Administración
Grimmwelt University
Ambientación
Hace siglos que nuestro mundo ha dejado de creer en la magia. Sustituida por la ciencia y la tecnología, los humanos han perdido la fe en los cuentos de hadas, y los finales felices son algo que ahora solo parece existir en libros y películas.

Pero hay otros mundos separados del nuestro por un fino velo que ha sido atravesado por una oscura maldición, trayendo a un recóndito castillo entre las montañas de Alemania a un gran número de personajes pertenecientes a esos mundos de cuentos de hadas.

En un lugar conocido como el Bosque Encantado, un mundo que alberga reinos de las grandes historias de los cuentos, como Blancanieves, Cenicienta, o Caperucita Roja, el Ser Oscuro, Rumpelstiltskin, ha convencido a la Reina Malvada de que los villanos no tienen finales felices en una tierra donde la magia buena siempre triunfa, y deseando obtener el suyo, la Reina Regina ha reunido a las brujas más malvadas y poderosas de los reinos, a fin de llevar a cabo ese poderoso hechizo.

Pero el mal inevitablemente atrae a las fuerzas del bien, que intentan evitarlo. A oídos del Hada Azul llegaron las intenciones de la Reina Malvada, y tras pedir ayuda a la Reina Blanca de Wonderland, convencieron a Maléfica, Reina de las Ciénagas, para dejar de lado su rencor hacia los humanos y proteger el Bosque Encantado.

Por desgracia, ni la ayuda de aquella que fue el Hada más poderosa de todas ha podido evitar los oscuros planes de Rumpelstiltskin, y el choque de la magia negra con la magia buena que intentaba evitarlo ha provocado una ola de poder tan grande capaz de atravesar no solo el espacio, sino el tiempo y las dimensiones, afectando no solo a los habitantes de aquel mundo, sino a muchos otros, e incluso a un futuro que ahora se antoja incierto.

Ahora, todos esos seres de cuento de hadas han quedado reducidos a meros humanos en nuestro mundo, encerrados en los terrenos de un enorme castillo entre las montañas, conectado con un pequeño pueblo que hace de entrada, pero manteniéndolo separado en cierta manera, con un poderoso hechizo que impide a la mayoría entrar o salir.

Pero las cosas no han salido como todos esperaban. Rumpelstiltskin puede ser ahora el dueño de todas esas tierras, pero no es capaz de abandonarlas, y el "final feliz" de la Reina Malvada ha quedado eclipsado al ver que, en lugar de estar al mando como Directora de la universidad, hay otra persona en su lugar, Maléfica. La magia de las hadas logro en el último momento modificar en parte el hechizo, y aunque la mayoría de los héroes han perdido sus finales felices, gracias a ellas mantienen su libre albedrío, teniendo la oportunidad de reencontrarse y recuperarlo.

En un mundo sin magia, donde todos creen ser personas normales, solo unos pocos recuerdan de dónde vienen, quiénes son, y la necesidad de traer de vuelta la magia a este lugar donde todos parecen haberla olvidado.

Dependerá de cada uno escoger su nuevo camino, tener el valor para recuperar la felicidad que han perdido, o comenzar de cero, mientras se pone aprueba si aún queda algo de magia que despertar en este mundo, y si los cuentos de hadas pueden formar parte de la realidad.
Últimos temas
Sabias que...
Awards
User del Mes
Nombre apellido
Mejor PJ Masculino
Nombre apellido
Mejor PJ Femenino
Nombre apellido
Mejor Rol
Nombre apellido
Novedades
01.10
Apertura Oficial del Foro
+AQUI

01.10
Cabeceras Aleatorias.
Obtén la tuya +AQUI

01.10
Pide tus Sabias que...
+AQUI

Créditos
La base de este Skin está hecho por Hardrock de The Captain Knows Best, con las modificaciones de color y tamaño realizadas por nuestro Staff.Las imágenes han sido tomadas de Google principalmente, y pertenecen a sus respectivos autores, a excepción de las ediciones realizadas por nuestro staff y modificadas para nuestra temática. Todas las historias y contenido escrito del foro, salvo los roles y pertenencias de cada uno de nuestros usuarios, pertenecen al foro y a nuestro Staff, tales como normativa, ambientación, historias de los reinos y resúmenes de canon, con sus respectivos nexos para unirlos en una trama general. Finalmente, las tabillas HTML corresponden a sus respectivos autores, con los créditos incluidos, salvo las realizadas por este staff en exclusiva para el uso del foro.
Afiliados Élite
Hermanos
Directorio
No se aceptan normales
© HARDROCK

Esto no es un concurso de camisetas mojadas (Danielle Christole)

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Esto no es un concurso de camisetas mojadas (Danielle Christole)

Mensaje por Melisa Kasdovassilis el Dom Oct 07, 2018 12:59 pm

El vuelto hasta Alemania se me había hecho eterno. No por las turbulencias, el tiempo que nos habían hecho esperar hasta el despegue o por las interminables explicaciones de las azafatas, sino porque me había tocado un asiento perfecto para que un niño de nueve años descargase su ira con patadas pese a mis continuas quejas a su madre.
Después de eso la cosa fue de mal en peor. Perdieron una de mis maletas y no había posibilidad de encontrarla, me detuvieron para hacerme un control antidrogas aleatorio y la mujer se tomó su tiempo para cachearme mientras su compañero me comía con los ojos. Además, por si no había tenido suficiente, perdí el autobús y el único taxi que quedaba hacía unos ruidos bastante raros. Aún así decidí que quería llegar a la universidad cuanto antes por lo que pagué al taxista y le di la dirección que me había proporcionado mi padre antes de echarme a patadas de casa.

Mientras el taxi se metía por la autopista y dejaba atrás la ciudad adentrándose por un terreno montañoso y lleno de árboles mi mente comenzó a divagar. Odiaba tener que cursar mi último año lejos de casa, de mis amigos y de cuanto había conocido. No soportaba que hubiera tenido que dejar mi vida atrás por culpa de aquel gusano de Lysander y del idiota de mi padre. ¿Por qué mi vida siempre se complicaba por los hombres que entraban en ella?
Me pasé una mano por la cara y sacudí la cabeza. Tenía que dejar de pensar en todo eso, ya hacía mucho que lo había dejado atrás, o eso pensaba. Alemania me daba la posibilidad de comenzar desde cero en un sitio en el que no me conocían ni sabían nada de mi.

De pronto escuché unos ruidos extraños y una explosión. No pude evitar saltar y golpearme la cabeza con el techo del coche mientras una humareda de color negro comenzaba a serpentear desde el capó del coche.
El taxista, asustado, salió lo más deprisa que pudo y miró el motor del coche mientras tosía por el humo y los gases.

-Otra vez no, acabo de pagarlo…-dijo con un extraño acento.

Viendo que la cosa no tenía buena pinta y que seguramente tardaría bastante en arreglarlo, si es que podía hacerlo, traté de llamar a otro taxi para que viniera a buscarme. Pero ni el conductor, que intentaba avisar a una grúa, ni yo tuvimos mucha suerte con la cobertura, ni siquiera al salir del coche y dar una vuelta logré contactar con nadie.

-Genial.-bufé sonoramente y me giré hacia el conductor- ¿El pueblo está muy lejos de aquí?-dije con el ceño fruncido y mal humor.

-Eh...bueno en coche es media hora pero a pie y con este terreno…-se frotó la nuca con nerviosismo y esquivó mi mirada- es un buen rato la verdad.

-Perfecto.-me dirigí al coche pisando fuerte y lo abrí de un golpe mientras sacaba todo mi equipaje- Supongo que ahora tendría que estar agradecida de tener una maleta menos con la que cargar.-me crucé la bolsa haciendo que mis pechos se marcaran más y arrastré las dos maletas hasta mi interlocutor.- ¿Me vas a decir por dónde tengo que ir o esperas que lo adivine yo sola?-mi mal humor iba en aumento y el hombre, tartamudeando y con nerviosismo, me señaló la dirección.- Perfecto, muchas gracias.-dije derrochando sarcasmo y sin pagarle el viaje.

Eché a andar intentando no caerme con los tacones y, mientras el sol iba avanzando, comencé a maldecir a mi padre, al piloto, al encargado de las maletas y al taxista en varios idiomas. No podía creer que no hubiera llegado a la universidad y ya me pareciera que mi estancia en Alemania no podía ser peor. Y, de la nada, como si Dios se mofase de mí, comenzaron a caerme gotas sobre la cabeza.

-Gracias-dije mirando al cielo- En serio, muchísimas gracias. ¿Algo más?-un trueno sonó en la lejanía y comenzó a llover más-. No sé por qué he preguntado.

Notaba como el pelo me chorreaba y me empapaba la ropa. Definitivamente no había escogido un buen momento para llevar una camiseta con transparencias y pantalón corto.
Al fin llegué a la plaza del pueblo agotada, con los pies doloridos y, milagrosamente, sin una rascada ni moratones adornando mis piernas. Pero como con aquella lluvia me era imposible ver nada a más de dos metros a la redonda entré en el primer bar que vi y me senté en la barra ignorando las miradas que todos los presentes me echaban. Supongo que no era muy habitual ver a una chica entrar empapada, con el pelo enmarañado y el ceño fruncido.

-¿Necesita esta doncella alguien que la ayude?- dijo un chico de dientes blanquísimos y cabello rubio.

-Soy una doncella,-dije dejando las maletas y quitándome la bolsa- estoy en apuros,-me escurrí el pelo- y lo solucionaré yo solita. Que pases un buen día.-ante mi mirada de mal humor el desconocido dejó de mirarme los pechos y volvió por donde había venido no sin antes darme un buen repaso con los ojos.

