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Grimmwelt University
Ambientación
Hace siglos que nuestro mundo ha dejado de creer en la magia. Sustituida por la ciencia y la tecnología, los humanos han perdido la fe en los cuentos de hadas, y los finales felices son algo que ahora solo parece existir en libros y películas.

Pero hay otros mundos separados del nuestro por un fino velo que ha sido atravesado por una oscura maldición, trayendo a un recóndito castillo entre las montañas de Alemania a un gran número de personajes pertenecientes a esos mundos de cuentos de hadas.

En un lugar conocido como el Bosque Encantado, un mundo que alberga reinos de las grandes historias de los cuentos, como Blancanieves, Cenicienta, o Caperucita Roja, el Ser Oscuro, Rumpelstiltskin, ha convencido a la Reina Malvada de que los villanos no tienen finales felices en una tierra donde la magia buena siempre triunfa, y deseando obtener el suyo, la Reina Regina ha reunido a las brujas más malvadas y poderosas de los reinos, a fin de llevar a cabo ese poderoso hechizo.

Pero el mal inevitablemente atrae a las fuerzas del bien, que intentan evitarlo. A oídos del Hada Azul llegaron las intenciones de la Reina Malvada, y tras pedir ayuda a la Reina Blanca de Wonderland, convencieron a Maléfica, Reina de las Ciénagas, para dejar de lado su rencor hacia los humanos y proteger el Bosque Encantado.

Por desgracia, ni la ayuda de aquella que fue el Hada más poderosa de todas ha podido evitar los oscuros planes de Rumpelstiltskin, y el choque de la magia negra con la magia buena que intentaba evitarlo ha provocado una ola de poder tan grande capaz de atravesar no solo el espacio, sino el tiempo y las dimensiones, afectando no solo a los habitantes de aquel mundo, sino a muchos otros, e incluso a un futuro que ahora se antoja incierto.

Ahora, todos esos seres de cuento de hadas han quedado reducidos a meros humanos en nuestro mundo, encerrados en los terrenos de un enorme castillo entre las montañas, conectado con un pequeño pueblo que hace de entrada, pero manteniéndolo separado en cierta manera, con un poderoso hechizo que impide a la mayoría entrar o salir.

Pero las cosas no han salido como todos esperaban. Rumpelstiltskin puede ser ahora el dueño de todas esas tierras, pero no es capaz de abandonarlas, y el "final feliz" de la Reina Malvada ha quedado eclipsado al ver que, en lugar de estar al mando como Directora de la universidad, hay otra persona en su lugar, Maléfica. La magia de las hadas logro en el último momento modificar en parte el hechizo, y aunque la mayoría de los héroes han perdido sus finales felices, gracias a ellas mantienen su libre albedrío, teniendo la oportunidad de reencontrarse y recuperarlo.

En un mundo sin magia, donde todos creen ser personas normales, solo unos pocos recuerdan de dónde vienen, quiénes son, y la necesidad de traer de vuelta la magia a este lugar donde todos parecen haberla olvidado.

Dependerá de cada uno escoger su nuevo camino, tener el valor para recuperar la felicidad que han perdido, o comenzar de cero, mientras se pone aprueba si aún queda algo de magia que despertar en este mundo, y si los cuentos de hadas pueden formar parte de la realidad.
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Las viejas costumbres nunca mueren [Flynn Rockwell]

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Las viejas costumbres nunca mueren [Flynn Rockwell]

Mensaje por Kilian Rockwell el Mar Oct 09, 2018 12:28 am

Había sido una semana larga y un tanto rara… La situación con Taliah era cada vez más tensa y, después de comer juntos hacía unos días, apenas la había visto de nuevo, solo contadas veces por los pasillos y en la sala de profesores. Por suerte aquella semana había estado distraído con otras cosas, preparando las clases y corrigiendo las prácticas de aula. Además, el hecho de que mi hermano estuviese por aquí me hacía estar de buen humor. Era como volver al pasado, cuando solo éramos unos adolescentes, solo que ahora los dos éramos los profesores responsables y no los alumnos rebeldes… Aunque él siempre había sido el más responsable de los dos, eso estaba claro.

Pero… ¿a quién pretendía engañar? Daba igual que hiciese mil cosas para mantenerme distraído, siempre acababa pensado en la misma persona… En ella, y en lo insoportable que era el desearla y no poder estar juntos, solo como amigos. En fin, definitivamente necesitaba una jarra cerveza, o dos, o tres… o las que fuesen, y de ser posible también buena compañía para mantener mi mente alejada de los pensamientos que la habían rondado toda la semana. ¿Y qué mejor compañía para eso que mi hermano Flynn? Sí, seguro que esa noche podríamos recordar viejos tiempos.

