún lío con ella. Eso sí, siempre hablando de ella, que si Taliah por aquí que si Taliah por allá. En cambio mi tío parecía tranquilo con todo aquello, aunque creo que ni sabe que la profesora de astronomía le ha robado el corazón a Kilian.

Hacer ejercicio era la mejor manera de olvidarme de mis problemas y de los problemas de los demás. ¿Y qué mejor desahogo que dando golpes a diestro y siniestro sin riesgo de herir a nadie salvo a ti mismo con alguna lesión? Aunque esperaba no terminar en la enfermería, claro. Cogí mi macuto con todo lo necesario, mi ropa deportiva y mis guantes de boxeo, y al llegar al gimnasio me fui a cambiar para estar mucho más cómodo, no iba a pelear con camisa y vaqueros, obviamente.

No solía haber nadie a estas horas, así que no tendría a alumnos presentes que incomodaran mi ejercicio. Con los guantes ya en posición en mis manos, me dirigí a la amplia sala de boxeo. Había una zona de entrenamiento a un lado y al final de la sala se encontraba el ring. No solía usarse mucho, a pesar de que muchos jóvenes lo utilizaban para medir sus fuerzas y así lograr conquistar a alguna muchacha.

Antes de entrar por completo observé que no estaba solo. Me quedé mirando a quien sorprendentemente estaba ya dando golpes al saco. En silencio, apoyado en el marco de la puerta, observaba los movimientos de alguien que en ningún momento imaginé que vería allí, la Terrible jefa de estudios, Regina Mills. Nunca imaginé que la vería allí dando mamporros a diestro y siniestro, ella que era tan fina y con clase en todo momento.

Al final decidí intervenir, sino ¿para qué demonios había ido hasta allí si no iba a entrenar un poco? Además, seguro que iba a ser divertido.
Nunca esperé verla aquí, señorita Mills. No pensé que sería un lugar apropiado para alguien como usted –me acerqué a ella, parecía muy dispuesta a reventar todos los sacos que quedaban–. A este paso tendremos que comprar más sacos por que no quedará ninguno decente –sabía que aquella “señorita” no era de bromas, pero hoy me había cogido de buen humor y tampoco me importaba si se reía o no.

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Re: ¿A eso lo llamas boxear? (Flynn)

Mensaje por Regina Mills el Mar Oct 09, 2018 11:33 pm

Escuché su voz antes de ver el rostro al que pertenecía. Sabía quién estaba tras de mí, aguardando con una estúpida sonrisa bobalicona en los labios, o tal vez con una mirada burlesca en el semblante después de mostrar su buen humor con aquella frase.
Había esperado poder estar sola allí, como la mayor parte de las veces. Pero se ve que no podía tener ni un momento de calma en aquella maldita universidad sin que alguien al que detestaba viniera a arrebatarme la paz y la tranquilidad que me proporcionaban el golpear y golpear hasta sacarme el estrés de dentro.

-Señor Rockwell.-dije dándome la vuelta. Odiaba que alguien me viera empapada en sudor. No porque aquello restase algo a mi belleza, sino porque era asqueroso que te observasen mientras te notabas pegajosa.- No sé porqué se sorprende, soy yo la que no esperaba verle por aquí. Pensaba que estaría, qué se yo, dando clases.-dije con un tono que dejaba perfectamente claro que su presencia no era bien recibida y no pensaba disimularlo- Por decir algo claro.

Era obvio que no pensaba irse de allí, y yo tampoco iba hacerlo por el único motivo de que lo detestara profundamente, era un estúpido insecto que se pavoneaba sin vergüenza alguna y se creía superior a alguien de mi nivel mostrando su insulsa sonrisa. Así que me giré, ignorándolo, y continué con mis ejercicios como si no existiera, era mejor opción que seguirle el juego y tener que hablar con alguien de esa clase.
Aún no podía entender cómo Dracobich había permitido que calaña como aquella sirviera de personal docente. Yo era de la opinión de que estarían mejor en puestos adecuados a su nivel, como por ejemplo el del señor Hudson, un trabajo en el que no se necesita un nivel de inteligencia demasiado alto y que hasta alguno de los alumnos estaría capacitado de realizar. De esa manera podría haber profesores más adecuados para enfrentarse a la ignorancia de la universidad. Yo misma podría proponer unos cuantos.

-Señor Rockwell, no piense ni por un momento que porque me guste arreglarme y vestir tacones vaya a ser débil. Un cuerpo fuerte es casi tan importante como una mente brillante.-estaba claro que no había optado por la elección de ignorancia mutua-Una mujer como yo debe dominar varias artes, entre ellas la de romper y dislocar huesos. No es que sea demasiado elegante pero es necesario para defenderse. No pretenderá que deje mi seguridad en manos de los hombres, ¿verdad?

Golpeé una última vez el saco con contundencia y me dirigí hacia él mientras secaba el sudor que perlaba mi frente. Evidentemente había venido, como yo, a boxear, no había otro motivo por el cual se hubiera puesto los guantes.

-¿Boxea mucho?-dije mientras estiraba por última vez antes de cambiar de deporte.-Nunca le he visto por aquí.-si sabía boxear igual que enseñaba no haría más que el ridículo- Hay que tener mucha técnica y saber dónde y cómo pegar.-seguramente asestase golpes sin ton ni son y sin ni siquiera molestarse en calentar primero.-Puede que algún día venga a verle.-dije con una malvada sonrisa. Siempre era un placer ver como los demás se humillan. Siempre que no tuviera trabajo claro está, el deber ante todo.

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Re: ¿A eso lo llamas boxear? (Flynn)

Mensaje por Flynn Rockwell el Mar Oct 16, 2018 8:19 pm

Sabía que mi presencia allí no le gustaba ni un pelo a la jefa de estudios, más bien lo contrario, aquella mujer parecía detestar a todo el mundo y más a los que suelen tener sentido del humor como yo. Siempre que la ves por las instalaciones del internado parece que está enfadada o tramando asesinar a alguien, como poco. Y eso que acabamos de empezar el curso…

Me parecía increíble verla allí, tan diva y con clase como siempre quiere aparentar, y ahora, sudando a chorros como estaba… seguro que no querría que nadie la viese así de desarreglada para alguien como ella. Si lo contaba, no me creerían, seguro.