-¿Te pongo algo?-dijo un hombre grueso que había detrás de la barra.

-Whisky, solo.-dije- Y no te cortes.-me puso una copa delante y la apuré en dos tragos.- Otra.- después del mal día que había tenido me merecía disfrutar de dos buenos copazos.

El camarero me miró sorprendido y me volvió a rellenar el vaso mientras me miraba el escote. ¿Por qué los tíos solo saben mirar hacia una parte?

-Me llamo Balthasar.

-Me alegro.-dije de mal humor y sin ganas de hablar.

_________________

avatar
Sobre mí
Mensajes : 64
Localización : ¿Ya ti qué te importa?
Para más información
Ver perfil de usuario
Estudiante de Historia Antigua

Volver arriba Ir abajo

Re: Esto no es un concurso de camisetas mojadas (Danielle Christole)

Mensaje por Danielle Christole el Mar Oct 09, 2018 10:07 pm

De vez en cuando, me gustaba salir a pasear por el pueblo, sobre todo cuando había demasiado alboroto en los jardines de la universidad. Normalmente solía ir a la biblioteca a leer, pero hoy me apetecía hacerlo al aire libre; así que cogí el libro que estaba leyendo actualmente y me dirigí al pueblo.

Mi intención era ir a la plaza, pero pequeñas gotas de agua comenzaron a caer y tuve que cambiar de planes. Me dirigí rápidamente a la posada y cafetería Meal & Grimm's, apurando todo lo que podía en un intento de no mojarme demasiado. Por suerte, logré entrar en la cafetería antes de que se largase a llover intensamente, pero eso no me había librado de alguna que otra mojadura.

Me acerqué a la barra, saludando a Balthasar con una sonrisa. Como en todo pueblo pequeño, todos terminábamos conociéndonos, sobre todo si sueles frecuentar el Meal & Grimm's.

- ¡Hola, Balthasar! - Le dije amigablemente. - ¿Me pones un cappuccino de vainilla y caramelo? - Pedí mientras me sentaba en la barra junto a un chica castaña.

Esta se encontraba mucho más empapada que yo, de hecho, parecía que le habían tirado un cubo de agua encima. Seguramente, la tormenta la había pillado por el camino. De haber tenido algo de abrigo, se lo habría dejado ya que parecía que fuese a comenzar a tiritar en cualquier momento.
Al ver las maletas a un lado de ella, supuse que sería una nueva alumna de la universidad; ya que desde que estoy en la universidad nunca había visto turistas.

- Hola, disculpa que te moleste... - La miré amigablemente y le dirigí una pequeña sonrisa. - ¿Vienes a Grimmwelt? - Dije dirigiendo la mirada a sus maletas por un segundo, para luego mirarla a ella.

Mientras esperaba su respuesta, apareció el camarero a traerme el café que había pedido. Le agradecí con una sonrisa y tomé un sorbo, suspirando al sentir el líquido caliente bajar por mi garganta. Poco a poco, comenzaba a entrar de nuevo en calor, aunque me incomodaba bastante la sensación de la ropa mojada en mi piel. Supuse que si yo me encontraba así, la chica a mi lado se encontraría mucho peor.

- ¿No tienes frío con esa ropa mojada? - Le pregunté mirando como su ropa chorreaba agua y comenzaba a formar un charco en el suelo. Sin duda alguna, Balthasar no estaría nada contento cuando tuviese que limpiarlo. Lo más sensato sería que la castaña fuese al baño a cambiarse de ropa y tomase algo caliente, en vez del Whisky.

Ropa:


_________________

avatar
Sobre mí
Mensajes : 39
Localización : Grimmsburg
Para más información
Ver perfil de usuario
Estudiante de Literatura

Volver arriba Ir abajo

Re: Esto no es un concurso de camisetas mojadas (Danielle Christole)

Mensaje por Melisa Kasdovassilis el Miér Oct 10, 2018 10:07 am

No podía creer en mi mala suerte. ¿Qué probabilidades había de que un niño me destrozase la espalda, me cacheasen en un control antidrogas, perdieran una de mis maletas, se aberiase el taxi y comenzase a llover en menos de doce horas? ¿Tanto me odiaba alguien de ahí arriba como para desearme una tormenta de relámpagos y frío?
Aquello había empeorado mi ya de por sí avinagrado carácter. Si ya estaba furiosa por la manera en la que mi padre me había dejado las maletas en la puerta y mandado a miles de kilómetros de distancia, el hecho de haber atravesado toda una odisea para llegar a una universidad a la que no quería asistir tan solo había conseguido cabrearme todavía más. Al menos había conseguido encontrar un sitio medio decente y caliente para protegerme de la lluvia, la parte mala era que había decenas de babosos que se me quedaban mirando sin disimulo.

Pedí un whisky para calmar los nervios. Obviamente no era el mejor remedio contra una gripe en potencia ni me protegía del frío, pero aquello me importaba más bien poco. Me merecía aquello después del día que había pasado. Y si a alguien le molestaba podía llevar su opinión a algún lugar en el que la pidieran.
Me acabé la copa de dos tragos y pedí otra. Mi intención no era emborracharme, tan solo quería evadirme de aquel día de perros que todavía no había acabado. Tenía la esperanza de que las horas que quedaban fueran, al menos, algo más ligeras.

Como no podía ser de otra manera, el camarero comenzó a presentarse con una media sonrisa y una mirada que pretendía ser coqueta. Odiaba a los tipos que insistían en molestarme cuando lo que más deseaba en aquel momento era un momento de alivio. ¿Acaso no contemplaban que con dos maletas y la ropa mojada mi prioridad no era echar un polvo?
Por suerte me ocupé de despachar rápidamente a aquel moscardón y pude concentrar toda mi atención en la copa ámbar que tenía delante. Esta vez pensaba tomarme mi tiempo para saborearla, así que cogí el vaso y bebí un pequeño sorbo. Era increíble como aquello podía calmar mis nervios, y más después del día que llevaba.

Escuché vagamente que la puerta se abría y alguien se sentaba a mi lado. No le presté demasiada atención hasta que me preguntó directamente. ¿Es que la gente no entendía que quería disfrutar de mi copa en paz? Me giré para soltarle un corte a la chica, pero al ver que también estaba mojada decidí moderar mi tono. No es que pareciera un criatura recién salida del mar como yo, pero al menos podía comprender lo molesta que era aquella situación.

-Créeme, no estaría aquí de no ser así -volví a girarme y le di otro sorbo al whisky. Evidentemente la chica no había comprendido que deseaba estar sola, por lo que siguió dándome conversación-.Oh que va, es como si tuviera dos capas de abrigos encima- dije infundiendo sarcasmo a cada palabra.

Pero lo cierto es que ella tenía razón. Estaba congelada, y dos copas de alcohol no me habían calentado demasiado. Me levanté del taburete, cogí una de las maletas, descarté rápidamente la bolsa porque era de tela y estaba tan empapada como yo, y me dirigí al camarero.

-¿Podrías vigilarme esto mientras me cambio?-después de un leve asentimiento me fui al baño de señoras siendo consciente de que estaba acaparando la mayor parte de las miradas masculinas del local, incluida la del tal Balthasar.

Al correr el pestillo de la puerta maniobré como pude en aquel espacio diminuto para desnudarme y abrir la empapada maleta. Por suerte el interior estaba seco y podía utilizar algo de la ropa que había traído. No había demasiado donde escoger porque la grande se había quedado junto a la chica del vestido, por lo que escogí un jersey negro de cuello vuelto, unos pantalones del mismo color y mi única cazadora, adoraba su color morado. Con los zapatos no podía hacer nada así que me los quité y cogí un par de calcetines gruesos. Ya me ocuparía de ese asunto más tarde.
Antes de salir cogí un jersey y una bufanda gruesa y cerré la maleta. Salí del cubículo al que llamaban baño y volví a donde estaba antes, cambié el taburete empapado en el que había estado sentada por otro nuevo y dejé las prendas junto a la chica.

-Oye, no he tenido un buen día y lo he pagado un poco contigo - apuré el whisky que me quedaba-. Sé lo que se siente cuando estás mojada, incómoda y no te paran de mirar- dije señalando con la cabeza a un grupo de chicos que nos miraban de forma mal disimulada-. Así que si quieres puedes ponerte esto para entrar en calor. No es mucho, pero es lo mejor que tengo ahora mismo.

Nueva ropa:


_________________

avatar
Sobre mí
Mensajes : 64
Localización : ¿Ya ti qué te importa?
Para más información
Ver perfil de usuario
Estudiante de Historia Antigua

Volver arriba Ir abajo

Re: Esto no es un concurso de camisetas mojadas (Danielle Christole)

Mensaje por Danielle Christole el Jue Oct 11, 2018 11:14 pm

Cuando había decidido salir de la universidad e ir al pueblo en busca de tranquilidad, no había contado con que se largaría a llover de forma tan intensa. Mis planes de leer el libro que había empezado hace poco, se desvanecieron con la misma rapidez con la que había empezado la tormenta.
Sin otro remedio, y queriendo mojarme lo menos posible, corrí hacia el Meal & Grimm's. Evidentemente, no salí indemne y acabé bastante mojada en el proceso. Sin duda, no había sido una buena elección el ponerme vestido. Aunque en mi defensa, tengo que decir que no había ninguna señal de que fuese a llover...