Era viernes y ya habían acabado las clases, así que me imaginaba que estaría en su habitación, quizás corrigiendo exámenes o algo así… A veces me sorprendía lo responsable que era mi hermano mayor, aunque también sabía que tenía un lado fiestero… y ese era el lado que quería sacarle hoy precisamente. Así que me planté frente a la puerta de su habitación y di unos cuantos golpes con el puño con cierto entusiasmo. Cuando me abrió le sonreí ampliamente, algo que hacía cuando le pedía cualquier tipo de favor desde que éramos críos.

¡Hermano! Es viernes y todavía no te he llevado a la taberna del pueblo, así que… Ahora mismo voy a remediarlo, y no acepto un no por respuesta –le dije sin borrar esa sonrisa, añadiendo después–: La noche es joven, y nosotros también… Volvamos a las viejas costumbres. –Esperaba que aceptase porque la verdad es que necesitaba despejar un poco, bebiendo cerveza, gastando bromas, fijándonos en otras chicas guapas… Aunque por mucha chica guapa que hubiese en esa taberna estaba seguro de que Taliah seguiría presente en mi mente.

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Re: Las viejas costumbres nunca mueren [Flynn Rockwell]

Mensaje por Flynn Rockwell el Mar Oct 09, 2018 11:42 am

El inicio del curso había sido muy bueno y bastante gratificante. Por ahora parecía que tenía algunos grupos de alumnos muy dispuestos a aprender y a hacer cosas, pero claro, eso solamente es al principio, luego parecen cambiar el chip, una lástima.

Aún era pronto para ponerles exámenes, pero ya llevábamos una buena rutina de hacer trabajos y prácticas en clase con la mayoría de grupos. Siempre me ha gustado que las alumnas y los alumnos sean participativos, por que asignaturas como geografía o historia, a muchos les pueden parecer un poco tediosas, sobretodo en secundaria si es una asignatura obligatoria y no por que la hayan elegido ellos como en la universidad.

Estaba planeando una nueva práctica sentado frente al escritorio de mi habitación, con un papel frente a mí y el lápiz en la mano. Solo tenía escrito el título. ¿Qué me pasaba? No se me ocurría nada. Y eso era raro, por que cuando tengo algo en mente casi siempre suele salirme solo.

Unos golpes en la puerta me distrajeron el pensamiento. ¿Quién sería ahora? Menos mal que no estoy en pleno escrito sino no abriría ni la puerta hasta terminarlo, que luego ya no sé ni por donde voy. Me levanté a abrir encontrándome con Kilian tras la puerta, con su típica sonrisita que pone cuando quiere pedirme algo. A ver que habrá pasado ahora, pensé… No pude evitar sonreír al verle.

¡Kilian! –solo me dio tiempo a saludar pues empezó a hablar rápidamente sin dejarme mediar palabra–. Bueno… no había pensado salir hoy, estoy intentando preparar algunas clases… –pero parecía verdaderamente necesitado de salir a despejarse y no iba a ser yo quien le dijese que no– pero da igual, ya lo terminaré. Total, llevo un buen rato y no he pasado del título.

Me miré rápidamente como iba vestido por si me tuviese que cambiar, pero no, para ir a tomar unas cervezas tampoco hacía falta arreglarse mucho… Cogí la cartera y lo demás y salí de la habitación.

Venga, vamos. Que yo aún no he tenido mucha oportunidad de ver el pueblo –pasé fraternalmente el brazo alrededor de su cuello y le sacudí el pelo–. Seguro que tienes mucho que contar, hermanito.

***

En un rato de andar estábamos frente a la puerta de la posada. Miré el viejo letrero desgastado del sitio: Posada y Cafetería “Meal & Grimm’s”… originalidad al poder…

Entramos y solo había un par de mesas ocupadas.

Al menos tendremos intimidad… –bromeé mientras nos sentábamos.

Solo había un joven camarero y un hombre bastante viejo que parecía el dueño del local. Al no haber mucha gente y la que había ya estaba servida, no tardó el chico en acercarse a nuestra mesa para tomarnos nota.

Miré por un momento al distraído Kilian, algo importante le rondaba todo el tiempo por la cabeza, pues había estado bastante callado y en él era poco normal.
Tomaremos unas cervezas, las jarras más grandes que tengas y trae también… unas tapitas, ¿no Kilian? ¿Qué te apetece tomar?

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Re: Las viejas costumbres nunca mueren [Flynn Rockwell]

Mensaje por Kilian Rockwell el Miér Oct 10, 2018 12:33 am

Tenía que despejarme de alguna forma… ¿y qué mejor que hacerlo con mi hermano ya que ahora también estaba en la universidad? Estaba decidido a convencerlo para que viniese conmigo a la taberna del pueblo, aunque no era un gran lugar era el único sitio cercano donde se podían beber unas buenas jarras de cerveza. Así que, cuando la puerta se abrió, apenas le dejé tiempo para negarse intentando sonar convincente y, aunque al principio pareció dudar un poco, al final aceptó.