Así que me acerqué a ella un poco más cuando se giró en mi dirección.

Pues ya ve… Hoy es mi mañana libre y he venido a practicar un rato con el saco, señorita Mills.

Como era de esperar, yo no le importaba lo más mínimo por que empezó a ignorarme descaradamente, pero no, no se iba a librar tan fácilmente de mí. Ella no parecía tener intención de marcharse, ni yo tampoco. Así que empecé a estirar en otro lado de la sala, pero claramente en su rango de visión. ¿Débil? En ningún momento había pensado aquello. Hasta los más pequeños pueden tener dentro una gran fuerza, solo falta potenciarlo.

Hice como si pasará la cremallera de mi boca ante sus palabras.
¿Qué? ¡Oh, no! En ningún momento he insinuado que sea débil, ni algo similar, señorita Mills. Defenderse… ya, bueno, no creo que tampoco le haga mucha falta defenderse en un lugar así. En cuanto no sea para esquivar como un ninja los avioncitos de papel de los niños de la escuela…

Yo siempre con mis chistes malos… si es que no aprendo…

Pues la verdad es que ahora ya no tanto, pero sí que solía boxear y hacer deporte cuando vivía en el viejo barrio. Allí o corrías muy rápido o más te valía aprender algún deporte de contacto por supervivencia, más bien –pero claro, era solo un niño por entonces, y mucho boxeo profesional no es que fuera en realidad. Era más bien a ver quien le daba más fuerte al saco–. Lleva mucho rato aquí? A lo mejor ya se ha aburrido de hacer siempre lo mismo. ¿No ha probado a hacer yoga? Seguro que para alguien como usted, con todo el peso que tiene sobre sus hombros por su cargo, le vendría bien para aliviar tensiones, ¿no cree? Dicen que funciona. Así no tendrá riesgo de romperse una uña o lesionarse tan fácilmente –tras unos calentamientos, empecé a golpear un poco al aire y luego me puse frente al otro saco dispuesto a machacarlo.

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Re: ¿A eso lo llamas boxear? (Flynn)

Mensaje por Regina Mills el Miér Oct 17, 2018 1:20 pm

Por lo visto no podía tener un solo momento de paz sin que algún problema o, en este caso, idiota viniera a incordiarme. Primero había tenido que lidiar con el hecho de que no iba a dirigir el nuevo mundo por culpa de alguna clase de interferencia en mi maldición. Después me veía relegada a un puesto de simple jefa de estudios con todas las quejas de alumnos que eso comportaba. Por supuesto, eso también implicaba que debía reunirme con Dracobich, que parecía burlarse de mí en mi propia cara al llamarme al que tendría que haber sido mi despacho. Y, por si eso no hubiera sido suficiente, ahora tenía que ver como mi único momento de desconexión se veía interrumpido por el incompetente de Rockwell.
Estaba cansada de todos, de alumnos, profesores, trabajadores del campus e incluso de la gente del pueblo. Parecía imposible reunir tal cantidad de estúpidos en un mismo lugar. No conseguía encontrar la manera de calmar mis nervios con tanto incordio a mi alrededor.

Intenté ignorarlo en la medida de lo posible, pero por lo visto el profesor era corto de entendederas y no había comprendido que lo mejor para los dos era que me dejase en paz. Si quería molestarme lo había conseguido, ahora estaba de mal humor y no pensaba esconder que su presencia no era bienvenida. Lo ideal hubiera sido que cada uno entrenase por su cuenta, sin relacionarnos lo más mínimo ni cruzar palabra alguna, pero por lo visto esa posibilidad estaba fuera de mi alcance.

Levanté una ceja ante su comentario. No podía creer lo estúpido que podía llegar a ser aquel hombre. Daba por hecho que en un campus universitario nada podía ocurrirte si eras profesor. Incluso una mujer de mi talla, a la que todos temían y respetaban desde el primer momento, se veía amenazada en algún momento u otro. Por eso precisamente debía ser fuerte en todos los sentidos. De nada servía tener un reino a tus pies si no sabías defenderte tu misma y dependías de otros para seguir en lo más alto.

-Si sus alumnos le tiran aviones de papel debería reconsiderar quién tiene la posición de poder en el aula-me quité los guantes y fui hacia mi bolsa de entrenamiento-. No es que considere oportuno explicarle porqué me entreno. Pero me siento en la obligación de reordarle que en el campus nadie está a salvo, ni siquiera los profesores. Tan solo hace falta encontrar a un grupo de alumnos borrachos y con ganas de "pasarlo bien"-saqué una toalla y me sequé el sudor de la nuca y la cara-. ¿Cree que porque el alcohol esté prohibido eso implica que los alumnos no lo puedan conseguir?.

Saqué la cantimplora de la mochila y le di un largo trago. Llevaba más de una hora entrenando y comenzaba a notar agarrotados algunos músculos.
Mientras yo me recuperaba, Rockwell se dedicó a estirar con unos movimientos un tanto bruscos. Su aclaración sobre el barrio en el que había crecido me idicó que esa poca elegancia, por así llamarlo, al moverse se debía precisamente a su infancia. En los barrios marginales lo que contaba era ser el más fuerte o el más rápido. Se debía golpear al otro continuadamente y de la manera más veloz posible.

-Además, me gusta pasear por el pueblo de vez en cuando o salir a tomar alguna copa. Debo saber cómo espantar a los moscardones que intentan propasarse conmigo-volví a ponerme los guantes y me dirigí al ring que ocupaba el centro del gimansio-. A veces la mejor manera es doblando unos cuantos brazos o con un simple puñetazo en la garganta.

Moví un poco los brazos y el cuello para desentumecerlos. Notaba una pequeña contractura en el hombro izquierdo, seguramente se debiera a la tensión y el estrés de las últimas semanas. Era una lástima que aquí no tuviera ningún siervo que me diera un masaje, añoraba tanto la época en la que solo con chasquear los dedos había una docena de hombres dispuestos a satisfacer mis necesidades... Pero entonces Blancanieves tuvo que interferir en mi felicidad y destrozarla completamente de nuevo. Odiaba con toda mi alma a aquella mocosa.