Tan pronto entré en la posada y cafetería del pueblo, suspiré aliviada ante el calor que hacia dentro del local. Había estado bastantes veces desde que había entrado en la universidad hacía tres años, así que conocía a todos los que se encontraban allí, salvo quizá a algún que otro estudiante de la universidad, ya que era totalmente imposible recordar y conocer a todos los estudiantes de Grimmwelt University...
Al llegar, me dirigí directamente a la barra y me senté al lado de una joven castaña que se encontraba empapada. De hecho, mi mojadura a comparación de la suya, no era nada. Con una sonrisa, le pedí a Balthasar mi cappuccino de vainilla y caramelo, algo que solía pedir siempre que tomaba café.
Mientras esperaba a que el camarero me sirviese mi bebida, mi mirada volvió a la joven desconocida que tenía al lado, viendo como un charco se formaba en el suelo debajo de ella. Al ver las maletas a un lado de ella, supuse que asistiría a la universidad. No dudé en preguntarle, por si acaso era nueva y necesitaba ayuda para llegar, pero por su respuesta se notaba que no tenía muchas ganas de hablar o que simplemente estaba de mal humor.

- Entiendo, no estás de humor y lo que menos te apetece es hablar... - Le dije comprensiva, asintiendo mientras daba otro trago a mi delicioso café. - De todas formas, si necesitas algo... - Le di a entender que cualquier cosa que necesitase podía contar conmigo, para luego dirigir mi vista hacia otro lado, evitando incomodarla.

Poco después, escuché como la castaña le pedía a Balthasar que le vigilase las cosas. Dirigí la mirada hacia el resto del local, viendo a varios chicos de la universidad tomando algo y pasándolo bien, y a algún que otro habitante del pueblo. Tomé algún que otro trago de café, sintiendo que el frío por la mojadura me calaba hasta los huesos. Seguramente, terminaría por enfermarme si seguía mucho tiempo más con la ropa empapada.

Cuando volvió, sentí como la joven se cambiaba de taburete y no pude evitar dirigir mi mirada hacia ella. Esta se encontraba libre de la ropa mojada y ahora llevaba un conjunto más abrigado.
Me sorprendí cuando dejó junto a mí un jersey, que tenía pinta de ser muy calentito, y una bufanda gruesa. Estaba desconcertada ante la actitud de la chica de ojos claros, ya que antes no se había mostrado muy amistosa precisamente... Estaba por agradecerle el gesto, todavía sorprendida, cuando comenzó a disculparse.

- No te preocupes, es totalmente comprensible estar de mal humor después de tremenda mojadura. - Le resté importancia con una sonrisa amable para luego, ante sus palabras, dirigir la mirada hacia la mesa donde se encontraba un grupo de chicos, que efectivamente, no dejaban de mirarnos. Con una gran sonrisa de agradecimiento, cogí las prendas que la chica me ofrecía y me las puse. Obviamente no podía quitarme el vestido ya que quedaría medio desnuda, pero por lo menos, con el gran gesto que había tenido la castaña, no pasaría tanto frío. - Muchísimas gracias...Es más que suficiente. -

Tomé un sorbo del café, que poco le quedaba para acabarse, y esta vez me sentí con más libertad para hablarle.
- Entonces...¿Este es tu primer año en Grimmwelt o llevas años estudiando aquí? - Le pregunté con curiosidad. De algo estaba segura, yo nunca la había visto antes, aunque eso no es nada raro debido a la cantidad de alumnos que tiene la universidad.

_________________

avatar
Sobre mí
Mensajes : 39
Localización : Grimmsburg
Para más información
Ver perfil de usuario
Estudiante de Literatura

Volver arriba Ir abajo

Re: Esto no es un concurso de camisetas mojadas (Danielle Christole)

Mensaje por Melisa Kasdovassilis el Sáb Oct 13, 2018 11:27 am

No diré que no había sido borde con aquella chica porque estaría mintiendo. Llevaba años con una actitud descarada que desconcertaba a más de uno y con palabras afiladas en la punta de la lengua esperando a ser liberadas para hacer daño. No podía evitarlo, era una buena defensa en un mundo en el que había crecido sola y sin amigos. La diferencia entre el pasado y el ahora era que aquella chica, por mucho que me hubiera molestado que me hablase en un momento en el que, más que nada, quería estar sola, había sido amable conmigo. ¿Cuánto había pasado desde la última vez que alguien me había hablado de aquella manera? Probablemente haría años, nadie se molestaba en tratarme medianamente bien. Tal vez se debiera a que ella no me conocía ni sabía cómo era realmente.

Dejé de pensar en aquello y me miré al espejo del baño, estaba hecha un asco. Intenté peinarme un poco y desenredar algunos mechones de cabello, pero como a falta de peine solo podía hacerlo con mis dedos y el resultado dejaba bastante que desear lo dejé correr y me limité a escurrirlo un poco en la pica antes de cerrar la maleta y salir de aquel claustrofóbico servicio. A cualquier cosa la llamaban baño.
Me dirigí otra vez a la barra, cambié el taburete y le dejé a la chica las prendas que le había sacado al lado. Sin  mirarla a los ojos me disculpé por mi actitud y mis respuestas mordaces y apuré lo que quedaba de whisky en mi copa.

Todavía seguía cabreada por el día que llevaba y por la actitud de mi padre ¿Se puede saber quién se había creído que era tratándome así? Llevaba años sin prestarme la menor atención y justo ahora que todo mi mundo se había desmoronado por culpa de un cerdo él va y me manda a la maldita Alemania para no tenerme cerca. Seguramente para él yo era una especie de tara en su perfecta vida y no podía permitir que algo, o en mi caso alguien, así le estropease su perfecta imagen. No merecía que le llamase padre desde hacía años.

-Si solo fuera por eso…-en mi interior había comenzado una lucha entre pedir una copa o un café.-. Podría contarte mi vida entera y te sorprenderías de que no fuera más borde-por un lado el café podría calentarme, pero ya llevaba prendas de abrigo y la promesa del alcohol me atraía mucho-.¿Mmm?-no había prestado atención a lo que me había dicho por un momento y tuve que esforzarme por centrarme algo más en mi interlocutora.-. Ah si si, es mi primer año aquí. La verdad es que encuentro un poco absurdo venir cuando solamente me queda un año para terminar la carrera y volver a mi casa otra vez-¿Seguía teniendo casa?-.Pero en fin, cuando te hacen una propuesta como la que me hizo mi padre a mi es difícil rechazarla-más que nada porque me había plantado las maletas en la puerta y no me había dado más explicaciones que un billete de avión y una patada en el culo.

Al final me decidí por pedir un café irlandés. Me daba lo mismo lo que pensaran de mí el camarero y la rubita, no los conocía de nada y tampoco me iba a emborrachar con aquello. Cosas peores habían entrado en mi boca seguía viva.

-Deberías relajar un poco, ¿no te parece morena?-me dijo... ¿Balthasar era?

Sorprendentemente el comentario me había hecho más gracia que otra cosa. Si supiera lo que me metía en la garganta un viernes por la noche vería que por unas pocas copas no me iba a pasar nada. Estaba acostumbrada al alcohol desde los diecisiete y no me emborrachaba desde hacía tres años pese a no aflojar nunca.

-Me llamo Melisa-dije levantando una ceja- pero mis amigos me llaman Mel-curvé una de las comisuras de mi boca en una media sonrisa-. O lo harían si los tuviera. Además, yo decido si “relajar” o no, y como llevo un día de mierda y tengo pasta pediré un café irlandés.

El camarero se giró sonriendo y no dijo una palabra más mientras me preparaba el café, se limitó a encender una vieja radio e ignorar al resto del mundo.

-Si hablas de amar a un gran hombre,a lo peor te equivocas,-canté siguiendo la canción- luego el dolor se te refleja. La historia es vieja te vuelves loca -en ese momento me di cuenta de que estaba cantando una canción de amor y me di una bofetada mental ¿qué narices acababa de pasarme?-. Tienes un gusto musical pésimo.-Balthasar me sacó el dedo corazón y, aunque no podía ver su cara. intuía una sonrisa en su boca.- En fin, razón no le falta a la canción- me giré hacia la chica y ya no volví a hablar con el camarero-. ¿Qué me dices de ti? ¿Llevas mucho aquí o eres novata como yo?

_________________

avatar
Sobre mí
Mensajes : 64
Localización : ¿Ya ti qué te importa?
Para más información
Ver perfil de usuario
Estudiante de Historia Antigua

Volver arriba Ir abajo

Re: Esto no es un concurso de camisetas mojadas (Danielle Christole)

Mensaje por Danielle Christole el Dom Oct 14, 2018 2:11 pm

Al entrar en Meal & Grimm's, lo primero que noté fue el calor de la calefacción, haciéndome suspirar y estremecerme debido al cambio de temperatura entre el local y el exterior.
Había metido el libro que llevaba por dentro del vestido para que no se estropease al mojarse. Después de dirigirme a la barra y sentarme junto a la chica castaña, quité el libro con disimulo al ver que nadie estaba mirándome en ese momento. El alivio me recorrió cuando pude comprobar que el libro se encontraba en perfecto estado, salvo que estaba algo húmedo, pero nada que no se arreglase dejándolo secar.
Pedí un cappuccino de vainilla y caramelo, cosa que pedía cuando no tomaba mi amado chocolate caliente con nata y canela, mientras ponía el libro sobre la barra e intentaba entablar una conversación con la joven morena que se encontraba a mi lado. La chica de ojos claros me había dejado bastante claro que no estaba por la labor de mantener ninguna conversación y lo había hecho de una forma bastante borde. No le dí mucha importancia ya que podía comprender que estuviese de mal humor debido a el estado en que se encontraba y así se lo dije mientras tomaba el café que me había traído el camarero.