¡Genial! –La verdad es que había sido más fácil de lo que pensaba… ¿tanto se me notaba lo mucho que necesitaba “tomar el aire”… y también unas cuantas cervezas en buena compañía?– Creo que te exiges demasiado, hermano. Por un momento pensé que te negarías… Pero no lo has hecho. Menos mal, pensé que te estabas convirtiendo en un viejales… –bromeé un poco con él, después de todo había echado de menos poder tener a alguien con quien hacerlo con total confianza. Aunque me quejé un poco cuando me “atrapó” y me revolvió el pelo, justo como me hacía desde que tenía memoria.

Si yo te contara, hermano… –respondí cuando me dijo que seguro que tenía muchas cosas que contarle–. Pero esta noche es para divertirse, ¿no? –añadí con más entusiasmo, aunque ni yo mismo me creía que fuese a aguantar todo el rato sin hablar o pensar en Taliah.



De hecho apenas pude aguantar una vez entramos en la taberna. Taliah me había dicho que nunca había venido al pueblo y no pude evitar pensar en que quizás le gustase este sitio… Después de todo estaba claro que era tranquilo y no precisamente multitudinario, y ella me había contado que le gustaban los sitios así.

¿Eh? –pregunté, un tanto distraído, cuando Flynn me habló–. Ah, sí… Al menos la última vez que vine había una camarera bastante guapa, me pregunto qué habrá sido de ella… –comenté mientras observaba al camarero que se acercaba ya hacia nuestra mesa, aunque mencioné lo de la camarera como si no le diese ni la más mínima importancia ya que ahora solo había una mujer que realmente me importase. ¿Cómo había llegado a convertirme en el tipo enamorado que nunca había sido, ese al que ya ni le interesaban otras mujeres que no fuesen… ella? Ni siquiera me reconocía a mí mismo

Jarras de cerveza. Como dijo mi hermano de las más grandes que tengas, y bien cargadas. –Aquel detalle era importante–. Y si… unas tapitas están bien –añadí. Cuando el camarero se dio la vuelta suspiré y me centré en mi hermano, intentando que no se me notase demasiado que ahora mismo estaba en otro sitio.

Y bueno… ¿cómo te están yendo las primeras semanas de clase, hermano? –le pregunté mientras esperábamos a que nos trajesen lo que habíamos pedido. Necesitaba hablar de algo, de cualquier cosa que me mantuviese distraído al menos durante unos momentos… Aunque en el fondo sabía que, como siempre, no iba a aguantar demasiado–. ¿Ya has tenido la oportunidad de conocer a la agradable directora y a la más agradable aun jefa de estudios? –sonreí entre divertido y sarcástico.

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Re: Las viejas costumbres nunca mueren [Flynn Rockwell]

Mensaje por Flynn Rockwell el Dom Oct 14, 2018 9:26 pm

Otra de las razones por las que había accedido a tomar algo con mi hermano es que ya hacía días que yo también había pensado hacer algo así con él. Salir un poco de la universidad, despejarse y sobretodo ponerse al día un poco. Hacía ya algunos meses que por unas cosas u otras no nos habíamos visto tanto como quisiéramos. Así que no dudé en irme con él al pueblo cercano, el único pueblo al que parecíamos poder ir sin tener que hacer mucha faena… ¡qué remedio!

¡Qué va! No me exijo demasiado. Ya sabes que prefiero hacer clases más prácticas que dar teorías que a veces pueden ser un coñazo para algunos. ¿Cómo iba a negarme a que mi hermano ME INVITE a unas cervezas? –dije señalándole en el pecho–. ¡Prepara la cartera, hermano!

***

Miraba a Kilian intentando descubrir que podría estar rondándole por esa morena cabeza… ¿Quizá había tenido algún problema con la directora, o quizá con la jefa de estudios, a esa mujer parecía que nada se le escapaba de las manos y no era maja precisamente…

Esto está alejado de la mano de Dios, quizá no le convenía mucho a la chiquilla seguir aquí o si ha empezado los estudios no pueda –me encogí de hombros sin tener ni idea de aquello, aunque eso tampoco es que me importara mucho. Nunca he sido de los que prefieren que les sirvan las chicas monas para mirarlas de arriba a abajo o piropearlas. Eso más bien tarea del ligón de melena negra que compartía mesa conmigo.

Yo no le leía el pensamiento, pero parecía que él a mí sí, por que justo acababa de pensar en ellas dos.