-Lo probé una vez-dije sinceramente-. Pero prefiero descargame con deportes que impliquen más actividad física-dije con una sonrisa que dejaba ver claramente a qué tipo de deportes me refería-. Y el boxeo era una muy buena alternativa. Además, las lesiones son para principiantes-dije clavando mi mirada felina en él-. Si sabes golpear en el sitio adecuado y con la fuerza y presión necesarias no tienes por qué romperte o torcerte nada. ¿O es que su amplia experiencia no le ha enseñado eso?

Observé cómo acababa de estirar y se ponía los guantes dispuesto a pegar un saco de boxeo. Miré un momento la manera que tenía de asestar golpes, era un estilo rudo pero contundente. Por lo visto la flexibilidad no era uno de sus fuertes y parecía tener predilección por los combos cortos.

-Si quiere dejar de jugar puede hacerme compañía aquí arriba. Le daré una tarde dificil de olvidar- con una sonrisa sujerente me apoyé en las gomas del ring y esperé pacientemente a que se dignara a subir. Tenía muy claro que alguien tan orgulloso como él no rechazaría pelear contra alguien como yo. Aunque fuera del tipo "no pego a una mujer indefensa" había podido ver que tenía recursos de sobra para protegerme.-. ¿Tiene miedo querido? No sufra, prometo ser cuidadosa la primera vez- mi sonrisa se tornó en salvaje y lobuna y mis ojos relucieron con un brillo maligno y peligroso. Si pensaba que me había fastidiado la tarde se había llevado una buena sorpresa.

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Re: ¿A eso lo llamas boxear? (Flynn)

Mensaje por Flynn Rockwell el Lun Oct 22, 2018 9:28 pm

Sabía que con aquella mujer había que ir con cuidado con todo lo que hiciese o dijera, que no le gustaban ni las bromas, ni la gente, pero nada, no puedo evitarlo. ¿Por qué había gente tan… rancia? Sí, hay que ser serio en tu trabajo, sin duda, y yo lo era, aunque muchos al verme y ver como soy fuera de las aulas crean lo contrario. Pero en el tiempo libre, ¿por qué no llevarse bien con todos, o casi todos, los que viven bajo el mismo techo? Es más llevadero si vives en un internado no crearte enemigos.

Nadie está a salvo… madre mía, ¿qué se piensa? ¿Qué estamos en plena guerra mundial o que va a estallar en el colegio la guerra mágica como en Hogwarts? Sí, los alumnos, sobretodo los mayores de la universidad, cuando van de fiesta pueden llegar a pasarse un poco… pero tanto como para tener la necesidad de saber boxeo… No lo veo muy normal, la verdad, más bien parecía que aquella mujer exageraba.

No le niego que los alumnos a veces puedan ser un poco brutos, sobretodo cuando salen de fiesta, pero no creo que sea para tanto –la seguí sin poder evitarlo con la mirada cuando fue a refrescarse un poco… Tenía un buen culo, la verdad, para su edad. Cuando me di cuenta que estaba mirando aquella zona de su cuerpo, volví en mí… ¿Qué demonios estaba haciendo?

Entiendo. Tampoco la imagino haciendo yoga, la verdad. Sinceramente, parece más bien una mujer demasiado… enérgica para eso –por no decir violenta por lo que acababa de soltar sobre retorcer brazos.

Amplia experiencia… sí, algo así, pensé. Seguía un poco sorprendido por que le gustasen esos tipos de deporte, y encima parecía ser buena en la práctica. Tenía bastante agilidad y era de golpes rápidos. Aunque era bastante previsible en sus golpes y eso en un combate puede ser peor que no golpear fuerte.

Así es. Hay que saber moverse y golpear, sino puede terminar como poco en la enfermería con alguna contusión. Y no es muy agradable terminar lesionado sin poder hacer gran cosa. No soporto estar sin hacer nada, la verdad.

Subió al ring. Paré en seco los golpes que le estaba propinando al saco cuando la escuché. Alcé una ceja incrédulo. ¿De verdad estaba intentando picarme para que combatiese contra ella? Automáticamente fijé mi mirada en la suya y sí, era exactamente lo que estaba haciendo. No me gustaría hacerle daño o algo similar, pues no sería nada profesional por mi parte, pues, detrás de la directora, ella era mi jefa… Aunque, pensándolo mejor… su forma de retarme y como se había puesto apoyada sobre las cuerdas, ¿quién podía resistirse?

No es que sea un profesional, pero no creo que le convenga pelear contra mí. No me gustaría hacerle daño, señorita Mills –¿miedo yo? Me daba un poco de miedo, la verdad, por si terminaba mal la cosa haciéndole daño a ella sin pretenderlo. Al mismo tiempo no me podía resistir y más cuando había visto que era buena en el deporte. Estaba en una pelea interna–. ¿Miedo yo? No le tengo miedo, señorita –su mirada de fiera salvaje me producía en mí más ganas de seguir su juego, de aceptar el reto. ¿Quería pelea? Pues iba a tenerla–. Uhm… vale, como usted quiera –subí al ring de un salto y rodando por debajo de la cuerda. Me levante justo frente a ella, con mirada penetrante.

Enseguida pensé que mejor sería ir un poco a la defensiva, que pensara que podía conmigo, pero sin dejarle ganar, aunque intentaría no darle. De verdad, aunque fuese algo “malvada” no quería herirla o buscarme problemas. Empecé a moverme un poco a su alrededor, esperando que diese el primer golpe y obviamente, seguro que lo esquivaría.

Adelante. Aquí estoy. Cuando quiera. –dije abriendo los brazos en cruz animándola a dar el primer paso.