Al ver la reacción de la joven ante mi intento de conversación, pensé en ponerme a seguir con la lectura que había dejado, pero la morena me sorprendió cuando volvió del baño disculpándose y entregándome un jersey y una gruesa bufanda.
Con una sonrisa amable, resté importancia a su anterior comportamiento diciéndole que era compresible en el estado que se encontraba, aunque su respuesta me tomó por sorpresa. ¿Que podría haberle pasado en la vida para que hablase de esa forma? A pesar de sus palabras, creía que en el fondo era una gran chica, el hecho de prestarme el jersey y la bufanda hablaban por si solos...
- ¿Una vida difícil? - La miré interrogante. - Igualmente, si me permites la intromisión, no creo que seas así en lo absoluto. Simplemente, a veces la vida nos hace ser de una forma para protegernos del dolor, pero al ponernos ese escudo nos perdemos de las cosas buenas de la vida también. - Le dí mi opinión con completa sinceridad, esperando no ofenderla. - Creeme, he pasado por algo parecido... - Añadí recordando la época en la que había intentado llamar la atención de mis padres y el amor de mi madre, perdiéndome a mi misma en el intento.

Le agradecí por las prendas y tomé un poco del café que se me estaba por acabar, para luego, sintiéndome con más libertad para hablar con ella, le pregunté si esta sería su primera vez en Grimmwelt o llevaba tiempo aquí.
- Bueno, mira el lado bueno... Es una de las mejores universidades del mundo, así que te servirá para optar a un mejor empleo una vez termines la carrera, además de aprender todo lo que puedas y vivir la experiencia de estudiar en una universidad totalmente diferente a las que estás acostumbrada. - Le dije en respuesta a sus palabras.
Me giré hacia Balthasar y le pedí otro cappuccino, ya que había terminado el otro y todavía sentía que necesitaba entrar en calor. A este paso, acabaría sin poder dormir de tanta cafeína que estaba tomando, pero mejor eso a acabar con un resfriado.
- Enseguida te lo traigo, Elle. - Me dijo Balthasar con una sonrisa para luego ocuparse de pedido de la chica a mi lado.

Observo atentamente el intercambio entre la morena y el camarero con una pequeña sonrisa divertida, aunque esta se me borró cuando la joven dijo que no tenía amigos. ¿Como era eso posible?
No pude evitar sonreír cuando Balthasar encendió la radio y comenzó a escucharse una preciosa canción romántica. En eso, la chica a mi lado se pone a cantar, cosa que me hace girarme hacia ella sorprendida y divertida a partes iguales, para luego presenciar una pequeña discusión entre el camarero y la chica sobre la música.
- Llevo algún tiempo por aquí... Este es mi tercer año en la universidad, así que no soy novata. - Le respondí a su pregunta con una sonrisa. - Así que si necesitas un recorrido por las instalaciones o ayuda de algún tipo, solo tienes que decírmelo. - Ofrecí.

_________________

avatar
Sobre mí
Mensajes : 39
Localización : Grimmsburg
Para más información
Ver perfil de usuario
Estudiante de Literatura

Volver arriba Ir abajo

Re: Esto no es un concurso de camisetas mojadas (Danielle Christole)

Mensaje por Melisa Kasdovassilis el Mar Oct 16, 2018 5:33 pm

Cuando volví del baño y apuré la copa volví a darle una oportunidad a la rubia. Me había portado como una borde cuando ella solo había intentado ser amable. No es que no fuera así normalmente, pero sentía que aquella vez me había pasado un poco por culpa de mi enfado contra el mundo. También había que decir que ella no había encontrado mejor momento para intimar conmigo que cuando estaba completamente empapada y con ganas de mandar a la mierda a todo el que se me acercara. Pero como debía hacer un esfuerzo y ser más sociable, o eso era lo que no paraba de escuchar constantemente, decidí contar hasta diez y poner la mejor sonrisa que tenía.

-No me conoces-dije encongiéndome de hombros y pensando en lo próximo que iba a pedir-. Siempre he sido así de borde, y eso es solo lo más suave que me han llamado-las palabras cabrona, zorra y descarada eran de las que más acostumbraban a sonar a mi alrededor-. Aunque todo es cierto.

Por el rabillo del ojo vi que se ponía el jersey y la bufanda que le había dejado. No es que le fueran a servir de mucho contra la lluvia, pero por lo menos la mantendrían caliente mientras estuviera dentro del bar. Me hubiera gustado dejarle otros pantalones, pero los únicos que tenía secos eran los que llevaba puestos y, a riesgo de sonar egoísta, prefería estar seca a renunciar a unos pantalones largos por una chica a la que ni siquiera conocía.

-Eso es verdad.-le di la razón y la miré-. Pero tener que dejar atrás todo lo que conocía y quería así de repente no es exactamente la idea que tenía de comenzar mi último año. No estoy segura de que un nuevo lugar me compense demasiado.

Bien mirado el poder estar lejos de Grecia podía ser algo positivo. Allí no había demasiado que fuera a añorar dejando de lado la tumba de mi madre y mi habitación. Todos mis amigos y familiares se habían esfumado después de que comenzase mi nuevo y solitario modo de vida. Mis objetos personales cabían en dos maletas, y no tenía mascotas a las que fuera a añorar. Era triste que mi vida entera cupiese en unas pocas bolsas, pero lo era más el hecho de que nadie me fuera a echar de menos o a dedicarme unos pocos pensamientos.

Al final me decidí por un café irlandés. Por si no había quedado claro, el whisky era una de mis bebidas favoritas, aunque me dolía mezclarlo con café. Al menos comenzaría a calentarme por dentro y no dependería solamente de mis nuevas prendas.
Mantuve una conversación, si es que se podía llamarse así, con el camarero. Acabaría por caerme bien aquel hombre corpulento y con ojos de voyer. Al menos no aparentaba falsa simpatía ni me dedicaba piropos poco originales como la mayoría de hombres. Lo único malo es que se distraía demasiado hablando y olvidaba que seguía esperando mi café.

-Me van a salir canas antes de poder beber.-dije lo suficientemente alto como para que me escuchase. Sin embargo él fingió que no me había oído y siguió a lo suyo-. Y luego dicen que en Alemania la gente trabaja mejor.

Fue entonces cuando Balthasar encendió la radio, seguramente para dejar de escucharme. No sé exactamente qué me pasó, seguramente la lluvia y el frío comenzaron a hacer mella en mí, pero el caso es que reconocí la canción y comencé a cantarla delante de todo el mundo.  Ni que estuviera en un musical.
Hacía mucho tiempo que no cantaba, y más aún que lo hacía en público. Cuando mi madre vivía y estaba de buen humor, lo cual no ocurría demasiado a menudo debido a su depresión, solíamos cantar juntas. Seguramente aquella canción había activado algún recuerdo dormido y, sin pensarlo, mis labios comenzaron a moverse por voluntad propia. Pero al darme cuenta de lo que estaba haciendo, y de que el camarero, la chica rubia y algunos más me estaban mirando, paré sin más.

-¿Qué estáis mirando?-dije mirando por encima del hombro al mismo grupo que antes observaba a la chica sentada a mi lado.

Nadie hizo comentarios, debieron asustarse al ver mi cara de mosqueo. Poco a poco volvieron a sonar las conversaciones y los murmullos y todo volvió a la normalidad, como si nunca hubiera pasado nada, como si nunca hubiera cantado.
Volví a centrarme en Elle, o al menos así la había llamado hacía un rato el camarero, y le devolví la pregunta.

-Entonces debes conocer todo esto-dije haciendo un gesto con el brazo-. Bien, al menos tendré a alguien que me ayude a no perderme.-sería un buen punto el lograr llegar a mi habitación sin perderme en el intento.- ¿Y qué estudias exactamente?-vi que llevaba un libro con ella- ¿Algo como filología o literatura quizá?.

Fuera cada vez llovía más. ¿Cómo se suponía que iba a llegar a la universidad con aquel tiempo? Esperaba que no me echasen en cara el llegar tarde y mojada. Y si lo hacían...bueno, les mostraría un poco de mi habitual cortesía.

_________________

avatar
Sobre mí
Mensajes : 64
Localización : ¿Ya ti qué te importa?
Para más información
Ver perfil de usuario
Estudiante de Historia Antigua

Volver arriba Ir abajo

Re: Esto no es un concurso de camisetas mojadas (Danielle Christole)

Mensaje por Danielle Christole el Jue Oct 18, 2018 6:20 pm

Cuando ya pensaba que no había manera de mantener una conversación con la morena, esta volvió del baño y me dedicó una sonrisa. Pude notar que la sonrisa era algo forzada, pero aun así, le agradecí su intento devolviéndole la sonrisa, aunque esta si era completamente sincera.
- Es cierto, todavía no te conozco lo suficiente como para saber como eres... - Asentí dándole la razón. - Pero por lo que he pedido ver hasta ahora, que no ha sido mucho, pareces una buena chica. - Opiné para luego añadir. - Además, prefiero guiarme por lo que veo que por lo que dicen u opinan los demás, y eso te incluye. - Me encogí de hombros queriendo dejarle claro que no me importaba nada lo que los demás pensaran y dijeran sobre ella o incluso lo que pensaba ella sobre si misma. Esperaba poder conocerla mejor y ahí juzgar por mi misma...Quizá hasta pudiésemos hacernos amigas con el tiempo...