Bueno, tampoco quería montarme muchas expectativas sobre el centro, ya sabes que donde estaba no es que fuese un centro de alto nivel, sino un pequeño campus con la mitad de presupuesto y tamaño que aquí por lo menos. Pero este lugar, no sé, me parece un tanto curioso y me gusta. ¿Quién pondría un internado aquí? Lo fuerte es que tenga tanta gente… –no pude evitar reír cuando nombró a las dos “jefazas”–. Sí, me entrevisté un par de veces con la directora, una antes de llegar y otra vez a principio de curso. No es que sea la mujer más amable del planeta. La jefa de estudios es otro cantar. ¿No habrás tenido ningún problema con ella ya, no Kilian? –alcé una ceja mirándolo fijamente. Por algo tenía que estar tan “ausente” y era realmente fácil acabar con algún lío con ella.

El chico no tardó en traernos las cervezas y unas papas por el momento…

Gracias –le dije con una sonrisa–. ¿Y tú qué? Cuéntame como te va por aquí. ¿Aún sigues tonteando con la profesora de astronomía? ¿Tamara se llamaba? –yo solía llevarme muy bien con mis compañeros y compañeras, pero mi hermano tenía un don para que las mujeres fueran tras él. Y hacía muy poco que estábamos allí y ya parecía haber una pretendienta. La diferencia era que a él parecía gustarle más de lo habitual en el por que era de los de mejor un rollo de una noche. La verdad es que esperaba que aquello se le hubiese pasado, como era de normal en él.

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Re: Las viejas costumbres nunca mueren [Flynn Rockwell]

Mensaje por Kilian Rockwell el Vie Oct 19, 2018 2:23 am

Me alegraba que mi hermano al final hubiese aceptado mi propuesta. Estaba seguro de que todavía tenía aquel lado fiestero en él, por muy responsable que hubiese sido siempre, y no me había equivocado. No es que la única taberna que había en unos cuantos kilómetros a la redonda fuese un lugar especialmente divertido o concurrido, pero lo que importaba era la buena compañía y, por supuesto, que tuviesen una buena cerveza.

A pesar de que hacía unos momentos me había mostrado entusiasmado con aquella idea, estaba tan distraído cuando entramos que apenas era consciente de la mirada de preocupación de mi hermano… Qué bien me conocía, aunque tampoco es que fuese especialmente hábil disimulando que en ese instante tenía mil pensamientos en mi cabeza. Empezaba a aburrirme de mí mismo… ¿es qué acaso no podía pensar en otra cosa que no fuese en Taliah? Supongo que aquello de cuanto más inalcanzable es algo, más lo deseas, era totalmente cierto.

Hmm, es una pena… Al menos habría algo que alegrase un poco este lugar. Te puedo asegurar que era una belleza de mujer, morena y de ojos azules… y menuda delantera –respondí a mi hermano, sonriendo con picardía e intentando volver a ser quien solía ser; aquel tipo que se fijaba en las mujeres hermosas y quería, y conseguía, conquistarlas sin mayor problema, aquel que nunca se había enamorado realmente. Pero no podía engañarme a mí mismo… Desde que había conocido a Taliah ya no era ese tipo y solo había una mujer en la que mis ojos pudiesen fijarse. Así que cuando nos sentamos a la mesa intenté hablar sobre cualquier otro tema que no fuese sobre mujeres.

Sí, ¿verdad que es raro? No sé quién tuvo la maravillosa idea de hacer un lugar así en medio de la nada, pero está claro que ha tenido éxito. ¿Quién nos iba a decir a nosotros, que crecimos en el Bronx, que acabaríamos en un sitio tan pijo? –pregunté con una sonrisa divertida. La verdad es que aquello era cuanto menos curioso… Creciendo en un barrio tan humilde y peligroso al final habíamos acabado dando clases en una universidad de élite. Cuando mencioné a la directora y a la jefa de estudios su pregunta me hizo desviar la vista, pero apenas pude contener esa sonrisa cuando me miró fijamente con esa clara preocupación de hermano mayor.

Bueno, no te voy a mentir, no es que les caiga demasiado bien a ninguna de las dos –le dije con sinceridad, tampoco iba a mentirle y era mejor que supiese un poco más sobre aquellas dos para evitarse problemas–. Ya sabes, son demasiado estiradas para tipos como nosotros… Pero intento evitar darles razones para que me expulsen, y también evito gastarles cualquier tipo de broma… No es que se tomen demasiado bien el exceso de confianza –añadí para prevenirlo. Le di las gracias al camarero cuando nos trajo las cervezas y las tapas, dando un primer trago mientras mi hermano me hacía aquellas preguntas… que casi hacen que me atragante.