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Re: ¿A eso lo llamas boxear? (Flynn)

Mensaje por Regina Mills el Jue Oct 25, 2018 4:49 pm

Cogí la cantimplora y me bebí la mitad del agua de un solo trago mientras escuchaba a Rockwell. Era increíble, ¿de verdad creía que en un campus no podía ocurrir nada?. Seguro que era de aquellos que pensaba que unas bromas pesadas no eran más que chiquilladas de adolescentes. La cuestión era que aquellos a los que él llamaba alumnos en realidad escondían “héroes”, princesas y ladrones en su interior. No podía estar segura en un lugar plagado de hormonas en el que se habían juntado lo peor de todos los mundos, y menos sin mi magia para ayudarme.
Como añoraba poder hacer desaparecer a alguien chasqueando los dedos o atravesar sus pechos con la mano para arrancarles el corazón y estrujarlo mientras notaba como palpitaba velozmente en un intento desesperado por huir. Ah habían sido buenos tiempos aquellos, daría lo que fueran por poder volver a hacerlo. Solo con pensarlo la piel se me ponía de gallina y los ojos comenzaban a brillarme.

-Oh no sabe lo enérgica que puedo llegar a ser -dije sin volverme ni mirarle a los ojos.

Si él supiera la sed que sentía, el hambre de dolor y la excitación de la maldad que día tras día me torturaba. Cada vez que veía las sonrisas de los que ayudaron a destronarme, que sentía sus miradas burlonas sobre mí aunque no pudieran decir por qué sonreían, y que los notaba felices o enamorados la sangre me ardía como si fuera lava y sentía la necesidad de desquitarme a golpes. Vivía en un estado permanente de rabia y estrés que no se mitigaría hasta que encontrase a los responsables de que mi maldición acabara mal.

Volví a la realidad cuando Rockwell intentó darme lecciones de boxeo. Por favor, ¿con quién creía que estaba tratando?. Me reiría de aquella situación de no ser por lo enfadada que estaba de que hubiera interrumpido mi ritual de relajación matutino. Pretendía enseñarme a pelear a mi, la reina de la oscuridad, la emperatriz del mal, alguien que de tener magia podría aplastarle con un simple pestañeo.  
Solo por eso volví a ponerme los guantes y subí al ring. Le observé un rato mientras acababa algunos ejercicios de calentamiento y comenzaba a golpear el saco. Al principio parecía que daba golpes al azar, pero entonces vi como comenzaba a concentrarse y sus puñetazos se volvían más directos y algo brutos. Estaba claro que la elegancia en el combate no era algo de lo que se preocupase lo más mínimo.

Fue entonces cuando decidí apoyarme en las cuerdas y retarle a subir conmigo. Si conseguía provocarle lo suficiente o herir su orgullo seguro que vendría directo a mí sin contemplaciones. Fue casi decepcionante ver lo fácilmente que se le convencía para cualquier cosa. Estaba claro que si quería un reto no había dado con el hombre adecuado.

-No me diga -dije cuando llegó hasta mi afirmando que no me temía.

Comenzó a pasearse por el ring como un mono sin clase. Esperaba un primer golpe claro, pero no era mi estilo comenzar de aquella manera un combate.
Me despegué de las cuerdas y con paso sugerente me acerqué a él mientras me quitaba uno de los guantes. Antes de pelear quería jugar un poco con mi presa, hacía tanto tiempo desde la última vez que había pegado a un hombre que quería disfrutarlo despacio.

-¿Es que va a comenzar así sin más? - llegué hasta él y le puse la mano sin guante en el pecho-. Es una verdadera pena -noté como su cuerpo se tensaba ligeramente y sus ojos parecían desconcertados. Como me gustaba provocar aquella reacción-. Porque verá, a mi me gusta comenzar por algo suave - subí mi mano por su tórax en una caricia lenta que terminó en su cuello- y delicado.

Notaba como su respiración se alteraba, aunque muy ligeramente. Le vi tragar saliva y mirarme sin saber cómo interpretar mis gestos. Era como un cachorrillo asustado que teme confiar demasiado en el extraño que le tiende la mano.

-La verdad es que me siento tentada - mi mano viajó hasta su nuca y lo atraje hasta mí- de posponerlo. - estábamos tan cerca que notaba su aliento en mi nariz.- ¿No nota el deseo? - dejé ligeramente entreabiertos mis labios-. Porque la verdad es que yo me muero por - me acerqué a su oreja y en un susurro dejé escapar una palabra.-golpearle.

Y entonces tomé impulso con el brazo y concentré mi impacto en su estómago.

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Re: ¿A eso lo llamas boxear? (Flynn)

Mensaje por Grimmwelt University el Jue Oct 25, 2018 4:49 pm

El miembro 'Regina Mills' ha efectuado la acción siguiente: Lanzada de dados


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Re: ¿A eso lo llamas boxear? (Flynn)

Mensaje por Flynn Rockwell el Jue Oct 25, 2018 10:19 pm

No podía creer que siguiese pensando que los alumnos fuesen tan peligrosos. Si opina una cosa así, no entiendo porqué se había hecho jefa de estudios en un campus de universidad alejado de la mano de Dios y encima que tiene sección de secundaria… Si a mí no me hubiesen gustado los niños, pues no me habría hecho profesor, seguramente habría escogido otra carrera o simplemente llevar mis estudios encaminados a otro asunto. Pero como suelo decir, siempre hay gente de todo y para todo. Sus motivos tendrá el haber terminado en la universidad de Grimmwelt, supongo que será uno grande, sino no vería normal estar allí tan apartados del mundo. Yo, por una parte había ido por mi hermano, pero por otra parte por que las condiciones de mi anterior trabajo no eran precisamente las mejores… y me traía demasiados recuerdos de mi viejo barrio donde si no tenías un buen golpe de suerte, no podrías llegar a ser algo o simplemente a salir de esas calles.

Me encantaría ver lo que sabe hacer.

Al principio me costó un poco arrancar. No dejaba de dedicarle miradas a la jefa de estudios y eso, la verdad es que me desconcentraba un poco. Pero al ver que se alejaba un poco, en parte ignorándome, me concentré poco a poco en lo que tenía delante, el saco de boxeo. Me gustaba golpear fuerte y seco. Es una técnica que viene muy bien para dejar bastante k.o. al contrincante, por que hace más daño la presión que haces en el golpe seco del momento que si mantienes el golpe, era algo bastante obvio.