Después de agradecerle por las prendas que me había dejado, me las puse rápidamente. Estas me servían para mantener el calor que había conseguido gracias al café, pero cuando llegarse el momento de volver a la universidad, ninguna de las dos prendas me serviría de nada contra la lluvia. Dirigí la mirada hacia fuera para ver que seguía lloviendo incluso con más intensidad que antes. Suspiré deseando que la lluvia aminorase lo suficiente como para poder llegar a la universidad sin acabar empapadas, de nuevo; aunque algo me decía que no tendría esa suerte.
- Si, no debe ser nada fácil cambiar de un día para el otro de universidad, alejarte de tus seres queridos y dejar atrás todo lo que ha formado parte de tu vida durante tanto tiempo... - Le dije comprensiva, entendiendo lo que decía la ojiazul. - ¿Quien sabe? A lo mejor si termina compensándote a la larga... De todas formas, siempre puedes intentar hablar con tus padres y explicarles la situación... - Le dije dándole mi punto de vista.

Ya hacía un buen rato que estaba esperando que me sirviesen el café que había pedido, pero Balthasar parecía estar retrasado, ensimismado o quizá se le había olvidado... Mientras esperaba pacientemente, mi compañera de al lado hacía todo lo contrario.
El comentario de la morena me había causado bastante gracia, por lo que bajé la cabeza intentando ocultar la sonrisa que se me había salido. La sonrisa se hizo más grande cuando Melisa, así había dicho que se llamaba a Balthasar, comenzó a cantar la canción romántica que sonaba en la radio. Al igual que yo, varios de los presentes no pudieron evitar mirar a la chica mientras cantaba, aunque dejaron de hacerlo ante las palabras que les dedicó la morena, que había dejado de cantar.

Tan pronto cada uno de los presentes en la cafetería volvió a lo suyo, la ojiazul se dirigió a mí y ante sus palabras, asentí. - Sí, después de tres años aquí sería un poco difícil no conocerlo... - Afirmé divertida para luego añadir. - Sin duda, eso será de gran ayuda, sobretodo teniendo en cuenta que posiblemente terminemos empapadas de nuevo. - dije esta vez no mostrándome tan divertida al imaginarme la situación.
La miré sorprendida cuando prácticamente adivinó cual era la carrera que estaba estudiando. ¿Como lo había sabido? En ese momento, recuerdo que el libro que había tenido la intención de leer durante esta salida estaba sobre la barra.
- Literatura, sí... - Le confirmé respondiendo a su pregunta para luego devolvérsela. - ¿Y tú que estudias? - La miré con curiosidad, sonriendo al ver que Balthasar me daba por fin el café que le había pedido.

_________________

avatar
Sobre mí
Mensajes : 39
Localización : Grimmsburg
Para más información
Ver perfil de usuario
Estudiante de Literatura

Volver arriba Ir abajo

Re: Esto no es un concurso de camisetas mojadas (Danielle Christole)

Mensaje por Melisa Kasdovassilis el Sáb Oct 20, 2018 12:19 pm

Bufé. Claro, mis padres estarían encantados de escuchar mis quejas sobre un sitio al que me habían enviado a la fuerza, o al menos Christian. Mi madre era la única persona que me escuchaba, lo cual no era precisamente un consuelo. Cada vez que iba a su tumba sentía que podía desahogarme y contarle todo lo que me reconcomía por dentro. Pero ahora, aquí, lejos de ella, no tenía nada ni nadie que pudiera acompañarme.

-Claro, y de paso les pido un caballo que vuele- tan solo con mencionar a mis padres la sangre me hervía. Yo no tenía padre ni madre, lo había decidido en el avión y no había nada ni nadie que pudiera hacerme cambiar de opinión-. Me temo que escuchar no es una de las virtudes de Christian. Ni tampoco fingir que le preocupan mis problemas.

No pensaba volver a hablar de él nunca más, después de echarme de casa era lo que se merecía. De todas formas no era como si durante mis veinticuatro años me hubiera hecho caso alguno. Era especialista en huir de casa y aparecer tan solo en los momentos menos oportunos para abofetearme y hacerme sentir como una mierda.
Para él yo era una decepción, y el sentimiento era mutuo. Nunca había venido a ninguna de mis funciones escolares, ni me había consolado cuando me caía raspándome las rodillas. No era la clase de hombre que arropaba a su hija por las noches o la dejaba dormir en su cama cuando tenía pesadillas. Al principio había sido muy duro ver como los padres de los demás los venían a buscar al colegio y les daban un abrazo nada más verlos, pero después me había acostumbrado tanto a su indiferencia que ya ni me dolía ver como me rechazaba.

-Aunque bueno, bien mirado ahora no tendré a nadie que me moleste-ni habrá nadie a mi alrededor que me considere una mierda-. Quizá tengas razón y después de todo esto no esté tan mal.

Llevábamos ya un buen rato esperando nuestros cafés y el camarero no parecía tener intención de servírnoslos. Y aunque le llamé la atención pareció no importarle que me estuviera volviendo a cabrear por momentos. Si, vale, acepto que tengo un problema en lo de controlar mis emociones, pero después del día que llevaba cualquiera se enfadaría.
Por si fuera poco, Balthasar encendió la radio para dejar de escuchar mis continuas quejas. Me niego a hablar de cómo aquella melodía me transportó a mi infancia, a cuando todavía podía apoyar la cabeza en el regazo de mi madre y cerrar los ojos mientras ella me acariciaba el pelo y cantábamos juntas. No pienso volver a recordar nunca que, cuando me di cuenta de que había comenzado a cantar, casi todos los presentes, camarero incluido, se habían callado para mirarme con curiosidad. Por suerte todo se zanjó con una frase y una mirada amenazadora.

-¿Yo?-eran tan pocas las personas que preguntaban por mí que hasta me sorprendía cuando alguien se interesaba-. Historia antigua. Este año me especializo en Grecia y su repercusión en las eras posteriores. La mayoría considera que no merece la pena estudiar el pasado, pero personalmente creo que es importante saber de dónde venimos, cómo hemos llegado hasta el ahora y saber los errores que cometimos.

Al fin nos trajeron los cafés. Balthasar le dedicó una sonrisa a Elle nada más servírselo. Conmigo levantó la ceja divertido.

-Por esa magnífica actuación de antes yo invito a este- acercó mi taza, que rebosaba de crema y me guiñó el ojo.-. Si quieres volver otro día no pienso rechazar una canción.

-Lo siento-dije tomando una cucharada de crema y llevándomela a la boca-. Ha sido una representación única.

-Que pena, estaba empezando a gustarme-y se fue sin más.

-Bueno,-dije dirigiéndome a Elle-¿Y qué hacías debajo de la lluvia? A mi me ha pillado después de que el taxi se estropeara y no hubiera cobertura en diez kilómetros a la redonda. ¿Cuál es tu historia?

_________________

avatar
Sobre mí
Mensajes : 64
Localización : ¿Ya ti qué te importa?
Para más información
Ver perfil de usuario
Estudiante de Historia Antigua

Volver arriba Ir abajo

Re: Esto no es un concurso de camisetas mojadas (Danielle Christole)

Mensaje por Danielle Christole el Sáb Oct 27, 2018 8:42 pm

Suspirando al ver que la lluvia no solo no había aminorado sino que aumentaba, haciendo que pareciese que estaba por caer un gran diluvio. Ahora estaba segura de que no llegaríamos a la universidad sin mojarnos. Bueno, mojarnos es más bien un eufemismo, ya que acabaríamos tan empapadas como si nos hubiésemos metido en la ducha o tirado a una piscina vestidas.

Escuché claramente el bufido que Melisa soltó cuando le dije que podría intentar hablar con sus padres para convencerlos. Por su reacción, supuse que esa no era una opción. Segundos más tarde, la respuesta de la morena me lo confirmó. Intenté no mirarla con pena, ya que no quería hacerla sentir incomoda, pero realmente me daba mucha tristeza que el tal Christian, que debía ser su padre o tutor, no se preocupase lo más mínimo por ella.

- Supongo que con Christian te refieres a tu padre, ¿no? - Le pregunté dudosa ya que no había especificado que la unía a ese hombre. - Lo siento mucho... Créeme que sé cómo te sientes... - Le dije dándole una pequeña sonrisa amistosa. Asentí de acuerdo con ella en su último comentario. - Estoy segura de que aquí estarás muy bien, ya lo verás. - Le aseguré convencida de mis palabras.

Mientras esperábamos por los cafés, podía notar como Melisa parecía bastante impaciente y no se cortaba ni un pelo en demostrarlo. Observaba entretenida como la ojiazul se peleaba con el camarero y este, para no seguir escuchándola, ponía la radio. Me sorprendí cuando la chica a mi lado comenzó a cantar una hermosa canción romántica que sonaba en ese momento en la radio. De hecho, no fui la única que se la quedó mirando; pero rápidamente cada uno volvió a lo suyo ante el enfado de la chica.
La morena se dirigió hacia mí y comenzamos a charlar sobre cuánto tiempo hacía que entramos en Grimmwelt y lo que estudiábamos. Ella, como había supuesto en un principio, comenzaba este año, mientras yo hacía tres años que había llegado a la prestigiosa universidad.

Después de confirmarle que, en efecto, estudiaba Literatura, como ella misma había supuesto; le devolví la pregunta con verdadero interés por conocerla. A pesar de el comienzo algo accidentado que habíamos tenido, me estaba agradando.
Asentí algo confundida cuando pareció sorprendida de que le preguntase por ella y sus cosas. Quizá tenía algo que ver con lo que había dicho de que su padre no le prestaba ninguna atención y no se preocupaba por ella. En cierto modo, me sentía bastante parecida a ella debido a que yo también sufría el desprecio de uno de mis padres, en mi caso, mi madre.
 