Taliah, se llama Taliah –le corregí, dejando la cerveza sobre la mesa y dando un largo suspiro de forma inconsciente–. Hermano, no sé qué narices me pasa pero con ella es diferente. No puedo sacármela de la cabeza –comencé a explicarle, hablando como un maldito idiota enamorado–. Y el hecho de que esté prometida complica las cosas… Siento que debería apartarme de ella y no ponérselo todavía más difícil, pero no puedo. El otro día hasta cogí una rosa de los jardines y se la di… ¡yo!, ¡una rosa! No sé en qué demonios estaba pensando. –Estaba seguro de que aquello le iba a hacer reír, y con razón. De los dos él siempre había sido el romántico y yo, en fin, mi rollo era otro totalmente diferente. Suspiré y volví a dar otro trago largo a aquella refrescante cerveza. Puede que esa noche necesitase unas cuantas…

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Re: Las viejas costumbres nunca mueren [Flynn Rockwell]

Mensaje por Flynn Rockwell el Lun Oct 22, 2018 10:40 pm

No me extrañó que hiciese esa descripción sobre la camarera que había en el local antes que el chico, más bien al contrario. Era algo muy normal en él terminar hablando de chicas guapas, con un buen trasero y una buena delantera, era lo típico en un chico ligón como él. Lo que me extrañó es cómo lo dijo, sí, era un comentario de los suyos, pero no lo dijo con la energía o la manera que lo solía decir de normal, no parecía convencido de lo que acababa de decir. Eso me hizo percatarme del todo que algo le rondaba la cabeza todo el tiempo y por eso estaba tan distraído. No iba a preguntar el porqué, al menos de momento, por que seguramente terminaríamos hablando del tema tarde o temprano. Y era mejor que lo hablásemos cuando él estuviese preparado para contarlo. Aunque esperaba, la verdad, que no se hubiera metido en ningún lío.

Sí, seguro que valía la pena ver a esa chica más que a este pobre pringado, ¿eh? Seguro que con ella al frente tendrían mucha más clientela. Por que a este paso, más bien van directos a la quiebra. Esto parece un pueblo fantasma… –le seguí un poco la corriente sin quitarle la vista de encima.

La verdad es que echando la vista atrás era cierto. ¿Quién nos lo iba a decir? Esto no nos pegaba nada, a ninguno de los dos. Donde crecimos era un lugar de todo menos pijo y lujoso. Y esta universidad era un completo laberinto. Había de todo, nunca te cansarías de recorrerlo sin encontrarte algo nuevo. Creo que aún no he visitado todas las instalaciones al completo. Tendría que hacerlo, la verdad, era algo que tenía pendiente desde hacía ya algunas semanas.

Esto no nos pega nada, hermanito. El campus entero es más grande que nuestro antiguo barrio –bromeé–. Salimos de lidiar con las bandas y entramos a lidiar con las jefas. Sí, son las más simpáticas del campus –otra broma–. Tranquilo, creo que a mí tampoco me tienen en muy alta estima ninguna de las dos.

La cara de Kilian cambió radicalmente cuando nombré a Taliah, bueno a Tamara. Soy lo peor para los nombres, nunca se me quedan, no sé porqué. Aún no había abierto la boca el moreno cuando me percaté que no me iba a gustar en absoluto lo que seguramente iba a salir de ella…

Kilian… Es exactamente lo que tienes que hacer. Olvidarte de ella. ¡Maldita sea! Se va a casar, Kilian. Está prometida y encima tú, que no la conoces prácticamente de nada, estás entrometiéndote en su relación –odiaba hacer aquello, hacer de hermano mayor, pero me puse más serio de lo que imaginé. No pude evitarlo, ni siquiera había pensado en lo que le acababa de decir, me había salido solo. Pero es que no quería que se metiese en un berenjenal como ese… Era una situación muy complicada y podía terminar muy mal para aquel trío si todo esto iba a peor. Ahora el que necesitaba beber un trago largo era yo, y así hice–. Kilian… escúchame, por favor… Esto no es ninguna tontería, podéis acabar todos muy jodidos –pensaba que lo de ellos dos había sido algo momentáneo, pero nunca había visto a mi hermano tan afectado y encaprichado de una chica como lo estaba ahora. Y eso también me preocupaba mucho por que no quería que él lo pasase mal–. ¿Por qué no me habías dicho nada antes? Pensé que cuando me dijiste que te molaba sería solo algo pasajero, como siempre… Una simple atracción y ya está.

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Re: Las viejas costumbres nunca mueren [Flynn Rockwell]

Mensaje por Kilian Rockwell el Mar Oct 30, 2018 6:54 pm

Sabía que mi hermano se olía que me pasaba algo por cómo me miraba, qué listo era el maldito…  y qué bien me conocía, tanto que entre nosotros ni siquiera hacían falta las palabras. Aun así traté de disimular lo mejor que pude, hablando sobre cualquier tema y gastando alguna que otra broma, como haría normalmente.