Pese a mi incredulidad, me animé a ello. Nunca le he dicho que no a un reto y hoy no iba a ser el momento de negarme. Quizá podría hasta sacar algo bueno de aquel entrenamiento. Parecida muy decidida y ruda a machacarme, pero de pronto se quitó un guante y vino convencida hacia a mí. Me quedé completamente bloqueado cuando su mano me rozó el pecho. ¿Qué hacía? ¿Regina se me estaba insinuando? Mi mente estaba bloqueada y al mismo tiempo cientos de preguntas me venían a la cabeza… ¿Lo del boxeo habrá sido una estrategia para acercarse a mí?

No sabía como reaccionar, simplemente mi cuerpo ya lo hacía solo. El que hiciese tanto tiempo que no estaba enserio con una mujer me estaba traicionando. Un extraño escalofrío recorría mi cuerpo. No sabía si pararla o esperar a ver que ocurría a continuación. ¿Cómo una mujer como aquella, que parece odiar a todo el mundo, se me estaba acercando de esa manera? Tenía que haber un por qué.

…me muero por… golpearle.

No sé ni como reaccioné a tiempo para esquivar su golpe en mi estómago. Quizá fue simplemente un autoreflejo por la experiencia que tenía, en parte de que me zurraran a veces en el colegio, o que sabía que algo de ahí era sospechoso. ¿Con que esa era la razón? Me mosqueó un poco, la verdad. Sabía que una mujer como ella podría jugar con maldad sus cartas… pero de ahí a seducirme con casi darme un beso.

¡Ahá! –en el mismo movimiento esquivo, di la vuelta y me puse tras ella, aunque no fuese un movimiento propiamente dicho del boxeo rodeé con mi brazo su cuello desde atrás–. ¿Pensabas que eso te iba a funcionar? ¿Si querías algo conmigo solo tenías que decirlo? Quizá habríamos podido llegar a un cálido acuerdo.

Una parte de mí, la parte más irracional, hubiese deseado algo con ella en ese momento, no podía negar que mi cuerpo la había deseado observando esas insinuaciones, todos somos humanos, uno no es de piedra como los trolls que cuentan en las historias para niño. Pero no era algo posible y mejor intentar olvidarlo. No obstante, la solté rápidamente dándole un pequeño empujón para así intentar evitar la opción de golpearme de nuevo.

¿Pensaba que íbamos a hacer boxeo, no ballet, jefa? ¡Vamos, enséñame lo que de verdad sabe hacer! –me gustaba picarla. Si ella quería jugar fuerte, jugaríamos fuerte. Pero seguía pensando que mejor provocarla pero sin herirla. No vaya a ser que se cabree y me eche de allí para siempre.

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Re: ¿A eso lo llamas boxear? (Flynn)

Mensaje por Regina Mills el Jue Oct 25, 2018 11:40 pm

Desde el momento en el que había subido al ring no pude evitar que una sonrisa siniestra y maliciosa se extendiera en mi rostro. No tenía remedio, me encantaban las buenas peleas, y más si hacía mucho tiempo desde la última. Ya podía notar como mi corazón se aceleraba de pura excitación y mi cuerpo se arqueaba ante la promesa de la inminente batalla. Y yo que pensaba que la mañana se había torcido irremediablemente.

No tardé ni dos segundos en pensar mi estrategia. Estaba claro que tanto por altura como por peso y fuerza me ganaba, pero en lo que respectaba a la rapidez, la flexibilidad y la precisión estaba bastante segura de que no me llegaba a la suela de los zapatos. Así pues decidí aprovechar una de mis armas más potentes, mi belleza. Desde que mi madre me enseñó a utilizarla siempre había conseguido lo que quería gracias a unas pocas caídas de pestañas y una sonrisa inocente. Al menos hasta lo de Daniel. Sacudí la cabeza para alejar aquellos pensamientos de mí, todo aquello había pasado hacía mucho.
Estaba segura de que Rockwell no podría resistirse a mis encantos, y más con aquellas mallas elásticas y aquel top corto que dejaban poco a la imaginación. Fue de esa manera cómo me quité el guante y comencé a avanzar a un ritmo lento e insinuante hasta quedar justo delante de él. Alargué una de mis manos y comencé a acariciar su cuerpo al ritmo que mi boca susurraba palabras cargadas de seducción.

Tal y como había pensado el profesor cayó rendido ante mí. Notaba aquellos ojos normalmente seguros mirarme sin entender. Vi su boca ligeramente abierta y seca deseando tomar la mía. Noté como se le erizaba la piel allá donde la tocaba. Ya casi estaba hecho, mi hechizo había surtido efecto con tanta rapidez que incluso me daba pena que todo fueran a acabar. Tomé impulso con el brazo enguantado y dirigí mi golpe hacia su estómago. Y aunque me costó mucho verlo y todavía más creerlo, inexplicablemente logró esquivar mi ataque y tomarme por sorpresa al  inmovilizarme desde atrás con uno de sus brazos.

- La verdad es que me estaba funcionando-dije al notar algo duro presionarme en la parte baja de la espalda.- . No te hagas ilusiones, nunca podrás tenerme en la cama Rockwell.

Entonces me soltó y empujó lejos de él, casi como si mi simple contacto le incendiase la piel de pura pasión. Pobre Rockwell, ya había caído ante mis encantos y todavía no se había dado cuenta.
La parte positiva de todo aquello era que, al tener casi toda la sangre concentrada en algún punto debajo de sus pantalones, el cerebro de mi oponente no pensaba con claridad, cosa que demostró al lanzarme justo donde había dejado caer mi guante pocos instantes atrás.

- Oh vamos-me abroché bien el guante y choqué mis puños con fuerza- . No me digas que te ha dolido que todo eso no fuera en serio. ¿Te has quedado con las ganas?-dije mirando directamente al bulto todavía visible entre sus piernas.- . No te preocupes, seguro que encuentro la manera de calentarte otra vez- le guiñé un ojo y me puse en posición.