- Vaya, no me esperaba eso... Debe ser una carrera muy interesante. - Comenté escuchándola atentamente mientras hablaba de sobre su carrera.

Por fin, Balthasar nos entregó nuestros cafés y como todavía estaba demasiado caliente para beberlo, puse mis manos alrededor de la taza para calentarme las manos con el calor que mantenía la taza.
No pude evitar reír divertida ante los intentos de Balthasar de ligar con la morena. El intercambio de palabras entre esos dos era bastante divertido de presenciar.

Una vez el camarero se marchó a seguir con su trabajo, Mel se volvió a dirigir a mí y me preguntó que historia había detrás de mi mojadura, contándome lo que le había pasado muy de pasada.

- Desde luego, hoy no es tu día... - Afirmé a la ojiazul al escuchar que su taxi se había averiado y por ello había tenido que venir caminando durante diez kilómetros.  - Debes de estar agotada y con los pies doloridos... - Añadí para luego responder a la pregunta de la morena.

- En cuanto a mí, no hay mucho que contar. De vez en cuando, me gusta salir al pueblo a leer ya que está más tranquilo que los jardines de la universidad y cuando me disponía a comenzar a leer en la plaza del pueblo, comenzó a llover. Después simplemente corrí lo más rápido que pude hasta aquí, pero eso no evitó que me mojase un poco; aunque por suerte el libro se salvó. - Le conté para ahora sí, tomar un gran sorbo de café sintiendo como al pasar el caliente liquido por mi garganta, me dejaba el cuerpo con una agradable sensación de calor.

off rol:
Siento muchísimo la tardanza, de verdad...   Sad  Prometo no volver a tardar tanto y espero que todavía sigas teniendo ganas de seguir con el tema. Un saludo.

_________________

avatar
Sobre mí
Mensajes : 39
Localización : Grimmsburg
Para más información
Ver perfil de usuario
Estudiante de Literatura

Volver arriba Ir abajo

Re: Esto no es un concurso de camisetas mojadas (Danielle Christole)

Mensaje por Melisa Kasdovassilis el Dom Oct 28, 2018 4:28 pm

Era realmente complicado definir a Christian con la palabra padre. Es decir, sí, había sido el tío que se había casado con mi madre y la dejó preñada. Pero hasta ahí acababa su papel de figura paterna. Desde que se enteró de que yo no era un chico al que pudiera moldear a su imagen y semejanza no me prestaba atención. En conclusión, desde antes de nacer ya no le preocupaba lo más mínimo. Después vino el asunto de la enfermedad de mi madre y su depresión por no poder tener más hijos. Supongo que ahí fue cuando mi padre dejó de interesarse por mí definitivamente.
Cuando mi madre murió quedé huérfana. Mi padre lloró, muchísimo más de lo que pensaba la verdad. Pero nunca me consoló a mí ni me dio palabras de ánimo, simplemente se puso su traje y salió a trabajar otra vez sin prestarme atención. Desde entonces hacía lo que me daba la gana siempre que no le enfadase mucho.

-Algo así-dije contestando después de una larga pausa-. Estaré a mi aire, así que supongo que tienes razón.-forcé una pequeña sonrisa y volví a concentrarme en la copa vacía que tenía delante.

Había comenzado a beber más o menos cuando mi madre murió, lo cual me tachaba de preadolescente alcohólica supongo. Pero la verdad es que no podía hacer nada más. No tenía familia y mis pocos amigos se distanciaron cuando mamá murió, y la verdad es que agradecía que me dejaran en paz en vez de animarme con palabras vacías. La escuela tampoco me suponía ningún reto que mantuviera ocupada mi mente, a veces tener memoria fotográfica era un coñazo. Así que poco a poco mi carácter se había avinagrado con el paso de los años, y empeoraba cuando había alcohol de por medio.
Me di una bofetada mental. No era el momento ni el lugar para pensar en aquello, eran recuerdos enterrados en el baúl de los recuerdos desde hacía años.

Después de pensar en todo aquello necesitaba más que nunca aquel café de fuego, pero el camarero no tenía prisa ninguna por preparármelo y ni tan siquiera respondía a mis quejas. Y solo después de mi numerito musical y las consiguientes miradas burlonas que finiquitaron en cuanto lancé un par de miradas asesinas tuve mi taza delante.
No sabía quién había sido el tipo que inventó el whisky, pero era de la opinión de que deberían haber premiado aquel hombre. Solo un trago ya me tranquilizaba, por fin conseguía encontrar algo familiar en mitad de aquel nuevo mundo al que me habían lanzado.

-A mi me lo parece, pero soy de una opinión minoritaria- mi carrera no era una de las mejor valoradas, cosa que Christian no paraba de recordarme los pocos momentos en los que estaba en casa-. Pero literatura también. Daría lo que fuera por volver a leer por primera vez el Gran Gatsby.

Después de despachar al camarero y su burdo intento por ligar conmigo di otro sorbo a mi café y me pasé la lengua por los labios para retirar la crema. La verdad es que desde que había entrado en el bar no había pasado nada malo, de hecho me había topado con una persona comprensiva y amable. Me resultaba tan raro que alguien se acercase a mi con la inocencia con la que lo había hecho Elle…

-Mucho, pero al menos he podido arreglar ligeramente el tema de los zapatos-dije señalando mis pies enfundados en gruesos calcetines negros-. La verdad es que no me apetece mucho ir descalza hasta la universidad, pero ni loca vuelvo a ponerme esas malditas sandalias.

Escuché a Elle, parecía que la lluvia la había pillado justo cuando había conseguido encontrar un buen rincón en el que leer tranquilamente, pobre.

-¿Y qué libro e…?

Pero no pude terminar la frase porque de repente algo se interpuso en mi campo de visión. Al pestañear vi que se trataba de la espalda del mismo chico que se había acercado a mí nada más entrar al bar, solo que estaba vez se había metido en mitad de nuestra conversación para acercarse a la rubia.

-Eh, ¿hola?-dije dándole unos golpecitos con el dedo en la espalda-. Estoy segura de que tu patético intento de flirteo está resultando provechoso, pero si no te importa estaba hablando con ella.

-No me digas-hizo como si no existiera y volvió a concentrarse en mi compañera-. No te había visto mucho por aquí rubita.

Miré hacia mi izquierda y vi que Balthasar nos miraba con curiosidad mientras limpiaba una copa ya impoluta. Negó con la cabeza, me miró y puso los ojos en blanco, por lo visto era de mi misma opinión en lo que a aquel esperpento se refería.

-¿Te quieres divertir?-levantó una ceja e hizo un gesto afirmativo.

Aparté la taza hacia un lado y me bajé del taburete. Analicé un momento a ricitos de oro, acababa de decidir que lo iba a apodar así, y llegué a la conclusión de que pese a ser ligeramente más alto que yo no era corpulento ni tenía un cuerpo atlético. Sería rápido.
Con un movimiento le retorcí el brazo que había puesto en la cintura y, cuando aulló de la sorpresa y el dolor, aproveché que se había encogido y de un golpe seco le estrellé la cabeza contra la barra.

-Mierda-mi café estaba a salvo pero el de Elle se había derramado-. Ponle otro y llévalo al fondo. Yo invito-Balthasar seguía sorprendido por aquel giro de los acontecimientos pero rápidamente se puso a ello.-. Creo que será mejor que nos vayamos a un lugar más discreto.

Recogí mis maletas y la bolsa y dejé que ella pasara primero. Antes de irme miré a ricitos de oro por última vez, estaba inconsciente en el suelo mientras el café que chorreaba desde la barra le empapaba la cazadora. Aparté la vista y entonces me percaté de un vaso lleno de dardos que había justo delante de mí. Supongo que si tenía que irme a otra parte por lo menos podría estar entretenida.

-Los hombres, ya sabes-le dije a Elle nada más llegar-. Creen que un no es un sí y que lárgate significa “tómame, soy tuya”-puse las maletas en el suelo y me estiré en la silla-. En fin, ¿te apetece una partida?-dejé el vaso de dardos delante de ella.

Off rol:
No hay nada que perdonar, a veces yo también tardaré bastante por culpa de la uni y el estrés. Por cierto, espero que no te moleste este giro que he hecho espontáneamente. Me parecía un poco soso un rol en el que simplemente nos sentamos a charlar así que lo he animado un poco Wink

_________________

avatar
Sobre mí
Mensajes : 64
Localización : ¿Ya ti qué te importa?
Para más información
Ver perfil de usuario
Estudiante de Historia Antigua

Volver arriba Ir abajo

Re: Esto no es un concurso de camisetas mojadas (Danielle Christole)

Mensaje por Danielle Christole el Mar Nov 06, 2018 11:31 pm

No podía evitar sentir cierta empatía hacia ella ya que, de cierta forma, ambas compartíamos una historia parecida. Las dos carecíamos de afecto por parte de uno de nuestros padres, aunque de diferente manera.
Este no era un tema que se tratase con cualquiera y por eso, en parte, me arrepentía de haberlo sacado. No había suficiente confianza entre las dos para comenzar a hablar de temas tan serios y profundos, así que estaba segura de que la morena intentaría evitar mi pregunta o directamente, no me respondería; cosa que comprobé tan pronto me respondió.
Asentí ante su respuesta y no comenté nada más sobre el tema. Le devolví la pequeña sonrisa que me dedicó.  - Sí, tengo razón. Además, estoy segura de que pronto harás amigos y este lugar se convertirá en una especie de segunda casa para ti. Al menos para mí ha sido así. - Le dije mientras ella miraba fijamente su copa vacía.