Si te soy sincero prefiero las bandas de nuestro barrio a ese par de mujeres, no parecen las típicas damiselas en apuros precisamente –respondí con una sonrisa divertida, intentando centrarme en ese tema mientras bebíamos aquellas cervezas tranquilamente–. Y dime, ¿ya has tenido el placer de charlar con la jefa de estudios? –le pregunté por simple curiosidad, y porque seguro que sería divertido escuchar la historia si lo había hecho. Aunque no me esperaba que me preguntase por Taliah y, aunque pensé que podría seguir disimulando un poco más al final no pude más que contarle un poco de aquella verdad… Ya que de todas formas se enteraría tarde o temprano.

Y, con su respuesta, la aplastante realidad de las palabras de mi hermano me cayó encima como un caldero de agua fría… Tenía toda la razón del mundo, sabía que lo correcto sería olvidarme de ella, pero no podía hacerlo, ¿por qué no? Porque me estaba enamorando… estaba claro. Lo miré, sin poder ocultar esa desilusión y la culpa en mi mirada, como si admitiese así que estaba actuando de forma totalmente irresponsable.

Lo sé, sé que es lo que debo hacer y me siento como un… capullo por no poder hacerlo. Todavía me reprocho lo de aquel beso… Pero no puedo quitármela de la cabeza –le dije entonces, agachando la cabeza con cierta culpabilidad. No era la primera vez que mi hermano me echaba sermones sobre responsabilidad, y siempre tenía razón… Cuando éramos más jóvenes normalmente hacía oídos sordos y seguía a lo mío, pero esta vez sabía que lo que él me aconsejaba era lo que debería hacer, aunque no lo que quería hacer. Volví a alzar la mirada cuando me preguntó por qué no le había dicho nada antes, y esta vez estaba decidido a hablarle con completa sinceridad.

Esta vez es diferente, si te soy sincero hasta hace poco ni siquiera quería admitirlo yo mismo, pero nunca había sentido algo así por ninguna chica antes –suspiré, pensando en lo loco que era todo aquello y en el tremendo lío que tenía ahora mismo en mi cabeza y en mi corazón–. Solo nos besamos una vez y te juro que nunca me había sentido así… y ella también dijo que no había sentido algo así nunca, ni con su prometido ni con nadie. Pero le prometí que sería su amigo y nada más, y ambos acordamos que lo mejor era olvidar lo de aquel beso… –añadí, dando un trago a aquella cerveza y pidiéndole al camarero que me trajese otra–. Menuda telenovela, ¿eh? –intenté sonreír un poco. La verdad es que aquella historia daba para escribir el guión de una telenovela…

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Re: Las viejas costumbres nunca mueren [Flynn Rockwell]

Mensaje por Flynn Rockwell el Mar Oct 30, 2018 9:32 pm

Chicas. Siempre terminábamos hablando de mujeres, aunque parecía que esta vez no sería tan agradable como lo típico de “qué tía más buena he visto”, “A ver si te ligas a esta o a la otra”. Esta vez sería algo mucho más serio.

Cuando se centró más en preguntar sobre la jefa de estudios que en la directora estaba bebiendo y casi me atraganto. Solo habían pasado dos días desde que sucedió aquello del ring, por suerte nadie sabía nada y mi hermano al parecer no se había percatado de mi pequeña cojera, sino me habría preguntado seguramente. La estaba disimulando todo cuanto podía pues no quería levantar sospechas. Si alguien se enteraba de lo ocurrido podría haber problemas para ambos, y quizá bastante serios más para mí. Esa mujer era de armas tomar, demasiado. Me vino su imagen a la cabeza, allí arriba del ring, con los guantes de boxeo, ese top y esas mallas ajustadas… ¿Flynn qué haces?

¿La jefa de estudios? –me alivié un poco la voz volviendo en mí–. Sí, bueno, digamos que nos… hemos conocido. Ya sabes, me gusta hacer las clases demasiado prácticas para su gusto, por lo que he visto. Hemos tenido una pequeña charla sobre métodos de hacer las cosas –sí, métodos de como pegar y besar... Volví a beber intentando aparentar total normalidad. Por suerte teníamos otro tema importante que tratar para así olvidarme del mío propio.