Ahora si que no pensaba fallar. Estaba claro que prefería usar la técnica de defenderse y esperar a que yo le atacase, y como hoy me sentía especialmente agresiva pensaba hacer realidad ese deseo.
Como él había comenzado con un movimiento que se alejaba bastante del boxeo, me había tomado la libertad de asumir que en aquella pelea todos los ataques estaban permitidos, lo cual fue una auténtica ventaja para mí ya que tenía muchísima más fuerza en las piernas que en los brazos.
Me acerqué a la carrera hacia él y justo cuando comenzó a cubrirse bajé de golpe apoyando mi peso en la pierna izquierda y estirando la derecha. Giré mi cuerpo y le golpeé detrás de las rodillas haciéndole perder el equilibrio. No perdí el tiempo y me senté encima de su espalda inmovilizándole el cuerpo.

- Vaya vaya. Resulta decepcionante que hayas caído en un truco tan viejo- estiré mi cuerpo felino rozando mis pechos contra su espalda mientras mi boca volvía a buscar su oreja- . Y yo que quería divertirme un poco más antes de volver al despacho...

Off:
Nótese que Regina ya no habla al profesor de usted.

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Re: ¿A eso lo llamas boxear? (Flynn)

Mensaje por Flynn Rockwell el Vie Oct 26, 2018 9:28 pm

Todo lo que estaba ocurriendo en esa mañana desde que había cruzado la puerta del pabellón era impensable, era algo que en ningún momento imaginaría que me sucediese. Lo primero fue verla vestida tan deportiva y activa. Siempre la había visto como la típica mujer pija y coqueta y chulesca que se cree superior a todo el mundo.

Sí, no estaba vestida como solía, pero seguía con la actitud de acabar con el mundo, de volverlo loco, patas arriba. Y es exactamente lo que me estaba haciendo ahora a mí… Su reto había sido más que apetecible, no lo dudo. Mentiría si dijera que más de una vez, en algún encontronazo con ella, se me había pasado por la cabeza que alguien le diera su merecido, y parecía que podía ser yo mismo quien lo hiciera, aunque no podía ni quería pasarme con ella.

Mientras se me insinuaba de aquella forma tan deseable y sexy, no podía pensar con claridad, me la estaba comiendo con los ojos y por mi mente pasaba el pensamiento de seguir avanzando, de seguirle el juego de algo más que miradas traviesas. Sí, no estaría bien, y era muy extraño viniendo de ella, pero no podía evitar las ganas que tenía de comerle la boca en ese momento.

Pero no, nunca te fíes de una mujer que te reta a un combate. Todo fue una treta, una forma de distraerme por completo. Por suerte para mí, quizá por fortuna o por azar logré esquivarla y retenerla un momento en mis brazos. Al hablarle estuve tentado a comerle la oreja pero me contuve no sé ni como. ¿Qué me pasaba? De pronto, como si de un chispazo se tratara, volví en mí. Esto no debía estar pasando e intenté pensar en otra cosa, distinta a aquel deseo que me había provocado y me estaba recorriendo todo el cuerpo. Por eso la solté, estábamos allí para pelear, para practicar y pasar el rato, no para otra cosa.

¿Quién te ha dicho que quiera algo contigo? –dejé de tutearla, pensé que ya había llegado a un punto la situación que el tuteo profesional sobraba bastante–. Serás muy mona, pero no me van las gruñonas –¿qué? ¿No me van las gruñonas? ¿Enserio? Vayas excusas ponía yo también… En parte era verdad, no me gustaba en absoluto la forma de ser que tenía con la gente, esos aires de superioridad no van conmigo para nada. Pero por otra parte… uff… como estaba vestida así…

Dejé que se pusiera de nuevo el guante. ¿Cómo podía ser tan molesta y a la vez tan sexy?

¿Te has quedado tú con las ganas, preciosa? –flipaba con todo lo que me estaba diciendo, nunca pensé que tendría una conversación de ese tipo ni esa situación con nadie, y mucho menos con la terrible jefa de estudios Regina Mills. Mi cabeza pasaba por miles de pensamientos totalmente diferentes intentando asimilar la situación.

Intenté disimular mi calor y vergüenza, por que sí, quizá lo de debajo de mi pantalón me había traicionado como hombre, pero ¿a quién no le habría ocurrido eso? No podía negar que la mujer, fuese lo mala que fuese, estaba muy bien físicamente.

Se volvió a poner en posición, a ver si ahora ya vamos a empezar a hacer lo que habíamos quedado, pelear. Me puse también en posición, esperando su seguramente repentino puñetazo venir hacia mi cara en cuanto se movió, pero esta vez no lo vi venir en absoluto y ¡Dios! ¡Qué dolor! Sentí un golpe seco tras mis rodillas que no me esperaba. Perdí el equilibrio sin poder evitarlo. ¡Eso no era boxeo! ¿A qué estaba jugando?

Caí al suelo bastante dolorido. Había sido un golpe muy traicionero. Eso no tenía nada que ver con el boxeo, con lo que se supone que teníamos que combatir. Y la verdad es que me había hecho daño y parecía que no fue sin querer, lo había hecho con ganas a juzgar por la fuerza empleada. Encima se puso encima de mí, solté una bocanada forzada de aire por el dolor.

Eso ha sido a traición… –pese a todo, pude recuperarme rápido y seguía teniendo más fuerza que ella, así que me impulsé un poco hacia arriba y volteé nuestros cuerpos quedándome yo ahora sobre ella. Le sujeté rápidamente sus muñecas, como podía por los guantes, sobre su cabeza en el suelo. ¿Ahora quién estaba a merced de quién?–. ¡Oh! Es una pena, perdiste tu oportunidad por tramposilla… ahora te vas a quedar sin combate y sin polvazo –le dediqué un beso en el aire y sonriente me levanté. ¿Cómo me había podido creer algo así de ella? Me dispuse a bajar del ring para marcharme. Seguro que aquello la mosquearía. Que la dejasen con la palabra en la boca y con las ganas, por que seguro que también me tenía ganas.