Después de una mas que considerable espera, por fin tenía mi amado capuchino entre mis manos. Le dí un sorbo buscando el calor que la bebida proporcionaba haciendo que la sensación de calidez viajase por mi cuerpo.
De un momento a otro, terminamos hablando sobre la universidad y las carreras que cursábamos. Ella, gracias al libro que tenía sobre la barra, había adivinado que estudiaba Literatura y yo me había sorprendido mucho cuando dijo que estudiaba Historia Antigua. Como le había comentado, me parecía que debía ser una carrera muy interesante y por lo que me respondió, se notaba que verdaderamente le gusta.
- Por desgracia, la mayor parte de las personas prefieren las carreras más convencionales y con más salidas laborales. En cuanto a la tuya, no puedo estar más de acuerdo. Es una asignatura que la mayoría infravalora diciendo que es aburrida o que no sirve para nada; pero yo no creo lo mismo. Soy de las que piensa que lo importante es estudiar algo que te apasione sin importar lo que piensen los demás o las salidas que tengan. Prefiero darle más importancia a estudiar lo que me haga feliz. - Sonreí encogiéndome de hombros al darle mi punto de vista y asentí entusiasmada, como cada vez que el tema de la lectura salía en una conversación. - ¡¿Verdad que sí?! Sería genial, aunque tendría bastantes quebraderos de cabeza intentado escoger los libros que volver a leer por primera vez. Creo que acabaría escogiendo media biblioteca. - Exclamé sonriente.

Una pequeña risa brotó de mis labios al ver la escena entre el camarero y la ojiazul. Intenté ocultarla para no hacer sentir mal a ninguno de los dos, pero, al menos Balthasar, me había escuchado. Le dí una pequeña sonrisa de disculpa al pobre camarero, que había sido despachado por la morena de forma muy directa.
Una vez Balthasar volvió a su trabajo, ambas seguimos conversando. Todavía me parecía irreal la mala suerte que la chica había tenido durante su viaje a Grimmsburg. Tomé otro sorbo de mi café, haciendo que un escalofrío me recorriese.
- Algo es algo... - Le respondí cuando me enseñó sus pies enfundados en unos gruesos calcetines.  Asentí comprensiva. - Sí, creo que te dolerán menos si vas descalza... Sea como sea, por desgracia, parece que no nos vamos a salvar de otro baño. - Le comenté señalando hacia fuera, donde se podía ver como la lluvia lejos de haber disminuido, seguía cayendo con fuerza.

Le conté la razón de mi mojadura de forma bastante breve ya que no había demasiado que contar, al contrario de lo que a ella le había sucedido.
Estaba preguntándome por el libro, cuando un chico apareció de repente y se interpuso entre las dos interrumpiendo nuestra conversación. Fruncí un poco el ceño, confundida, hasta que el chico comenzó a intentar coquetear conmigo sin importarle ni un poco que estuviese en medio de una charla.
Antes de que pudiese decirle nada, Mel se adelantó para explicarle la situación, a su manera. Había que decir que tenía razones... El chico se había comportado como un verdadero capullo y un maleducado. Escuché anonadada como el sujeto tenía la cara de decirle que no le importaba y darle la espalda, para luego dirigirse a mí.
Intentando ser lo más amable posible, le respondí.  - No quiero ser maleducada ni nada, pero como te dijo mi amiga, estábamos hablando y nos gustaría seguir con la conversación, si no te importa...  - Observé al joven esperando que entendiese y nos dejase seguir hablando, cosa que no sucedió.

Tomándome por sorpresa, la morena le retorció el brazo al chico dejándolo igual de sorprendido que a mí y adolorido. Estaba completamente segura que la sorpresa se reflejaba claramente en mi rostro y poco me había faltado para quedarme con la boca abierta de la impresión cuando le golpeó la cabeza contra la barra.
Observé como mi café se derramaba, pero no le di mucha importancia ya que seguía algo conmocionada ante lo que acababa de ver. Salí de mi ensimismamiento cuando escuché las palabras de Mel.
Simplemente asentí de acuerdo y dirigí una última mirada al chico de rizos, que se encontraba tirado inconsciente mientras mi café derramado le caía encima. Si no fuese porque veía que varios se acercaban al joven para ayudarle, me hubiese quedado a hacerlo yo misma a pesar de ser un capullo; pero habiendo visto que tenía quien le ayudase, me dirigí hacia el fondo del local junto a Melisa.

Al llegar, me senté mientras escuchaba a Mel hablar sobre los hombres. No había tenido demasiado experiencia en ese ámbito. Si había tenido algún que otro novio, pero ninguno había llegado a comportarse de esa manera; y por suerte para mí, nunca había tenido que pasar por una situación como la de hoy, en donde un chico se pusiese demasiado insistente o pesado.
- La verdad es que es la primera vez que me pasa una situación como esta... - Comenté encogiéndome de hombros. Al ver el vaso de dardos y escuchar su pregunta, torcí un poco el gesto ya que nunca había jugado y no tenía idea de como hacerlo. El único lugar en el que había visto ese juego, había sido en una película. - Claro, pero tendrás que explicarme las reglas. - No sabía si había reglas o alguna cosa que tuviese que saber además de tirar el dardo a la diana y tratar de conseguir los máximos puntos posibles.

_________________

avatar
Sobre mí
Mensajes : 39
Localización : Grimmsburg
Para más información
Ver perfil de usuario
Estudiante de Literatura

Volver arriba Ir abajo

Re: Esto no es un concurso de camisetas mojadas (Danielle Christole)

Mensaje por Melisa Kasdovassilis el Jue Nov 08, 2018 4:59 pm

Estaba comenzando a encontrar cómoda al lado de Elle, era tan inocente y aparentemente buena que no podía evitar sentir cierta ternura hacia ella. Pero claro, como siempre que bajaba la guardia, algo vino a arruinar mi ya de por si mal día con una sonrisa petulante y unos comentarios poco ingeniosos. Joder, para un momento en aquella maldita tarde que había encontrado un resquicio de paz y tranquilidad tenía que venir ricitos de oro a fastidiarme el plan. Como odiaba a aquella clase de tíos que se creían que por estar mínimamente buenos podían hacer lo que les viniera en gana y cuando quisieran.

Me sorprendí a mí misma al respirar hondo un par de veces antes de llamar la atención del chico que, literalmente, se había cruzado en mi campo de visión para intentar ligar con mi compañera. No fue nada sorprendente cuando el rubio no se dio por aludido, como la mayoría de veces que intentaba solucionar las cosas por las buenas, y pasó de mí centrando su atención otra vez en Elle, que intentaba alejarlo educadamente.
Al girar la vista vi que Balthasar contemplaba la escena desde la otra punta de la barra con curiosidad mientras secaba una copa. Bastó una mirada para saber que opinaba lo mismo que yo de aquel tipo así que, como la vía diplomática no había funcionado, opté por un método más práctico. Me bajé del taburete, cogí con fuerza el brazo que ricitos de oro había dejado descansando en la cintura y se lo retorcí hacia atrás. Contemplé con satisfacción su cara de desconcierto y dolor unos segundos antes de estamparle la cabeza en la barra y dejarlo sin sentido.

Miré alrededor y vi que esta vez todos los presentes miraban la escena enmudecidos, así que para dejar de llamar la atención le propuse a Elle retirarnos hacia la parte trasera del local no sin antes invitarla a un café. Realmente me sabía mal que tuviera que aguantar los comentarios de chulos de barrio y no pudiera defenderse mas que con palabras agradables.
Dejé que pasara primero y, antes de coger mis maletas, vi un vaso con varios dardos dentro que me dieron una idea.

-¿En serio?, ¿nunca?-dije después de acomodarme en la silla-Me cuesta creerlo la verdad. Las chicas como nosotras tendemos a llamar la atención, cosa que detesto-dejé el vaso encima de la mesa- . Eres demasiado amable. Créeme, con tipos como ese lo mejor es un corte rápido.

Me giré hacia el sitio en el que ricitos de oro seguía tumbado mientras un grupo, presumiblemente de amigos suyos, lo levantaban y se lo llevaban de vuelta a la mesa echando alguna que otra mirada en mi dirección. No era la primera vez que tenía que recurrir a la violencia para conseguir que me dejaran en paz, y muy a mi pesar estaba segura de que no sería la última.

-En ese caso podemos saltarnos las normas habituales y jugar simplemente a ver quién llega antes a cien. No es muy dificil, en serio-me levanté y me dirigí a la diana con un dardo en la mano.-. Simplemente tienes que apuntar y lanzar con un movimiento suave y fluido.- Lancé el dardo y este se clavó en la diana- ¿Lo ves?, inténtalo.

Mientras Elle se intentaba colocar en la misma posición en la que me había puesto, vi algo que captó mi atención a pocos pasos de nosotras. Una gramola de aspecto antiguo pero bien cuidada se iluminaba en tonos fríos mientras una horrible canción country sonaba por los altavoces del bar. Cogí una de las pocas monedas que tenía y me dirigí con paso decidido hacia la máquina. Me agaché para ver las canciones que había y, sorprendida, vi que alguien se había tomado la molestia de incluir melodías más o menos modernas junto a los clásicos del funk de los 90 y las horrorosas canciones country. Seleccioné una que siempre me había gustado y, al volver a la mesa, vi que Balthasar había llevado el café de Elle y el mío a medio terminar.