Taliah, ¿por qué no recordaba su nombre? Que despistado soy a veces para ese tipo de cosas. Lo que me temía y a la vez era inesperado viniendo de mi hermano fue lo encaprichado que estaba de la profesora. Sí, parecía una chica muy maja. El día que me la presentó lo pasamos bastante bien y aunque no había tratado mucho con ella desde aquel día, no pensé que alguna cosa así iba a ocurrir. ¿Por qué le estaba haciendo ilusiones a Kilian si estaba prometida? Eso me parecía de todo menos justo y correcto. Correcto… Lo dice alguien que hace dos días besó a una de sus jefas… claro que sí, Flynn.

Podía ver en su mirada que estaba bastante confuso, que su sentimiento hacia la pelirroja iba a más y no podía hacer nada para evitarlo. ¿Quién podría? En eso lo comprendía bastante, pero aquella situación era más compleja que un simple lío de una noche o un tonteo entre compañeros. Podían acabar mal, todos. Volví a beber un trago largo. Esta noche ambos íbamos a necesitar varias cervezas, más de las que deberíamos tomar viniendo de dos profesores que viven en el mismo sitio que su lugar de trabajo, para poder centrarnos y conseguir hacer algo de provecho en nuestras vidas.

Te entiendo, no sabes cuanto. Sé que no es fácil, hermanito. Pero no sé… A penas la conoces e intuyo que ya os habéis visto o has quedado varias veces con ella, y eso a lo mejor es lo peor que puedes hacer cuando sientes algo así por la otra persona e intentas evitarlo.

No podía creer como estaba volando ya la primera ronda de cervezas… Pero esto iba para largo, sería una noche que aún no sé si era más apta para recordar o para olvidar.

Lo que estaba diciendo ahora Kilian cambiaba un poco las cosas. No solo era un lío de parte de él, sino ella quizá tenía dudas de su decisión de casarse por él. Y eso complicaba bastante más las cosas.

De primeras no puedes ir besándote con chicas que te gustan y más sabiendo el panorama que había detrás –habla la voz de la conciencia… Si es que era para matarme… Yo dando consejos de no besar a gente que no te conviene. Sí, era la mejor influencia para mi hermano, sin duda, nótese la ironía–. Por que justamente has conseguido eso, que dude de su decisión –no podía evitar sentirme mal solo viendo la cara de mi hermano sintiéndose culpable por lo que había pasado, así que intenté no ser tan duro y darle otro enfoque para aliviarlo–. Pero, ¿estás seguro que ella sintió ese “no sé qué” como tú? ¿Sabes si tiene problemas con su pareja? Por que quizá de algún problema que tenga con él radique que se sienta atraída por ti.

Pedí también otra ronda de cerveza, la iba a necesitar y un poco más de queso y otras tapas, por que con el saque que teníamos los dos se iba a acabar de nuevo a mitad cerveza.

Me vino a la cabeza una antigua novia que tuve, Rebeca o algo así se llamaba, creo recordar. Aunque a diferencia de Taliah, esa era un mal bicho. Estaba saliendo con otro tío tres veces más grande y fuerte que yo, el típico traga-anabolizantes de gimnasio. Y yo estaba coladito hasta los huesos por ella, y aunque la gente me dijera que la dejara tranquila, que no me convenía meterme en líos, si no quería que su “verdadero” novio me partiera en dos. Pero claro está, yo no hacía caso. Y casi salgo mal parado cuando ese gorila se enteró de que yo me veía con ella.

¿Te acuerdas de la del barrio? ¿Mi antigua novia que estaba a la vez con el Action-man? Por poco me quedo sin piernas… Todos me decíais que me alejara y yo ni caso hasta que tuve que recorrerme el barrio corriendo para que no me enviara al hospital –no pude evitar reírme de aquello. Menudo panorama. Vale, su prometido no era un matón, o eso esperaba, pero sí que podía llegar a ser una relación algo tóxica si no terminaban con aquello de alguna forma, como me pasó a mí–. Vale que su chico sea uno de estos de chico modelo a lo mejor, pero en los líos de tres… mejor no meterse, Kilian. Y lo más importante, ella tiene que aclararse primero. Tiene que centrarse y ver qué le conviene y que le gustaría tener de verdad. Por el momento creo que tú tienes poco que hacer, a parte de aguantar siendo su amigo y darle tiempo. Tú tienes los sentimientos claros, ella es la que aún no sabe qué paso dar. Bueno, eso es lo que yo creo... Tampoco me hagas mucho caso que no soy el mejor ejemplo a seguir en estos temas.