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Re: ¿A eso lo llamas boxear? (Flynn)

Mensaje por Regina Mills el Sáb Oct 27, 2018 1:16 pm

Todavía no entendía cómo había logrado esquivar, por poco, aquel golpe. Normalmente cuando seducía a los hombres solo tenían capacidad para pensar en una cosa, y no era en protegerse de mí precisamente. Si su historia fueran real diría que el haber crecido en un barrio marginado tenía sus ventajas. Pero como aquello era una suerte de sueño e ilusión no tenía modo de explicar aquel desliz. ¿Quién demonios había sido ese tipo en el antiguo reino? Estaba bastante segura de que no lo había conocido antes, de haberme hablado así habría aplastado su corazón sin miramientos. Entonces, ¿de dónde había salido?

Recogí mi guante y volví a ponérmelo sin dejar de mirarle entre divertida y curiosa. Definitivamente odiaba a aquel tipo, ¿quién se creía que era para dirigirse a mí de aquella manera?. Era infantil, payaso, se le escapaba la fuerza por la boca y, por si fueran poco, no parecía poseer talento alguno. No pensaba desperdiciar la oportunidad de ensañarme un poco con él antes de volver a mis obligaciones profesionales.
Como él mismo había utilizado antes una llave, que nada tenía que ver con el boxeo, para retenerme decidí que yo haría algo parecido, solo para igualar el marcador. No pensaba utilizar toda mi fuerza, pero si la suficiente como para enseñarle una lección de humildad.
Corrí hacia él, y cuando vi que se cubría la parte superior del cuerpo me agaché asestándole una patada circular que lo desestabilizó y le hizo caer al suelo. No perdí el tiempo y me subí a su espalda disfrutando del gruñido de dolor que había dejado escapar. Ah, que bien sentaba la venganza.

-Por supuesto que si.-dije susurrándole en la oreja mientras me estiraba.

El juego sucio era lo mío, no perdía el tiempo con las normas cuando era mucho más fácil y rápido un movimiento por la espalda que el oponente no se esperaba. ¿Qué más daba que aquello no estuviera bien visto? Lo importante eran los resultados, y yo obtenía unos muy buenos.

Pero entonces fue cuando noté que comenzaba a revolverse y, aunque intenté sujetarlo y durante un momento tuvimos una breve lucha de fuerzas, acabó por derribarme y ponerse encima de mí intentando sujetarme las muñecas. No me resistí, estaba resultando tan divertido ver cómo se picaba que aunque podría haberme liberado de sus manos enguantadas fácilmente no lo hice por ver lo que pretendía conseguir con aquello.
Que decepcionante, definitivamente no me gustaba nada aquel hombre, y si se me presentaba alguna ocasión de complicarle la vida la aprovecharía. Había desperdiciado una buena ocasión soltando un comentario medio burlón y un gesto infantil. ¿Dónde estaban ahora aquellos hombres fuertes y valientes que hacían cola por colarse en mi alcoba?

-No he sido yo quien se ha quedado con las ganas.-dije mientras se levantaba y se daba la vuelta.- Que yo sepa has sido tú el que se moría porque pasara algo.-sonreí y recordé la manera de mirarme, lasciva y a la vez inocente, de hacía tan solo un momento-. Yo solo estaba fingiendo.-aquello debió haberle dolido, pero me traía sin cuidado.

Me estiré en el suelo y puse los brazos detrás de la cabeza divertida. Resultaba sumamente satisfactorio ver sus penosos intentos por esconder el hecho de que le atraía y se había dejado arrastrar a mi terreno. Me daba igual que se diera la vuelta y saliera del gimnasio, no tenía importancia si no volvía a aquella pequeña pelea. Lo crucial era que ya me tenía en su mente y sería muy fácil utilizarle. Veamos ¿para qué me podría servir tener a un inútil como este a mi servicio?. La verdad es que por el momento no se me ocurría nada que Rockwell pudiera hacer por mí, pero seguramente más adelante saldría algo en lo que podría resultar importante tenerle de mi lado.

-Hombres-dije mirando al techo mientras notaba su mirada aún clavada en mí-. Que rápido os rendís hoy en día.

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Re: ¿A eso lo llamas boxear? (Flynn)

Mensaje por Flynn Rockwell el Sáb Oct 27, 2018 9:44 pm

Ya no sabía que pensar sobre aquello, la situación se estaba poniendo muy apetecible. El pique que teníamos sobre nuestra atracción sexual, aunque ella dijese que no le gustaba, era excitante. El combate era una buena excusa para tomar más confianza, y vaya si se la cogió…

Cuando me dio aquel inesperado golpe tras las rodillas vi por un momento las estrellas, un calambre doloroso recorrió mi cuerpo y me hizo caer. Quizá se había pasado con la fuerza, ese pensamiento se coló entre mis pensamientos maldiciéndola. ¿Por qué la excusaba? Había hecho trampas. Y justo tengo una antigua lesión en la rodilla que ahora me estaba torturando. Pero ¿quién sabe? Podía aguantar el dolor y quizá conseguir algo más de ella, pues parecía muy confiada y abierta ha hacer todo tipo de cosas. Me había confiado demasiado, tendría que haberlo visto venir, pero ¿quién imaginaría aquel ataque?

Su resistencia fue casi nula a que yo tomase ahora el control, sabía que se estaba dejando agarrar por mucho que intentase hacer como si forcejeaba. ¿Cómo tenía que tomarme todo aquello? Aún no le encontraba del todo el sentido a esa jugada. Pero no estaba dispuesto a averiguarlo y salir aún peor parado. Así que decidí que la mejor opción sería marcharme de allí.

Te falta mucho como para ni siquiera gustarme, Regina. Yo también sé seguir el juego y no me interesas lo más mínimo, así que no veo para qué te ha servido tanta pantomima.

Me levanté, no dejaba de decir que yo era el que quería que pasara algo. ¿Seguro que era así? Sí ella quería que pasara algo, sea lo que sea lo que rondaba por esa mente, iba a pasar. Me vino a la cabeza una jugada que quizá terminaría con mi finiquito sobre el despacho preparado para ser firmado, pero ni siquiera pensé en meditarla. Sin pensar en las consecuencias, raro en mí que suelo pensarlo todo muchas veces antes de hacerlo, volví tras mis pasos cuando estaba a punto de bajar del ring. La cogí de la mano, alzándola del suelo y haciendo que se quedara de pie frente a mí, tiré de ella firmemente, pegándola contra mi pecho y le planté un beso, de esos apasionados que salen en las películas romanticonas con final feliz. Seguramente me ganaría otro golpe, pero ¿y dejarla ahora a ella con las ganas? ¡Eso no me lo iba a perder!