Canción:


Última edición por Melisa Kasdovassilis el Jue Nov 08, 2018 5:01 pm, editado 1 vez

_________________

avatar
Sobre mí
Mensajes : 64
Localización : ¿Ya ti qué te importa?
Para más información
Ver perfil de usuario
Estudiante de Historia Antigua

Volver arriba Ir abajo

Re: Esto no es un concurso de camisetas mojadas (Danielle Christole)

Mensaje por Grimmwelt University el Jue Nov 08, 2018 4:59 pm

El miembro 'Melisa Kasdovassilis' ha efectuado la acción siguiente: Lanzada de dados


'Dado de 20' :
avatar
Sobre mí
Mensajes : 143
Para más información
Ver perfil de usuario http://grimmweltuniversity.activo.mx
Cuenta Fundadora

Volver arriba Ir abajo

Re: Esto no es un concurso de camisetas mojadas (Danielle Christole)

Mensaje por Danielle Christole el Vie Nov 16, 2018 7:04 pm

Estaba muy cómoda y a gusto, disfrutando de una charla amena junto a Melisa. Al principio, no pude lograr entablar conversación con ella debido al mal humor que le había dejado el chaparrón que le cayó encima cuando venía de camino a la universidad; pero poco después ambas nos encontrábamos charlando tranquilamente.
En medio de nuestra conversación, un chico rubio se puso en medio de las dos mientras intentaba coquetear conmigo ignorando completamente a la morena. La situación me había tomado desprevenida ya que no estaba acostumbrada a que un chico se me acercase de esa manera tan directa. Mi compañera intentó decirle que estábamos en medio de una conversación, pero el rubio la ignoró olímpicamente sin dejar de dirigirse a mi. Intenté hacerle entender educadamente que no estaba interesada y que me gustaría seguir hablando con Mel, pero este parecía no querer entenderlo. Eso, o directamente no le importaba, ya que siguió con su intento de coqueteo. Antes de que pudiese reaccionar de alguna manera o pedirle, de nuevo, que se vaya; Melisa le retorció el brazo y le estampó la cabeza en la barra dejándome sorprendida. No me esperaba para nada esa reacción de la morena y estoy segura de que chico tampoco.

Todo el local se encontraba contemplando anonadado la situación mientras el rubio estaba tirado en el suelo, inconsciente. Al igual que ellos, me había quedado demasiado impresionada como para pronunciar palabras, así que cuando la ojiazul me propuso sentarnos al fondo del local, supongo que para alejarnos de las miradas de todos, solamente asentí. Cogí mi libro y pasando primero, me dirigí con ella tras de mí hacia la parte de atrás de la cafetería.
Una vez nos sentamos, le comenté que era la primera vez que pasaba por una situación con la que acababa de vivir y ante su respuesta, pude ver que se encontraba bastante sorprendida por ello.
- Nunca. - Reafirmé lo dicho anteriormente. Ante su comentario, simplemente me encogí de hombros. Nunca había llamado demasiado la atención, al menos hasta que llegó mi etapa de rebeldía; pero aún así, nunca se me había lanzado un chico de esa manera. -  Quizá es porque he estudiado toda mi vida en un colegio privado súper exclusivo en el que las apariencias lo son todo. No creo que ninguno de mis compañeros se le ocurriese tratar así a una chica, al menos no a una de su mismo nivel socioeconómico. - Expliqué rodando los ojos ante la hipocresía que había en ese ambiente.
- Me educaron así y es mi forma de ser... No pienso cambiarla por culpa de algún idiota inmaduro que se cree superior a los demás. - Le dije decidida. La última vez que lo había hecho, me había perdido a mi misma en el proceso y no estaba dispuesta a volver a hacerlo.

La vi girarse y curiosa, seguí su mirada. Al hacerlo, me encontré con el rubio siendo levantado por un grupo de chicos que debían ser amigos suyos y luego lo llevaron de vuelta a la mesa en la que se encontraban. Dirigí la vista de nuevo a la morena y asentí ante la idea de saltarnos las normas convencionales y jugar hasta que una llegue a cien.
- ¡Genial! - Exclamé levantándome y siguiéndola hasta la diana mientras me iba explicando la forma de tirar el dardo. Al verla lanzar el dardo, no pude evitar pensar que parecía bastante fácil pero estaba segura de que no lo sería tanto. Había que tener buena puntería y yo no la tenía.
- Veamos a ver como va la cosa... - Le dije mientras tomaba el dardo que me ofrecía para intentarlo. Me coloqué imitando la posición de la ojiazul a mi lado y lancé el dardo esperando no hacer el ridículo y que este se cayese o diese en otro lugar. Por suerte para mí, conseguí que se clavase en la diana, cosa que me sacó una sonrisa.
Me giré a ver a Mel pero esta ya no se encontraba a mi lado, sino que, pasando la mirada por el lugar, la encontré junto a una gramola. En ese momento, Balthasar apareció y me trajo un nuevo café y a Melisa, el que había dejado a medias en la barra. Cuando la morena volvió, le sonreí indicando la diana.
- ¡Lo conseguí! - Le dije exclamando contenta mientras tomaba un poco del café que me había traído el camarero recién.

_________________

avatar
Sobre mí
Mensajes : 39
Localización : Grimmsburg
Para más información
Ver perfil de usuario
Estudiante de Literatura

Volver arriba Ir abajo

Re: Esto no es un concurso de camisetas mojadas (Danielle Christole)

Mensaje por Grimmwelt University el Vie Nov 16, 2018 7:04 pm

El miembro 'Danielle Christole' ha efectuado la acción siguiente: Lanzada de dados


'Dado de 20' :
avatar
Sobre mí
Mensajes : 143
Para más información
Ver perfil de usuario http://grimmweltuniversity.activo.mx
Cuenta Fundadora

Volver arriba Ir abajo

Re: Esto no es un concurso de camisetas mojadas (Danielle Christole)

Mensaje por Melisa Kasdovassilis el Dom Dic 02, 2018 1:21 pm

-Entiendo.

Así que Elle se había criado en una escuela pija rodeada de niños bien que habían nacido con el pan debajo del brazo. La verdad es que no me había dado la impresión de ser de esa clase de personas, pero creo que era un punto a su favor que, habiendo crecido en un ambiente como ese, siguiera teniendo los pies en la tierra y no se creyese mejor que los demás solo por tener dinero.

-Lo respeto, pero tampoco puedes quedarte quieta, lo aprendí por las malas.

Mi vida había sido tan diferente de la suya...para empezar yo me había criado en una casa vacía y solitaria en la que había tenido que aprender a sobrevivir por mi cuenta. Mi colegio también había sido uno de esos privados en los que tenías que pagar el precio equivalente de la entrada a una casa para estudiar, pero pronto me había dado cuenta de que aquel mundo era demasiado falso y centrado en las apariencias como para aceptarme.
Solo con mirarla podía ver que nuestros pasados, aunque tenían puntos en común, eran demasiado diferentes como para ser comparados. Si nos observabas a ambas era fácil decir cuál de nosotras había sabido adaptarse a la vida y cuál había decidido enfrentarse a ella.

Por cambiar de tema, y además para alejarme de nuevo de esa parte de mi adolescencia que quería dejar atrás, propuse jugar a los dardos. Hacía un tiempo que no jugaba, pero nadie me ganaba en juegos de bares. Me encantaba hacer duelos de chupitos, competiciones de beber cerveza o incluso jugar alguna partida de black jack. Pero no tenía pinta de que por aquí pudiera poner en práctica esas habilidades.
Al final decidí jugar con ella para ver simplemente quién llegaba antes a cien, no era nada del otro mundo pero bastaría para tenerme ocupada y distraerme mientras la lluvia no parase. He de admitir que no tenía mucha fe en ella, pero quedé francamente sorprendida al ver que su dardo había impactado justo en el centro de la diana.

-Vaya, esto se te da realmente bien-así que a partir de ese momento decidí ponerme seria y motivarme con una de mis canciones favoritas-. Tendríamos que apostar algo-cogí los dos dardos y dejé uno encima de la mesa-, así sería más emocionante.

De un trago me terminé el café y me relamí para quitarme la capa de espuma que se había quedado encima del labio. Dejé que el alcohol me incendiase las venas y encendiera mi cuerpo. Siempre había sentido que con un poco de licor mis habilidades se potenciaban, incluida mi capacidad de soltar cortes y de dejar inconsciente a algún que otro indeseable.

-Podría ser algo pequeño, como una comida en la cafetería-me coloqué en posición y fijé mi vista allá donde sabía que el dardo iba a impactar-, un par de zapatos nuevos- casi sin darme cuenta una sonrisa segura y petulante se dibujó en mi cara-, o puede que una salida nocturna.

Y entonces lancé el dardo con rapidez y me eché hacia atrás el pelo que me había tapado parcialmente el ojo derecho. Como me gustaban los juegos.

_________________

avatar
Sobre mí
Mensajes : 64
Localización : ¿Ya ti qué te importa?
Para más información
Ver perfil de usuario
Estudiante de Historia Antigua

Volver arriba Ir abajo

Re: Esto no es un concurso de camisetas mojadas (Danielle Christole)

Mensaje por Grimmwelt University el Dom Dic 02, 2018 1:21 pm

El miembro 'Melisa Kasdovassilis' ha efectuado la acción siguiente: Lanzada de dados


'Dado de 20' :
avatar
Sobre mí
Mensajes : 143
Para más información
Ver perfil de usuario http://grimmweltuniversity.activo.mx
Cuenta Fundadora

Volver arriba Ir abajo

Re: Esto no es un concurso de camisetas mojadas (Danielle Christole)

Mensaje por Contenido patrocinado

Sobre mí
Para más información
Contenido patrocinado

Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.