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Re: Las viejas costumbres nunca mueren [Flynn Rockwell]

Mensaje por Kilian Rockwell el Lun Nov 12, 2018 3:41 am

Lo cierto es que necesitaba hablar de cualquier tema que no fuese Taliah, por eso le hice un pequeño interrogatorio a mi hermano sobre sus primeros días en la Universidad, y también sobre si había tenido el “placer” de conocer a la jefa de estudios. Su respuesta, y la forma en la que dio varios tragos de cerveza, hizo que entrecerrase los ojos por unos segundos, como si sospechase algo… ¿Podría…? No, era imposible. Era bastante atractiva, pero no una mujer en la que uno debiera fijarse, y estaba seguro que mi hermano no era tan masoquista, aunque…

¿Así que habéis tenido una charla sobre “métodos de hacer las cosas”?—le pregunté con cierta curiosidad, alzando una ceja, y dando un trago a mi propia cerveza—. Espero que no haya sido muy dura contigo… —añadí, observando un poco el aparente rostro sereno de mi hermano, como si esperase algún signo que me indicase algo, cualquier cosa; definitivamente ese era un tema sobre el que buscaría indagar a lo largo de la noche… Aunque cuando sacó el tema de Taliah no pude evitar soltarte todo lo que pensaba y desahogarme un poco, quizás necesitaba soltarte todo aquello a alguien, ¿y quién mejor que mi propio hermano mayor para hacerlo? Lo miré un tanto abatido cuando me dijo que me entendía y que esto no era fácil, y que tener “citas” no era lo más apropiado si quería evitar lo que sentía.

El punto es que… Puede que suene como un verdadero egoísta, pero prefiero ser su amigo a no volver a verla nunca —le dije, suspirando un poco ante esa posibilidad y dando otro trago a mi segunda cerveza… ¿En serio podría aguantar en la friendzone eternamente? Si apenas podía contener esas ganas de plantarle un beso cuando estábamos cinco minutos a solas—. Pero lo más inteligente y responsable sería alejarme de ella, lo sé —dije después, aunque no sonaba muy convencido, y después opté por explicarme un poco mejor todo el asunto, sonriendo de forma amarga cuando habló como solía hacerlo cuando se ponía en plan hermano mayor; daba igual los años que pasasen, aquello nunca iba a cambiar.

¿Y crees que no lo sé…? Me arrepiento tanto por haberme dejado llevar, como si ese anillo que lleva en el dedo no se viese lo suficientemente bien… —comenté con cierto sarcasmo, desviando la mirada, haciéndose patente que todavía me sentía culpable por lo de aquel beso en el observatorio… Realmente había sido mi culpa y había complicado mucho las cosas, pero otra parte de mí no se arrepentía porque había sido la forma de saber que no era el único con ese sentimiento. Cuando mi hermano me hizo aquella pregunta alcé la vista de mi cerveza—. Lo sé… ella me lo dijo. Parece que su compromiso es más un deber que un deseo propio, pero no quiere romperlo ni hacer daño a su prometido… Y yo tampoco puedo obligarla a hacerlo —le respondí, bebiendo después hasta que acabé la cerveza y, cuando el camarero pasó cerca de nuestra mesa, me pedí otra—. Lo dicho, se podría escribir una telenovela con esta historia —bromeé después con cierta amargura.

No puede evitar volver a reír, esta vez divertido y con cierta nostalgia, cuando mi hermano me recordó aquella historia que tantos dolores de cabeza nos había dado en el pasado… Realmente el amor te hacía cometer locuras, y nadie se libraba de algo así.

Vaya si lo recuerdo, puede que ese tipo fuese más fuerte pero sin duda tú eras más rápido —bromeé entre risas al recordar aquello que, al fin y al cabo, ahora era una anécdota graciosa. Pero me puse más serio cuando mi hermano siguió hablando y me dio aquellos consejos, unos que realmente me estaban ayudando ya que eso era justamente lo que debía de hacer. Suspiré, asintiendo con una media sonrisa cuando terminó de hablar—. No, hermano, es el mejor consejo que podrías darme, en serio… Y puede que me cueste llevar a cabo todo eso, pero intentaré hacerlo y darle el tiempo que ella necesita. Y, por supuesto, nada de besos… aunque esa es la parte difícil —añadí, sonriendo divertido al final, aunque de verdad que era un poco difícil de soportar toda esa tensión que había entre Taliah y yo y aparentar ser solo unos simples amigos… Al terminar de tratar ese tema, y justo cuando estaba picando algo más de la comida que había pedido mi hermano, me acordé de lo que había dicho antes y carraspeé un poco, haciéndome el “disimulado”.  

¿Y tú?, ¿tienes algo que contarme?, ¿alguna hermosa profesora a la que le hayas echado el ojo o algo así? —le pregunté directamente, sonriendo con picardía mientras le daba un sorbo a mi cerveza. Puede que mi hermano se las diese de tipo serio y responsable, pero tampoco era un monje o un mojigato, y puede que sí que le hubiese echado el ojo a alguien o incluso algo más… Aunque esperaba de verdad que no fuese la jefa de estudios.

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