Spoiler:
Nótese la liada padre que tiene este hombre ahora mismo en la cabeza por todo lo que está pasando. Está muy confuso, por eso los pensamientos son un tanto aleatorios. Si te lías, por que me lío hasta yo, avisa.

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Re: ¿A eso lo llamas boxear? (Flynn)

Mensaje por Regina Mills el Dom Oct 28, 2018 5:26 pm

Levanté una ceja ante su comentario. Por favor, estaba claro que le gustaba, no era mi culpa que no quisiera aceptarlo y rendirse a mí. Por mi parte no tenía ningún interés en aquel bufón más allá de conseguir mi primera marioneta de una obra titánica que culminaría con mi ascenso a dirección. Aunque para aquello todavía faltaba mucho, más de lo que habría deseado.

-Eso es porque eres corto de miras-dije mientras me quitaba definitivamente los guantes y tan bajo que ni él mismo pudo escucharlo.

Me gustaba pensar a largo plazo y meditar mucho mis planes antes de llevarlos a cabo. Quizá tener un aliado, por así llamarlo, entre los profesores podría servirme algún día. Seguramente la gran mayoría me odiaría, y la verdad es que me daba más bien igual, pero tener algunos muñecos aquí y allá podría solucionarme algún que otro problema.

Después de aquello se levantó dejándome estirada en el suelo, contemplando el oscuro techo del gimnasio y las vigas metálicas que lo sostenían. La verdad es que me sorprendía que no hubiera intentado nada, seguramente su decencia le impedía ceder ante sus impulsos más animales. Pero aquello era un mal menor, ya había introducido en su cabeza el deseo, el ansia y el anhelo de poseerme como si de un tumor maligno se tratara. No podría quitarse de la mente las posibilidades que se le habrían delante, no dormiría pensando en mí y las pocas ocasiones en las que me tuviera cerca el deseo lo consumiría hasta volverlo loco. El pobre y pequeño profesor Rockwell no resistiría mi germen, se abandonaría a mí tarde o temprano.

Fue entonces cuando, al fin, su herido orgullo y su deseo ganaron la batalla que se libraba en su mente. Acercándose a mí a grandes zancadas acortó la distancia que nos separaba en apenas tres pasos, me levantó con fuerza tirando de mi mano y me estrechó con fuerza contra su torso. Levanté la mirada y lo vi en sus ojos. Ahí estaba, aquel pequeño destello oscuro que comenzaba a inflamar su alma.
Noté cómo su boca presionaba la mía y sus manos se clavaban en mi trasero. Cerré los ojos y saboreé aquella pequeña victoria entre sus brazos. Su beso era urgente y apasionado, como si hubiera estado resistiendo el impulso y ahora, al llegar al punto de no retorno, liberase toda esa rabia en mi boca.

-Patético-dije separandome de él-. ¿A eso lo llamas beso?-la presión de sus dedos en mi trasero disminuyó. Entonces volví a acercar mi rostro al suyo y reseguí con mi lengua el contorno de sus labios.-. Cariño, esto es un beso.

Le atraje hacia mí y acaricié mi boca con la suya mientras cerraba los ojos. Mi beso fue salvaje, mi lengua acariciaba la suya con ansia, mis dedos agarraron su cabello y mi cuerpo se pegó al suyo. Fue intenso, más de lo que había pensado, pero terminó con mis dientes aferrando su labio inferior.

-Chao.

Bajé del ring y lo dejé allí, parado y sin saber qué hacer o decir. Recogí mis guantes, mi bolsa y mi cantimplora y salí del gimnasio. Me sentía sudada y pegajosa, tendría que darme una buena ducha antes de volver al despacho.

Off rol:
Por mi parte aquí se termina el rol. Ha sido todo un placer señor Rockwell

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Re: ¿A eso lo llamas boxear? (Flynn)

Mensaje por Flynn Rockwell el Dom Oct 28, 2018 5:51 pm

Pensé en que ahora lo iba a tener todo ganado, que mi fugaz plan de besarla me haría vencedor de aquella disputa donde lo que menos hicimos fue entrenar y combatir con la modalidad de boxeo. Era una mujer de armas tomar, no había duda. Pensé en que mi beso la bloquearía ahora a ella, que sería quien quizá pediría más de aquello inesperado, pero como siempre, me sorprendió de nuevo con su beso. Sí, no podía negar que su beso había sido mejor que el mío, y tanto que mejor. Ahora sí que me había dejado completamente bloqueado, loco y por si fuera poco, también con el calentón.

La observé sin poder mediar palabra como recogía sus cosas tras el segundo beso que nos dimos, ese beso fue… puff, no se podía describir con palabras. ¿Tan necesitado estaba de encontrar a alguien para mí? Si ella ni siquiera me había gustado nunca… Veía como se alejaba de mí, como bajaba y cogía sus pertenencias diciéndome adiós y yo ahí, en medio del ring, con cara de empanado y con el corazón yéndome a mil por hora y las gotas de sudor recorriéndome el cuerpo.

Necesitaba una urgente ducha de agua fría, bien fría, para aclarar las ideas de todo lo que acababa de pasar, pero algo era cierto, seguramente al menos al principio no podría ni mantenerle la mirada a aquella morena que me acababa de dejar solo en medio de aquella amplia sala. Lo peor de todo es que no podría contarle nada de esto a nadie, no sin que se produjera un verdadero escándalo en la universidad, que era lo que menos me hacía falta precisamente. Al menos conservaba aún mi trabajo…

Fin:
Sí, por mí también lo terminamos. He puesto un poco esto de mi parte para cerrarlo también y ya esta. Me ha encantado retomar este rol y poder terminarlo jeje después de esto puede dar pie a bastantes cositas malvadas. Pues lo mando cerrar, baby.

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